
El running en Perú se ha consolidado como una industria con impacto económico tangible. Eventos como la Maratón Lima 42K, reúnen a más de 20,000 participantes. Estas son las cifras que mueve el evento.
Según estimaciones de Alejandra Rodríguez Larrain, CEO de Peru Runners, entre S/ 15 millones y S/ 20 millones se reportarán en impacto económico para la ciudad, dinamizando sectores como hotelería, transporte, gastronomía y retail.
El modelo combina volumen y escalabilidad: las inscripciones se mueven entre S/ 100 y S/ 300 según la etapa de compra, pero el mayor valor está en el gasto asociado que moviliza cada corredor fuera de la competencia: por ejemplo, un participante que viaja para correr puede gastar entre US$ 1,500 y US$ 4,000 en pasajes, alojamiento y consumo. “El running hoy es mucho más que cruzar una meta. Es una experiencia completa que moviliza a las personas y a la economía”, dijo Alejandra Rodríguez a Gestión.
El crecimiento del sector está estrechamente ligado al componente internacional. La Maratón Lima 42K ya bordea los 5,000 corredores extranjeros, cerca de una cuarta parte del total, lo que posiciona a Lima dentro del circuito global de maratones, fomentado el turismo.
“Viajar para correr es una tendencia global, y Perú está empezando a capturar esa demanda”, señaló Rodríguez, quien destaca que el crecimiento se sostiene en el boca a boca y en la calidad de la experiencia ofrecida.
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Calendario, demanda y madurez del mercado
El running en el país se apoya en un calendario cada vez más estructurado, donde destacan dos hitos principales: la Maratón Lima 42K y la Media Maratón de Lima 21K, que este año se desarrollarán en mayo y agosto, respectivamente. Ambos eventos funcionan como ejes del circuito nacional y ordenan la preparación de miles de corredores a lo largo del año.
Alrededor de estas competencias principales se articula un portafolio de cerca de 12 eventos anuales de Peru Runners, organizador más importante de estos eventos en el país, cada uno con características y públicos específicos. Esta diversificación permite a la organización ofrecer distintas experiencias y atender a corredores de distintos niveles, desde recreativos hasta avanzados.
La madurez del mercado se refleja en que las principales carreras agotan sus cupos con varios meses de anticipación, lo que permite a los organizadores a proyectar ingresos, optimizar operaciones y consolidar relaciones con patrocinadores.
“El camino hacia la meta empieza meses antes, no el día de la carrera, y ahí es donde también participan las marcas”, explicó Rodríguez, al referirse a la evolución del negocio.
Además, la organización apunta a retomar su expansión a provincias -como Arequipa, Piura y Cusco, donde ya operaban antes de la pandemia-, una estrategia que responde tanto a la demanda de auspiciadores como al potencial de descentralizar el mercado y ampliar la base de corredores a nivel nacional.

Sponsors, marketing y el valor de la audiencia
Cada evento de running concentra audiencias de entre 40,000 y 50,000 personas entre corredores y acompañantes, lo que lo convierte en una plataforma de alto valor para las marcas.
El esquema incluye distintos niveles de participación: desde naming partners -que integran su marca al nombre del evento, como la Maratón adidas Rímac Lima 42K o la Kia Media Maratón de Lima- hasta auspiciadores y aliados estratégicos. En el caso de la Maratón Lima 42K, la marca promotora lidera la comercialización y articula acuerdos con otras empresas, en contratos que pueden extenderse entre dos y cuatro años. “Las marcas no solo quieren estar en el evento, quieren acompañar al corredor en todo su proceso”, sostuvo Rodríguez.
Más allá de las carreras, el running funciona como una plataforma continua de consumo y vinculación: el corredor entrena durante meses, consume servicios, interactúa con marcas y forma parte de una comunidad activa, lo que amplía las oportunidades de negocio más allá del día de la competencia. “En los niveles más altos de patrocinio, las inversiones pueden alcanzar montos significativos, ya que implican no solo presencia de marca, sino activaciones, campañas y acompañamiento durante todo el proceso del corredor”, explicó Rodríguez.
Este interés ha atraído a empresas de diversos sectores —como banca, seguros, automotrices y consumo masivo— que encuentran en el running una oportunidad para conectar con audiencias activas y con alto nivel de engagement.
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Servicios, membresías y nuevos negocios alrededor del running
El auge de las carreras ha impulsado una serie de negocios complementarios que forman parte del ecosistema. Entre ellos destacan las comunidades de entrenamiento y los servicios de coaching, que operan bajo modelos de suscripción mensual.
En el caso de Peru Runners, las membresías parten de alrededor de S/ 70 mensuales, ofreciendo acceso a entrenamientos grupales y planes básicos. A esto se suman programas más especializados para corredores que buscan objetivos de mayor exigencia, como maratones internacionales.
En esa línea, la organización apuesta por nuevas inversiones para fortalecer su operación. “Estamos apostando por invertir en tecnología que nos permita mejorar la experiencia del corredor y gestionar mejor nuestros eventos”, señaló Rodríguez.
En paralelo, entrenadores independientes han desarrollado sus propios equipos, operando como microempresas. Algunos manejan grupos de hasta 50 personas activas, con tarifas mensuales que oscilan entre S/ 150 y S/ 200, dependiendo del nivel de personalización del servicio.

“Todo gira en torno al calendario de carreras. Ahí se organiza la planificación del entrenamiento”, explicó a Gestión José Carlos Reyes, entrenador especializado en running, quien además señaló que el crecimiento del sector ha incrementado la demanda de estos servicios.
“Además del plan base, muchos corredores buscan servicios adicionales como técnica de carrera o entrenamiento de fuerza, lo que permite armar paquetes más completos”, agregó Reyes.
No obstante, esta expansión también ha generado un mercado fragmentado, con una baja barrera de entrada. “Hay grupos que se crean sin que haya un profesional que los dirija”, advirtió Reyes, lo que refleja un proceso de crecimiento aún en fase de ordenamiento.
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Trail running y una industria impulsada por privados
Dentro del ecosistema, el trail running (running de montaña) se posiciona como un segmento en expansión, con una propuesta más experiencial vinculada a naturaleza y turismo. Circuitos como Peru Trail Series reúnen entre 1,100 y 1,200 corredores por evento, con tickets que van desde S/ 69 hasta S/ 300 según la distancia y la etapa de compra, y premios que alcanzan los S/ 39,000 financiados por los propios organizadores.
Este segmento presenta menor volumen que el running urbano, pero un mayor componente de experiencia y desplazamiento, lo que incrementa el gasto por participante y abre oportunidades en destinos fuera de Lima. “El corredor empieza en pista, pero luego busca experiencias distintas y migra a la montaña”, explicó a Gestión Diego Casabonne Benavides, director de Peru Trail Series, al describir la evolución del usuario dentro del ecosistema.
El desarrollo del trail -y del running competitivo en general- se sostiene principalmente en inversión privada. “Hoy el crecimiento viene desde el sector privado, no desde el sistema deportivo”, señaló Casabonne, quien cuestiona la limitada articulación con la Federación Peruana de Atletismo.
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