
La reunión de la Fed de EE.UU. el 16 de septiembre fue un parteaguas para los mercados de monedas, bonos, acciones y commodities en todo el mundo. Perú, una economía muy abierta y pequeña, acusó recibo de la nueva señal.
En esa fecha, catalogada como el “Día D”, el banco central estadounidense subió su tasa de interés referencial a un rango de 3.75% a 4%, movimiento tan ampliamente anticipado por bancos y gestores de inversión que no los inmutó.
Pero lo que los sobresaltó fue el tono duro que usó el presidente de la Fed, Kevin Warsh, al poner los puntos sobre las íes y aseverar que el control de la inflación en ese país –fuera de la meta por cuatro años– es la prioridad.
La Fed, a diferencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) cuyo único fin es preservar la estabilidad de precios, tiene un doble mandato con el que además de contener la inflación vela por el crecimiento del empleo en ese país.
Alineados con la postura de Warsh, 16 de los 18 miembros del comité federal de la Fed expresaron su expectativa de una nueva alza de la tasa de interés clave el resto del año, un sesgo restrictivo que persiste en sus últimas declaraciones y que hace elucubrar a los participantes del mercado que incluso habrá incrementos –en el 2027– adicionales a los dos que habría en este año.
Más ajustes
Tales previsiones sobre las tasas de interés, con anticipos de más ajustes, reactivan al dólar, que se empinó 1.88% ante una cesta de monedas principales en septiembre.
En el Perú, el repunte fue muy parecido, de 1.8%, al pasar de S/ 3.371 a S/ 3.3433, su mayor alza en seis meses. La tendencia se acentúa con la acelerada subida de las tasas de interés de la deuda de EE.UU. a largo plazo, como la de vencimiento a 10 años, que saltó de 4.80% 5.30%, su máxima cota desde la crisis financiera del 2007. Esta evolución se traslada al financiamiento de largo plazo de otros países y deriva también en un fortalecimiento del dólar.
El telón de fondo de esta vorágine de tasas es el salto del precio del petróleo nuevamente por encima de US$ 100 en septiembre, aunque cerró el mes en US$ 98 el barril del crudo Brent, ante expectativas en torno a nuevas negociaciones entre EE.UU. e Irán para poner fin a la guerra que libran y reabrir totalmente del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha revivido al petróleo en el 2026, tras rondar entre US$ 60 y US$ 70 el año pasado.
La remontada del crudo encarece los combustibles en todos los países y desata presiones inflacionarias que obligan a los bancos centrales a elevar sus tasas de interés para debilitar la demanda de los consumidores y empresas y, por tanto, los precios.
En tal escenario, el executive director of sales & trading head de BTG Pactual Perú, Félix Olivares, vaticinó incluso cuatro subidas de tasas de interés de la Fed adicionales a la de septiembre último.

Detonantes
Sin embargo, consideró que el ajuste de tasas de interés que arrastra a los mercados globales tiene varios detonantes además del petróleo.
El más notorio, fuera del commodity, es el mecanismo de transmisión de la IA en la inflación, pues la demanda de equipos para la infraestructura que requiere el desarrollo de dicha tecnología impulsa los precios en diversas industrias y sectores, sostuvo. Y la economía estadounidense que crece saludablemente da espacio para que la Fed suba su tasa para controlar la inflación, agregó.
En tal escenario, los inversionistas extranjeros compran dólares y elevan su cotización a nivel internacional y local, dijo Olivares. Aunque en este punto distinguió un protagonista que si bien no altera la tendencia en el mercado cambiario local, sí la atenúa: el BCRP.
El instituto emisor, al elevar la oferta local de dólares con sus instrumentos, ha dado una señal de que el dólar puede seguir en subida pero no tan abruptamente, añadió.
“Cuando los extranjeros, en meses anteriores, vendían dólares y su precio podría haber bajado incluso a S/ 3.25, el Banco Central intervino y moderó la caída. Así como intervino en la caída, va a tener (el BCRP) que intervenir frente a la subida”, sostuvo.
Con esa participación del BCRP, el ejecutivo de BTG Pactual estimó que, con las condiciones actuales del mercado, el dólar podría moverse en octubre entre S/ 3.40 y S/ 3.45, con alzas acotadas dentro de ese lindero, pero con una moderación respecto del repunte observado el mes pasado.
Incluso acotó que es posible que este mismo mes el dólar retroceda, aunque la caída más pronunciada se daría en la primera semana de noviembre, cuando el Tesoro de EE.UU. anunciará medidas de reperfilamiento de su deuda, y porque se aguarda cierta distensión en el conflicto en Medio Oriente a medida que se acerquen las elecciones de medio mandato estadounidenses.
Ello llevaría a la divisa de retorno al intervalo de S/ 3.34 a S/ 3.38, “aunque todas estas estimaciones están sujetas a que la guerra en Irán no se descalabre”, precisó Olivares.
La subida del dólar podría continuar, pero con menor impulso, según el gerente general de Renta 4 SAB, Pablo Leno. Sostuvo que una menor expectativa de alzas de la tasa en EE.UU. podría ocasionar cierta presión a la baja en esa divisa.
Una parte de los analistas consideró que el dato difundido ayer de un índice de inflación clave seguido por la Fed, el PCE Core, de 3% en agosto, por debajo del 3.3% previsto, podría restar premura a la Reserva Federal en el aumento de su tasa.
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Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







