
El crecimiento de las exportaciones peruanas también impulsa a una industria que suele pasar desapercibida: la de envases y embalajes. El sector registra un flujo comercial superior a los US$ 2,100 millones, aunque con una marcada brecha entre lo que Perú vende y compra al exterior. Las importaciones prácticamente duplican a las exportaciones, reflejando tanto la demanda existente como el espacio para una mayor producción local.
Según cifras compartidas por la Asociación Peruana de Envases y Embalajes (APEE), las exportaciones del sector alcanzaron US$ 706.9 millones en 2024, un crecimiento de 17.1%, mientras que las importaciones sumaron US$ 1,423 millones, dejando un déficit comercial cercano a US$ 716 millones.
El comportamiento de la industria está ligado principalmente a la evolución de sus clientes. Agroexportación, alimentos y bebidas, manufactura, logística y comercio electrónico figuran entre los principales motores, mientras que la búsqueda de formatos más livianos abre nuevos espacios.
Para Ernesto Palomino, presidente de APEE, el crecimiento de las actividades exportadoras genera una demanda cada vez más sofisticada de packaging. Entre los segmentos con mayor oportunidad identifica al flexible packaging, etiquetas, cartón corrugado, packaging para agroexportación, packaging industrial y soluciones sostenibles.
Desde Argentina, Silvio Colombo, Global Ambassador de la World Packaging Organisation (WPO) y director de Educación del Instituto Argentino del Envase, coincide en que Perú tiene una industria competitiva dentro de la región. “La industria peruana de envases y embalajes es una industria muy pujante. Es una industria que no tiene nada que envidiar al resto de Latinoamérica”, señaló a Gestión.
Colombo también identifica una oportunidad de expansión hacia los mercados del sur, especialmente Brasil y Argentina, donde considera que la presencia de productos peruanos todavía es reducida. “Desde Perú se está vendiendo a Centroamérica, hacia el norte, y casi nada en Argentina y en Brasil. Creo que hay un potencial hacia el sur que tal vez no se está mirando”, manifestó.
Un mercado con espacio, pero bajo presión
La oportunidad convive con una fuerte competencia externa. China y otros países de Asia presionan especialmente en productos de menor diferenciación, mientras que los fabricantes locales también enfrentan la volatilidad de resinas, papel, aluminio, tintas y adhesivos, y la presión de grandes clientes sobre los precios.
“El principal es el costo”, sostuvo Colombo. “Es una industria muy desafiante desde el punto de vista de los márgenes, porque solo se pueden lograr buenos márgenes con mucho volumen. Estamos trabajando con pequeños márgenes”, agregó.
A ello se suma la dependencia de materias primas importadas. “Perú no es un país donde se fabriquen muchas materias primas, sobre todo la parte polimérica”, indicó.
Por eso, la ventaja ya no estaría únicamente en producir localmente, sino en producir mejor. “Habrá que buscar esas oportunidades que existen, esos nichos de mercado que, gracias al servicio o gracias a alguna oferta, podemos lograr precios similares o incluso mejores”, afirmó Colombo.
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Agroexportación y alimentos empujan la demanda
La agroexportación es uno de los principales motores del packaging peruano. Uvas, arándanos, paltas, mangos, cítricos y alimentos procesados requieren soluciones capaces de proteger productos durante largas cadenas logísticas, mientras que alimentos y bebidas demandan nuevos formatos.
Colombo destaca, además, una ventaja particular de Perú frente a otros mercados de la región: su diversidad climática permite mantener una oferta de productos agrícolas durante buena parte del año, lo que genera una demanda más constante de envases. “A diferencia de los países que están más al sur y hay productos que son más estacionales, en Perú, gracias a los diferentes climas que tiene, se ha podido saldar eso. Y eso te garantiza, de alguna manera, una uniformidad en las ventas”, subrayó.
Más que el atractivo visual, el especialista considera que el envase debe responder a factores como costo, desempeño y sostenibilidad. “Hoy el envase tiene que ser el adecuado para poder marcar una diferencia, principalmente en los costos y, en la performance de ese envase. Lo que he visto a lo largo de estos años es una mejora en los sistemas de packaging, virando tal vez hacia materiales flexibles, pero más bien compuestos, que sean más económicos y que también permitan extender el ciclo de vida del producto. Eso es algo que Perú viene haciendo sostenidamente en los últimos 10 años”, explicó.
El siguiente paso: producir mejor
Para APEE, el reto ya no consiste únicamente en aumentar el volumen. Automatización, productividad, menor merma, mejor utilización de planta y una gestión comercial más eficiente son algunas de las vías para elevar la rentabilidad. “El principal desafío va a pasar por ser muy eficiente en la cadena productiva, en la cadena logística”, afirmó Colombo.
El impacto del packaging sobre los costos también explica la importancia de esas mejoras. Colombo estima que el envase puede representar entre 5% y 10% del costo de un producto. “Generalmente, este porcentaje tiene que ver con los materiales de los cuales está hecho el packaging, pero también por el esfuerzo que implica la matricería, la puesta a punto, la tecnología, los másters, entre otros”, detalló.
Monomateriales, reciclabilidad, contenido reciclado posconsumo (PCR) y reducción de gramaje están modificando el diseño de los envases. Para Colombo, estas mejoras también pueden traducirse en eficiencias para las empresas.
Las nuevas regulaciones ambientales, particularmente las que afectan a mercados de exportación, serán otro factor de cambio. “Yo no le llamaría barrera, le llamaría desafíos”, mencionó Colombo. El especialista considera que las empresas que se adapten primero podrían convertir esas exigencias en una ventaja al momento de acceder a mercados como el europeo.
Para las empresas peruanas, la preparación también pasa por fortalecer capacidades internas. Colombo considera que la capacitación en tecnología, nuevos materiales y medio ambiente será clave, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. “¿Dónde invertir? En educación. Es muy importante todo lo relacionado a capacitarse”, puntualizó.

La industria podría crecer hasta 7%
La transformación también será tecnológica. Colombo destaca aplicaciones de inteligencia artificial en la industria. “La inteligencia artificial, por ejemplo, es una tecnología donde algunos envases inteligentes tienen la capacidad de monitorear, de hacer trazabilidad, permiten extender el ciclo de vida del producto”, indicó.
En control de calidad, Colombo menciona el uso de IA para detectar fallas en frascos y envases mediante sistemas de teledetección, mientras que también puede aplicarse a la gestión de múltiples etiquetas, códigos y presentaciones.
En cuanto al crecimiento, el especialista considera que el mercado peruano podría acompañar la expansión que registra la industria global de packaging, aunque aclara que no dispone de un indicador específico para Perú. “Creo que el mercado peruano va a crecer lo que está creciendo la industria del packaging a nivel mundial, que todos los años crece entre un 5 y un 7%. Habrá que buscar en Perú cuáles son los disparadores”, estimó.
Para el mercado local, el desafío será aprovechar el crecimiento de las industrias exportadoras y, al mismo tiempo, reducir la brecha frente a las importaciones asiáticas. Con más de US$ 2,100 millones de flujo comercial, el sector ya tiene escala; el siguiente paso será capturar una mayor proporción de ese valor mediante eficiencia, innovación y especialización.






