
El último trimestre del año y el próximo verano podrían no tener el mismo mapa turístico de siempre. Una playa del norte, un viaje a Paracas o incluso una visita a Machu Picchu podrían requerir cambios de ruta, reprogramaciones o, en algunos casos, un “plan B” si el fenómeno El Niño alcanza la intensidad pronosticada.
Según Defensa Civil, desde noviembre las altas temperaturas del mar podrían generar lluvias torrenciales en el norte del país, huaicos en la costa central y sequías en la sierra. Son 12 las regiones que presentan un riesgo “muy alto” de inundación asociado a El Niño: Áncash, Ayacucho, Cajamarca, Ica, Junín, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Pasco, Piura, San Martín y Tumbes.
El escenario llega, además, cuando el turismo receptivo todavía no recupera los niveles prepandemia. Perú recibió alrededor de 4.4 millones de turistas extranjeros en 2019, pero al cierre de 2025 la cifra llegó a unos 3.4 millones. La meta ahora es acercarse a los 4 millones de visitantes.
Los destinos bajo mayor presión
Patricia Campos, presidenta de la Asociación Peruana de Agencias de Viaje y Turismo (Apavit Perú), recuerda a Gestión que las zonas del norte, específicamente Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad, concentran una mayor exposición al riesgo por su oferta vinculada a las playas y las amenazas de inundaciones, huaicos, deterioro de carreteras, cierres temporales y problemas de abastecimiento.
Otros puntos con el mismo nivel de preocupación son Paracas y Nazca (Ica), así como el Valle del Colca (Arequipa) y “determinados circuitos de la selva y sierra que dependen de rutas terrestres vulnerables”.

El riesgo cobra mayor relevancia si se considera el peso de estas regiones en el turismo interno. Después de Lima, que registra 13.6 millones de viajes, Ica concentra 4.3 millones, Arequipa 4.2 millones, La Libertad 2.8 millones y Piura 2.6 millones, según el Observatorio de Datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Es decir, entre los destinos con mayor demanda interna están los que podrían afrontar mayores restricciones de conectividad por los contratiempos meteorológicos.
¿Y qué puede pasar con Cusco y otras regiones del sur?
Si bien la región no recibirá el mismo impacto de El Niño que la zona norteña, Machu Picchu —el destino predilecto de los turistas extranjeros— depende de una cadena de accesos muy sensible: vuelos, carreteras, trenes, buses y caminos peatonales. La sola interrupción de uno de estos componentes puede, según Campos, afectar toda la experiencia del viajero.
Giannina Robinson, decana de la Facultad de Administración de Hotelería y Turismo de la UPC, menciona que otras zonas turísticas afectadas incluyen a Arequipa y Puno debido a la activación de las quebradas y desplazamientos en las cuencas medias y altas.
Ello podría afectar el flujo de viajeros hacia el Cañón del Colca por el bloqueo temporal de carreteras, así como la ruta Arequipa-Colca-Lago Titicaca. Sobre este atractivo en Puno, advierte que sufrirá un descenso en el nivel del agua, dificultando los paseos en lanchas y las prácticas de kayak y las visitas a las islas flotantes.
Robinson añade que la sierra central es otro destino que se puede ver afectado por deslizamiento de tierras y huaicos por El Niño, lo que generaría desconfianza entre los turistas a visitar lugares como San Ramón, Pozuzo, Oxapampa y Villa Rica.
Regiones que podrían ganar viajeros
Claudia Medina, presidenta de la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur), subraya que un turista extranjero suele gastar alrededor de US$ 1,200 en estadías de hasta 10 días, mientras que el viajero nacional registra un gasto aproximado de S/ 529 y suele realizar viajes más cortos.
En ese escenario, el corredor del sur chico, entre Lurín y Cañete, podría convertirse en una alternativa para quienes busquen reducir tiempos de traslado y exposición a interrupciones de larga distancia.
Medina reconoce que la ventaja está en el momento de decisión: el turista local define sus viajes con una o dos semanas de anticipación, mientras que el foráneo programa su recorrido con mayor antelación.

Yenny Fajardo, presidenta de la Asociación de Agencias de Viajes (Avioma), considera que destinos como Pucallpa podrían cobrar mayor relevancia para sostener el turismo interno. Si bien no tiene el mismo nivel de posicionamiento que Cusco o Puno, considera que la selva puede convertirse en una alternativa para mantener el movimiento de viajeros cuando algunos destinos enfrenten restricciones por los eventos meteorológicos.
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Respecto al turismo religioso, gastronomía y experiencias culturales, desde APAVIT señalan que Lima, Callao, Ayacucho, Cajamarca, Junín, Amazonas y San Martín tienen grandes oportunidades para ganar más interés entre los viajeros.
“Además, pueden ganar espacio los circuitos menos dependientes de una sola carretera, los viajes de menor duración y los destinos cercanos a las principales ciudades”, dijo Campos.
Los gremios turísticos coinciden en que la visita del papa León XIV también puede impulsar a Lima, Callao, Chiclayo y las regiones vinculadas a su travesía; para ello, es indispensable la correcta preparación de rutas alternativas, seguridad, movilidad, capacidad hotelera y protocolos climáticos. “Es una oportunidad en medio del riesgo”, concluyen.
Preservar el turismo en tiempos de El Niño
Según los gremios del sector, el desafío está en evitar que una contingencia climática se traduzca inmediatamente en una pérdida del viajero.
Desde Apotur señalan que por trimestre se recibe alrededor de un millón de pasajeros, y si el FEN comienza a sentirse desde septiembre y octubre, lo vital es proteger ese flujo para no alejar más al país de los niveles prepandemia.
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Para ello, considera necesario que el Gobierno identifique con anticipación los corredores turísticos vulnerables y fortalezca las rutas alternativas que permitan mantener la conectividad durante periodos de lluvias intensas.
Para AVIOMA, el escenario también puede abrir espacio para nuevos productos y modelos de negocio. La estrategia de las agencias debería incluir planes B, mayor flexibilidad en las reservas, diversificación de circuitos y comunicación permanente con los viajeros.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.







