
Un papa nuevamente en Perú. El país volverá a acoger a un sumo pontífice por tercera vez en su historia, tras la visita de Juan Pablo II en 1985 y 1988, así como Francisco en 2018. Robert Prevost, ahora papa León XIV, regresará al Perú y su llegada ha causado un gran expectativa, no solo en la comunidad religiosa y social, sino también al sector de mypes y otros del rubro económico.
Asi, la visita papal abrirá una oportunidad para los negocios vinculados al comercio, la artesanía, los servicios, alimentos, la venta de recuerdos, entre otros. Además, conllevará al fortalecimiento del turismo religioso.
La viceministra de Turismo, Liz Chirinos, señaló que el sector viene fortaleciendo el trabajo conjunto con la Superintendencia Nacional de Migraciones para facilitar el ingreso de visitantes internacionales y mejorar su experiencia durante su llegada al Perú.
El ministerio de Comercio Exterior y Turismo estima que la visita movilizará más de 700,000 asistentes, entre turistas nacionales, visitantes internacionales y residentes locales, generando un importante impacto económico. Este flujo dinamizará hoteles, restaurantes, transporte, agencias de viajes, comercio turístico, artesanía y otros servicios.
Los sectores que más se beneficiarán
El Perú se prepara para vivir uno de los grandes acontecimientos del 2026. La visita del Papa León XIV, que sería entre el 11 y 17 de noviembre, representa también una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza espiritual, cultural, gastronómica y turística del país.
Por su parte, la Cámara Nacional de Turismo del Perú (Canatur) proyecta la movilización de alrededor de 1.5 millones de turistas vinculados con la visita papal. De ese total, cerca de 400,000 serían extranjeros y alrededor de 1.1 millones corresponderían a viajeros nacionales que se desplazarían entre regiones.
El aumento de visitantes elevaría la demanda de alojamiento, alimentación, movilidad, operadores turísticos, guías y pequeños negocios. Sin embargo, en las ciudades con menor flujo habitual de viajeros internacionales, el crecimiento porcentual podría ser particularmente elevado, aunque su volumen de partida actual sea menor.
Cusco, debido a que cuenta con una infraestructura hotelera más desarrollada no tendría dificultad en su capacidad para recibir turistas. Sin embargo, advirtió que la disponibilidad también se reducirá por el aumento de la demanda. En Pucallpa y Piura, en cambio, consideró que el escenario podría ser más crítico por una menor capacidad de alojamiento.
“(La distribución) va a depender mucho del número de turistas que haya tenido cada una de estas regiones en el sentido inverso incluso. Pucallpa, por ejemplo, no tiene un número conocido de alta presencia de turismo internacional”, señaló Carlos Loayza, gerente general de la Canatur y coordinador nacional de la Red Mundial de Turismo Religioso.
El gremio calculó que los turistas internacionales podrían aumentar entre 25% y 30% respecto del promedio habitual de noviembre, mientras que el turismo nacional subiría entre 35% y 40%. Esta medición deberá hacerse considerando la cantidad normal de visitantes que recibe cada ciudad durante la misma temporada.
¿Cuánto generará de ingresos?
Loayza sostuvo que aún no es posible calcular con precisión el dinero que movilizaría el retorno del Papa, debido a que existen gastos e inversiones directas e indirectas asociadas al evento. Como referencia, mencionó que en España se realizó una inversión de entre 25 y 26 millones de euros que habría generado cerca de 150 millones de euros de retorno, mientras que la visita del papa Francisco al Perú en 2018 habría requerido unos 16 millones de dólares y generado aproximadamente 80 millones de dólares.
El representante de Canatur señaló que ambos antecedentes muestran una relación de retorno de seis o siete veces la inversión inicial. Sin embargo, explicó que hay una diferencia en el financiamiento.
Para el retorno del papa León XIV al país, entre el presupuesto directo para organización, promoción y actividades de la visita, Canatur estimó que una inversión de entre 15 y 20 millones de dólares podría generar un retorno económico de entre 80 y 100 millones de dólares.

Impacto en Chiclayo
La ciudad de Chiclayo, en la región Lambayeque, aparece como el principal beneficiario potencial de la exposición internacional debido a que León XIV fue obispo de esta ciudad por muchos años, además también realizó gran parte de su labor eclesiástica aquí e incluso la mencionó en su primer discurso tras su elección en el Vaticano.
La relación del Papa con esta ciudad ya ha impulsado rutas temáticas, espacios conmemorativos, productos comerciales y actividades turísticas que buscan vincular la figura de León XIV con atractivos como las pirámides de Túcume, el Museo Tumbas Reales de Sipán y la gastronomía lambayecana.
Para Loayza, el impacto en Chiclayo dependerá de la capacidad de Lambayeque y de sus autoridades para capitalizar la condición especial de la ciudad. El directivo consideró que ya existen señales de aprovechamiento de esta oportunidad, como la instalación de un museo permanente en el primer nivel de la Municipalidad de Chiclayo, ubicado junto a la Catedral o Basílica Santa María, así como elementos conmemorativos y esculturas o figuras alusivas en distintos espacios de la ciudad.
Asimismo, algunos negocios ya han comenzado a asociar su oferta comercial con la figura papal, como el caso de un restaurante cercano que se presenta como “el restaurante del Papa”, así como la creación de helados llamados “papaletas”, como ejemplo de productos que buscan conectar con “la fiebre” de la visita papal y captar el interés turístico.
Respecto a la capacidad hotelera, mencionó que Chiclayo cuenta con 9,500 camas formales, una oferta que podría resultar insuficiente frente a la alta demanda prevista. Los hoteles de mayor categoría tendrían prioridad para delegaciones oficiales y equipos de prensa, mientras que los peregrinos podrían recurrir a albergues temporales, colegios u otros espacios acondicionados, sugirió.

Turismo religioso
La visita del papa abre un nuevo escenario de tipo de turismo en el país: el religioso. En otros países como Argentina, muchas personas aún visitan lugares religiosos vinculados al papa Francisco, un escenario similar que podría ocurrir en Perú tras el encuentro.
Ademas,, se espera que personas de distintas regiones viajen a las ciudades visitadas para tener la oportunidad de ver al Papa. En el caso de Chiclayo, podrían movilizarse ciudadanos de Piura, Trujillo, Chimbote, Cajamarca o Jaén, mientras que al Cusco podrían llegar visitantes de Puno, Arequipa y otras localidades cercanas.
“A nivel local se van a activar los negocios directos relacionados con un turismo religioso como tal. En el caso de los extranjeros, cambia un poco la cosa, porque van a venir gente probablemente de Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile”, señaló Jorge Carrillo Acosta, profesor y experto en finanzas de Pacífico Business School.
En esa línea, comentó que se prevé una alta ocupación en los establecimientos de hospedaje, con una probable alza de tarifas. Los restaurantes, especialmente los de comida peruana, también tendrían una mayor afluencia de clientes, no solo durante el evento central, sino en los días previos y posteriores, debido a los turistas que decidan prolongar su estadía.
Otros negocios que podrían beneficiarse son los vinculados a la venta de polos, gorras, vinchas, banderolas y otros productos alusivos al Papa. Asimismo, los artesanos y comerciantes de souvenirs tendrían la posibilidad de ofrecer llaveros, pines, recuerdos y artículos que combinen elementos religiosos con símbolos representativos de cada ciudad.
En el caso del sector transporte se registraría una mayor demanda, principalmente en taxis, minivanes y servicios de traslado para turistas.
El especialista en finanzas también consideró que la visita podría favorecer a destinos cercanos a las ciudades principales, sobre todo mediante el turismo extranjero. Un visitante que llegue a Chiclayo para asistir a una actividad papal podría aprovechar el viaje para conocer Piura, Trujillo, Lambayeque, Pimentel, o incluso destinos de turismo religioso como la Cruz de Motupe. En el Cusco, la visita podría complementarse con recorridos por Machu Picchu, Pisaq y otros atractivos turísticos de la región.
El turismo religioso actuaría como el principal motor, atrayendo tanto a peruanos como a extranjeros, pero su efecto se extendería al turismo cultural, gastronómico, histórico y de naturaleza.








