
El crecimiento del running en el Perú no solo se refleja en el aumento de corredores y competencias, sino también en el impacto económico que genera. Una muestra de ello es la décima edición de la Adidas Andes Race, que movilizó más de S/6.8 millones en ingresos para el Cusco, según estimaciones de la organización.
La carrera de trail running se desarrolló el 14 y 15 de agosto en el Valle Sagrado, en los paisajes del Camino Inca, y congregó a 1,100 participantes en las distancias de 13K, 30K, 60K y 100K. Del total, 20% fueron corredores extranjeros, una cifra récord para la competencia.
“Para esta edición, el 20% de los inscritos fueron extranjeros”, señala Claudio Castillo, organizador de la Adidas Andes Race. La participación internacional incluyó principalmente a corredores de Chile, Argentina y Colombia, además de representantes de países como Eslovenia y Japón.
El impacto en el turismo también fue relevante. De acuerdo con la organización, cada corredor suele viajar acompañado por al menos una persona, por lo que más de 2,000 visitantes llegaron al Cusco durante la semana de la competencia.
Castillo estima que los visitantes permanecieron alrededor de cinco días y realizaron un gasto promedio de US$100 diarios por persona. Bajo estos parámetros, la organización calcula que el evento generó alrededor de US$2 millones, equivalentes a más de S/6.8 millones, en ingresos para la economía local.

Un mercado que sigue creciendo
El desempeño de la Adidas Andes Race se enmarca en la expansión que viene registrando la industria del running en el país. En los últimos cinco años, el número de participantes en las distintas carreras realizadas en Perú se habría incrementado en alrededor de 40%, mientras que la cantidad de competidores llegó a unos 80,000 en 2025.
Este movimiento representa más de US$120 millones anuales para la industria.
La propia evolución de la competencia refleja esta tendencia. La competencia comenzó en 2015 con apenas 98 corredores y, una década después, alcanzó los 1,100 participantes en su última edición.

El papel de las marcas
El crecimiento de este mercado también ha incrementado el interés de grandes marcas por asociarse con las principales competencias. En el caso de la Adidas Andes Race, una parte importante del financiamiento del evento proviene del naming y de los auspicios.
“Uno de los aspectos más complicados es organizar un evento de esta magnitud en un escenario tan complejo como el Valle Sagrado, lo cual no sería posible sin un sponsor como Adidas”, sostiene Castillo.
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La inversión conjunta de los auspiciadores para esta edición superó los S/500,000. A ello se suma el sello de Marca Perú otorgado por PromPerú en 2025, que, según la organización, contribuyó a atraer un mayor número de participantes internacionales.
El impacto económico de una competencia de estas características se extiende a distintas actividades. Va desde el alojamiento en hoteles, transporte, gastronomía, hasta retail especializado (zapatillas, ropa, accesorios y nutrición), así como en logística, entretenimiento, producción audiovisual, salud, entre otros.
Así, una carrera de trail running no solo concentra a deportistas durante un fin de semana, sino que puede convertirse en un factor de movimiento para el turismo y distintas actividades económicas de la región.







