
Las playas del norte del Perú vuelven a mirar el cielo. El Niño Costero está activo desde marzo y el ENFEN estima al menos 62% de probabilidad de una magnitud extraordinaria entre setiembre de 2026 y enero de 2027, justo sobre la temporada de verano. Al igual que en el episodio de 2023, el fenómeno encuentra a los hoteles con la demanda aún por debajo de la prepandemia; sin embargo, esta vez las cadenas llegan a ese escenario con inversión en prevención ya ejecutada y con infraestructura vial renovada.
La Cámara de Comercio y Producción de Piura (Camco Piura) advirtió que la región llega debilitada. Entre enero y abril de 2026 se registraron 353,852 arribos a establecimientos de hospedaje, 4.5% menos que en 2025 y todavía 23.4% por debajo de 2019. En paralelo, la oferta creció 3.0%, hasta 1,270 establecimientos. “Las empresas ya están compitiendo por una demanda menor antes del periodo de mayor riesgo climático”, señaló a Gestión Javier Bereche, presidente de la Camco Piura.
En el corredor de playas de Piura y Tumbes operan alrededor de 400 hoteles y establecimientos de hospedaje. Para la Cámara, todos están expuestos, aunque con distintos niveles de riesgo, y el principal no es el daño físico. Un hotel puede estar perfectamente operativo, pero si el turista no puede llegar por cortes de carretera, la pérdida económica ocurre igual.
“Nuestra preocupación es que la expectativa de lluvias afecte las decisiones de viaje incluso antes de que exista una interrupción efectiva”, afirmó.
El 82% del turista nacional llega al norte por vía terrestre y solo 18% por avión. En Tumbes la relación es similar, de 79% y 21%. Entre enero y junio de 2026 se registraron 105 emergencias en carreteras y puentes nacionales de Piura, 26 de ellas en Talara. “Para el turismo, la carretera también forma parte del producto turístico”, indicó Bereche.
La Cámara evitó hablar de pérdidas, pero sí de la actividad económica expuesta. Con un promedio cercano a 2,950 arribos diarios a hospedajes (entre enero y abril) y un gasto promedio estimado por Mincetur de S/ 1,251 por turista, cada día de vía terrestre cortada pondría en juego alrededor de S/3 millones.
“Aunque no necesariamente se pierde todo ese monto, porque algunos viajes se postergan. Pero muestra por qué restablecer una carretera en horas y no en días tiene un enorme valor económico”, explicó.
Lo que dejó 2017 y el ciclón Yaku al sector hotelero y turismo del norte
Desde el Gremio de Turismo de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), su presidenta Gabriela Fiorini trabaja con tres escenarios —uno de afectación acotada, uno fuerte y uno severo—, diferenciados por los días de interrupción de vías, las cancelaciones de transporte y la reducción de la ocupación hotelera.
“El impacto puede ser significativo si se generan interrupciones prolongadas en la conectividad terrestre, mientras que una percepción de riesgo sanitario puede reducir aún más la facturación turística”, sostuvo.
Los antecedentes marcan el rango. Durante el Niño Costero de 2017, la afluencia turística se redujo alrededor de 50% en Piura y hasta 80% en Tumbes en los meses más críticos, y las pernoctaciones en Piura cerraron el año cerca de 17% por debajo de 2016.
Con el ciclón Yaku, en 2023, estimaciones empresariales señalan que la facturación hotelera de la zona Piura-Tumbes pasó de unos S/ 60 millones en condiciones normales a entre S/ 25 millones y S/ 30 millones. Ese año, según la Asociación Peruana de Agencias de Viaje y Turismo de Piura (APAVIT Piura), las reservas de mayo-junio cayeron a alrededor de 10%, cuando en un año normal iban entre 40% y 45%.
“El principal efecto potencial sería una reducción del flujo turístico hacia el norte, pero su magnitud dependerá más de las condiciones efectivas de acceso, conectividad y seguridad. El turista responde rápidamente cuando percibe riesgo de interrupción de carreteras, cancelación de vuelos o dificultades para movilizarse dentro del destino (...) Podemos adelantar que los turistas internacionales y nacionales cambiarían sus planes de viaje hacia Piura y Tumbes, especialmente conforme nos acerquemos a los meses de mayor precipitación pluvial”, aseveró.
Fiorini añadió que las reservas de viaje pueden alterarse incluso antes de que ocurran las lluvias, y que para los destinos de playa, como Máncora, Vichayito o Punta Sal, no basta con que el aeropuerto siga operativo: debe garantizarse el traslado hasta el destino final. “Esa incertidumbre por sí sola puede desalentar viajes y generar cancelaciones de reservas”, señaló.

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Hoteles en Perú: un sector que aún no recupera lo prepandemia
Ignacio Mendoza, presidente de la Sociedad Hoteles del Perú (SHP), sostuvo que el fenómeno es doblemente crítico porque llega sobre un sector que no ha recuperado sus ocupaciones ni sus ingresos previos a la pandemia. El Perú está 20% por debajo de 2019, mientras Chile y República Dominicana se ubican entre 30% y 40% por encima.
Los hoteles asociados al gremio en el norte rondan ocupaciones de entre 50% y 60%, y ya se está perdiendo venta. “Cuando la gente sabe que está lloviendo en un destino de playa, simplemente no viaja”, afirmó. A nivel nacional, la ocupación promedio bordea el 60% y las tarifas siguen por debajo de prepandemia por efecto de la sobreoferta: solo en Miraflores, el inventario de hoteles 3, 4 y 5 estrellas pasó de 5,300 habitaciones en 2019 a 7,723 en 2025.
Mendoza también puso en riesgo la inversión. La SHP identifica 25 proyectos hoteleros en ejecución en el país, por más de US$ 500 millones. Dos de ellos están en las playas del norte y, advirtió, si el fenómeno golpea con fuerza podrían encarecerse hasta un punto de volverse inviables.
Los hoteles del norte ante el FEN: entre el mejor año y la caída anticipada
Las operaciones no leen el escenario de la misma forma. Juan Stoessel, CEO de Casa Andina, afirmó que sus hoteles del norte atraviesan el mejor año de los últimos diez, con ocupaciones de entre 72% y 78%. La zona le aporta al menos el 35% de los ingresos de la cadena, que tiene allí 9 de sus 46 hoteles en el país.
“Hasta diciembre y Año Nuevo transcurrirá sin problemas, y después de eso veremos cómo van las cosas. De todas maneras va a haber una afectación seguramente entre enero y marzo”, comentó.
Su optimismo está en la infraestructura vial: los puentes de la Panamericana en Piura y Tumbes fueron renovados y reforzados en los últimos dos años, y si la carretera no se interrumpe, consideró que el avance es sustancial. Como cadena, dijo, el trabajo pasa por reforzar techos, grupos electrógenos, bombas y canaletas; los cauces, en cambio, dependen de la autoridad.

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En el otro extremo está Aranwa Hotels. Su gerente general, Gonzalo Calderón, proyectó que la primera parte del próximo año puede verse afectada entre 10% y 15% frente a este año, con el golpe concentrado en playa. La cadena ya tuvo un anticipo: a fines de febrero, con el hotel de Vichayito en marcha blanca, una lluvia intensa obligó a retomar las obras, reforzar el sistema pluvial y de desagüe, y postergar la reapertura (por remodelación), que recién se concretó en julio pasado.
“No porque nuestra infraestructura no esté preparada, sino porque todo el destino se va a ver afectado”, precisó Calderón sobre lo que espera para Vichayito. Aranwa ya incorpora ese escenario de riesgo a su presupuesto 2027 y anticipa políticas flexibles de cancelación, devoluciones y créditos utilizables en otros hoteles del grupo.
Esa precaución no es exclusiva de los operadores ya instalados. Los dos hoteles en construcción en las playas del norte que la SHP identifica como expuestos son de la cadena francesa Accor: un Pullman en Bocapán, en Zorritos, y un Novotel en Punta Sal. Ambos ya iniciaron obras, con movimiento de suelos en curso.
Mauro Rial, Chief Operating Officer (COO) de Accor North & Hispanic Americas, reconoció que un tema climatológico impacta un cronograma de obra, pero descartó un efecto significativo en los plazos: la apertura está estimada para 2028. Aunque sí admitió un impacto en el negocio durante este año, aunque por otros “flancos”.
“El 2026 se está mostrando como un año desafiante, tanto por el contexto climático como por el electoral, y a eso se suman las dificultades que hemos visto en Machu Picchu. Todo eso genera un combo que no siempre es favorable para el turismo. De todas formas, somos muy optimistas sobre el potencial del sector”, explicó.
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Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.







