
Lejos de los grandes mercados y más bien cerca de los campos cajamarquinos, a mediados de los 70, un proyecto especial del Gobierno puso en marcha uno de los primeros esfuerzos para promover los maíces amiláceos, entre ellos, aquel de apariencia purpúrea. Este fue el punto de partida de lo que años después se convertiría en la Estación Experimental Agraria Baños del Inca, centro de Investigación del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).
Así lo recuerda Luis Narro, pieza clave en el Programa de Investigación y Proyección Social en Maíz de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM). Él da un salto mental para contar que, dos décadas después de ese impulso, el Morado Canteño ya tenía una presencia sobresaliente en Lima, mientras la UNALM avanzaba con materiales como Morado Caraz, PMV-581 y PMV-582.
El siglo XX aún no terminaba y el grano elegante dejaba entrever sus potenciales “brotes”.
¿El maíz del futuro?
En el 2000, el INIA liberó comercialmente la variedad INIA 601, que hoy registra una productividad de hasta 5.2 toneladas por hectárea, frente a las 3.5 toneladas de otros tipos; y, en 2007, presentó en Ayacucho el INIA 615 Negro Canaán.
Luego vino una segunda transformación. Desde la década de 2010, la mirada comenzó a abracar toda la planta: “Las antocianinas, presentes especialmente en la coronta y también en el grano y las brácteas, adquieren creciente interés como pigmentos naturales y como compuestos bioactivos con potencial para las industrias alimentaria, nutracéutica y cosmética”, detalla Narro.
Al observar esta lista de “participantes”, los científicos llegaron a una conclusión: Perú no posee un único maíz morado para todas sus geografías. Por eso, en 2022, se inició la siembra sistemática en la costa y sierra.
“A la fecha se dispone de datos de 30 localidades y se espera concluir el 2027. La finalidad es ratificar la adaptación de 5 variedades comerciales disponibles y conocer la variación del contenido de antocianinas en las mazorcas. [...] Las instituciones pioneras para la investigación siguen siendo el INIA y la UNALM”, remarca el experto.
En efecto, con el objetivo de continuar nutriendo esta línea de creatividad y futuro comercial, un equipo de la UNALM, liderado por el investigador Elías Huanuqueño, del Programa de Investigación y Proyección Social en Maíz de la Facultad de Agronomía, está apostando por el primer popcorn morado del país.
Se trata de un proyecto que aspira a romper la dependencia de las semillas importadas para “canchita”. “El Perú empezó a importar maíz popcorn desde 1990. Ahora importamos alrededor de 30,000 toneladas de grano por año, principalmente desde Argentina, pero todos son amarillos; por lo tanto, carecen de antocianinas”, narra el especialista.
“Luego de ocho años de trabajo podemos decir que ya tenemos híbridos simples de maíz morado reventón con antocianinas en el grano y la coronta. [...] A partir del próximo año empezaremos a producir comercialmente y poner a disposición del mercado local y extranjero, para ello estamos en busca de socios estratégicos”, complementa.
Sin embargo, alcanzar el éxito comercial en el área de snacks requiere asegurar primero la estabilidad agronómica, la resistencia de las antocianinas al calor y la definición de una hoja de ruta tecnológica, indica Eduardo Fuentes, director de Innovación y Transferencia Tecnológica de UNALM.
Coincide David Morera, presidente del Gremio para la Protección de Cultivos (Protec) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL): “El desarrollo de la UNALM busca un híbrido con capacidad de reventado cercana al 100%, frente a un 90% ya logrado, y niveles óptimos de antocianinas, el compuesto que le da su color y su valor nutracéutico. [...] La categoría a la que apunta no es pequeña: el mercado global de popcorn mueve hoy cerca de US$ 10,950 millones al año y crece a un ritmo de 5.2% anual. Esto, dentro de un mercado de snacks saludables de US$ 110,000 millones que crece a 7.3% anual”.
Agrega: “Un popcorn morado con atributo antioxidante encaja directamente en esa tendencia y ofrece una propuesta diferenciada frente al popcorn amarillo convencional, que hoy domina el mercado. Nuestra lectura como gremio es que sí existe espacio real para desarrollar una categoría de snacks de popcorn de maíz morado en Perú”.

Los receptores latentes
Patricia Martínez, docente de ADEX Global Learning, converge con la premisa. Para ella, Asia, aunque es un destino sumamente exigente y con fuertes requisitos de importación, representa una oportunidad de oro debido a la tendencia orientada hacia la vida sana. Estados Unidos, por su parte, ya es un mercado clave porque consolidó, hace un tiempo, su posición como el primer comprador de maíz morado peruano.
Aparecen en la lista de la experta los mercados árabes: se puede aprovechar la oportunidad de promover el producto siempre y cuando se adapte a sus costumbres bajo la certificación de los mercados halal; es decir, de bienes y servicios lícitos y éticos según la ley islámica. Canadá, asimismo, “es un mercado con un gran espacio para seguir desarrollándose”, acota Martínez.
Las probables áreas de masificación, según ambos gremios, son los canales de venta al paso, las salas de cine y las aerolíneas que buscan diferenciación frente al popcorn amarillo convencional, así como cadenas de retail especializadas en alimentación funcional.
“A ello se suma el canal de exportación bajo la narrativa de ‘superalimento andino’. [...] La condición para capturar esa demanda es la misma en todos los canales: completar la validación técnica de la variedad, asegurar volumen de semilla y de grano, y obtener las certificaciones de inocuidad que exige cada mercado”, subraya Morera.
Fuentes también es enfático: “Para el escalamiento se pueden hacer pruebas a nivel de focus group. [...] Hemos considerado acercarnos, por ejemplo, a las empresas que distribuyen maíz importado para canchita y y ver opciones que le den el soporte al investigador para que finalmente el producto llegue a la luz, lo cual debería ir acompañado de una política de comercio exterior”.

¿El mercado es el que manda?
Martínez remarca que un producto en el comercio exterior reposa sobre dos pilares. Primero, la sostenibilidad; es decir, la continuidad de abastecimiento. “No basta con que el producto sea original o innovador, el mercado busca y valora la capacidad del proveedor de sostener, mantener y garantizar un flujo continuo de envíos a lo largo del tiempo”, dice.
Segundo, la flexibilidad ante los cambios del mercado. Como los gustos de los consumidores globales cambian, la oferta exportable debe ser moldeable para poder ajustarse con rapidez a las nuevas demandas.
Morera, por su parte, considera que el sector privado tendría que involucrarse antes, no después de la liberación formal de la variedad.
“Primero, cofinanciar la fase de escalamiento de semilla que hoy depende de fondos concursables como Fondecyt, en lugar de esperar a que el desarrollo esté enteramente terminado. Segundo, suscribir con la UNALM un acuerdo de licenciamiento o de multiplicación exclusiva o preferente de semilla, lo que formalizaría la demanda que hoy ya se manifiesta de forma espontánea. Tercero, invertir en la infraestructura de secado y control de humedad de grano que determina la calidad del reventado, un requisito técnico propio del popcorn que no exige el maíz morado de grano convencional”.
“Sin ese conjunto de inversiones, la variedad puede quedar técnicamente lista, pero sin nadie que la lleve al mercado”, concluye.
Los datos:
- En 2025, Perú exportó aproximadamente 1,204 toneladas de maíz morado por un valor FOB de US$ 2′423,742.
- El Black Whiskey, de la destilería peruana Don Michael, nació a partir de la variedad INIA 601.

Redactora de Economía en Gestión. Periodista nacida en Piura, con ocho años de trayectoria profesional y experiencia en edición y corrección de textos.







