
La demanda de gas licuado de petróleo (GLP), el combustible más consumido (en 58%) por los hogares peruanos y el 20% del parque automotor local, además de la industria, mantiene un crecimiento sostenido, a pesar de que más de un 40% de ese producto debe ser importado.
Hasta fines del 2025 -según cifras del Ministerio de Energía y Minas (Minem) la demanda nacional de GLP era de 71,000 barriles en promedio diario (bpd).
Este año, de acuerdo con una evaluación de la Gerencia de Políticas y Análisis Económico (GPAE) del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin), la demanda de ese combustible ha aumentado en un 7% en comparación con el 2025.

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El crecimiento se ha dado, a pesar de que hubo una caída en su consumo en marzo, tras la rotura del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP) por donde se transportan los líquidos de gas natural que provienen del yacimiento de Camisea.
Insumo para GLP se contrae
Como se sabe, en el Perú una parte de esos líquidos de gas natural se destina como insumo para la producción de GLP por parte de Pluspetrol, la principal empresa que lo provee al mercado nacional.
Pero, mientras la demanda de GLP crece, su oferta nacional declina. De acuerdo con el último reporte de Perupetro, la producción de líquidos de gas natural en abril del 2026 alcanzó los 55,704 barriles en promedio diario (bpd), volumen 14% menor que hace un año atrás.
De esa forma, entre enero y abril últimos la explotación de eso recurso alcanza un promedio anual de 63,093 bpd, volumen que resulta inferior en –12.33% respecto a igual periodo del 2025 (71,973 bpd).
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Importación crece imparable
La producción nacional de GLP en el Perú alcanzó para abastecer el 100% de la demanda interna hasta el 2008, y a partir del año 2009, el crecimiento del consumo superó la capacidad de refinación local, obligando al país a importar volúmenes adicionales.

Así, entre los años 2018 y 2020 el crecimiento sostenido de la demanda llevó a un incremento gradual del 10 al 20% de las importaciones, las que luego pasaron de 20 a 30% entre los años 2021 al 2025.
De acuerdo con el “Estudio Económico sobre la Informalidad en la Comercialización de GLP Envasado”, elaborado por Gerens, en el interior del país, Ayacucho por ejemplo multiplicó por diez su consumo de ese combustible en la última década.
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A noviembre del año pasado, según el último reporte del Minem, cuando la demanda alcanzaba los 71,000 bpd, la producción local de GLP llegaba a 42,000 bpd, por lo que se debía importar 29,000 bpd para satisfacer el consumo, es decir que la importación alcanzaba ya al 41% aproximadamente.
Un reporte semanal de Osinergmin hasta la primera quincena de mayo refiere que actualmente el Perú está importando un volumen aún mayor, de cerca de 30,000 barriles diarios de ese carburante, es decir que su importación crece imparable.
Evolución de precios
En tanto, según ese mismo informe, el precio mayorista del GLP llegó a nivel de Pluspetrol a S/4.53 por galón hasta la primera quincena de mayo, por encima del precio de referencia internacional, equivalente a S/3.28 por galón.

A escala minorista, el estudio refiere que el precio de ese gas envasado subió este año en 0.28% respecto al 2025, y en 5.70% respecto al 2024, y desde abril último se viene incrementado en forma constante, afectando sutilmente el precio promedio minorista hacia el alza.
A la vez, el precio minorista promedio del GLP vehicular, que ahora está en S/7.65 por galón, si bien es menor que el pico de S/10.50 por galón de marzo, aún está por encima de los S/6.50 que se comercializaba en enero, es decir que aún está 17.69% más alto que hace cuatro meses atrás.

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¿Qué pasa si aumenta su importación?
Consultado por Gestión sobre el tema, el ex director general de hidrocarburos del Minem, Erick García Portugal, explicó que la producción nacional de GLP ayuda a que en el país se apliquen precios de paridad de exportación de ese producto, que son menores que los de importación.
Sin embargo, si la demanda sigue creciendo y sigue cayendo la producción de insumos para el GLP, el experto avizoró que en un escenario en que tuviéramos que importar el 100% de ese producto, lo haríamos a un precio más alto, que incorporaría los costos de seguros y fletes.
A su turno, Arturo Vásquez, ex viceministro de Energía, refirió que, como en el Perú no se ha invertido en exploración por nuevas reservas de gas, es previsible que la producción del insumo para el GLP siga reduciéndose, por la declinación natural de los reservorios de Camisea, hasta ponernos en riesgo de ser netos importadores.
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Pero, aún en ese caso, el especialista advirtió que tenemos otro problema, que nos falta la logística para poder recibir y almacenar mayores volúmenes de GLP para la zona de mayor consumo en Lima.
Riesgo para el suministro
“No tenemos logística, no tenemos sistemas de almacenamiento descentralizados para manejar el GLP importado, hay un cuello de botella logístico, que se ha advertido luego que se produjera la emergencia en el gasoducto de Camisea”, aseveró.
Refirió además que hoy, por el conflicto en Oriente Medio, hay muchos buques que han dejado de priorizar recaladas de cargamentos de combustibles a Sudamérica para privilegiar otros destinos en países desarrollados.
Todo esto, anotó, significa que, de ser netos importadores, podríamos estar expuestos, no sólo a alzas de precios de ese producto, sino a un desabastecimiento del mismo.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.







