
Las cinco macrorregiones crecieron en el primer semestre, aunque a distintos ritmos. El norte lideró con 4.4%, seguido del centro (3.2%), Lima (2.1%), el sur (1.6%) y el oriente (0.7%). A nivel de regiones, el resultado también fue mayoritariamente positivo y solo 3 de las 24 regiones retrocedieron: Cusco (-0.2%), Loreto (-2.4%) y Tacna (-8.5%).
A puertas de las elecciones regionales y municipales, será clave discutir propuestas para impulsar la resiliencia y la productividad de las regiones en el largo plazo.
Avances desiguales
El principal motor del crecimiento fue la construcción, junto con el comercio y los servicios. La construcción avanzó en las cinco macrorregiones, impulsada principalmente por la inversión privada.
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El agro, en cambio, mostró marcadas diferencias. En el sur, la producción cayó con fuerza por la menor cosecha de aceituna (-92%), afectada por condiciones climáticas adversas. Este cultivo explicó por sí solo más de la mitad de la contracción del sector.
También disminuyó la producción de avena forrajera (-13%) y páprika (-70%). En el oriente, el aumento en la palma aceitera (22%) no compensó las caídas del café (-19%) y el cacao (-22%). En contraste, el agro del norte creció 5.7%, impulsado principalmente por el arándano (22%) y la caña de azúcar (1.3%).
Amenaza al agro
En cambio, el impacto sobre el norte se hizo visible en el segundo semestre, cuando se concentran las campañas de cosecha de sus principales frutas de exportación, como arándanos y mangos, provocando una caída del 15% del agro en esta zona. Ante un nuevo El Niño costero de intensidad extraordinaria, existe un alto riesgo de que esta secuencia se repita.
En el norte, las altas temperaturas previstas volverían a coincidir con las campañas de agroexportación. En las zonas altoandinas del centro y el sur, el fenómeno generaría escasez de lluvias y limitaría la campaña de siembra, cuyo pico ocurre en el segundo semestre.

Sus efectos se reflejarían en una menor producción agrícola durante la primera mitad del 2027. Así, según el BCR, el choque sobre el agro restaría 0.2 puntos porcentuales al crecimiento del PBI en este 2026 y 0.3 en el 2027.
El impacto climático también alcanzaría al empleo formal. Como ocurrió en el 2023, el empleo formal agrícola caería con fuerza en el norte. El IPE estima que cerca de 100 mil puestos de trabajo formales del agro estarían en riesgo por el fenómeno de El Niño.
Inversión impulsa al sur
La inversión minera avanza con fuerza. A julio, acumula un crecimiento de casi 39% en términos reales y, según estimaciones del IPE, cerraría el año con el ritmo más alto desde el 2011. El impulso se concentra en el sur, que alcanzó su mayor nivel de inversión minera en una década.
Ello se debe al desarrollo de Tía María y las inversiones de Antapaccay y Las Bambas. Así, aunque el sur fue una de las zonas con menor crecimiento en el primer semestre, las inversiones en curso sientan las bases para una mayor producción en los próximos años.
A la par, la zona centro también presenta su mayor nivel de inversión minera en 12 años, impulsada principalmente por Shougang, Antamina, Marcobre y Chinalco.

En el norte, el panorama es distinto. En Cajamarca, la minería se contrajo más de 30% en la última década, sus principales minas (Yanacocha y Cerro Corona) están en proceso de cierre y no hay nuevos proyectos en ejecución.
Esto ocurre pese a que esta región lidera la cartera de inversión minera, con más de US$ 16 mil millones de un total nacional de US$ 64 mil millones, dentro de las que se encuentra La Granja, que actualizó sus recursos y se convirtió en el segundo proyecto greenfield de cobre más grande del mundo.
Además, el avance de la minería ilegal, cuyas exportaciones de oro al primer semestre ya superan a las de oro legal, afecta a las operaciones y proyectos mineros en regiones como La Libertad y Cajamarca.

Más allá de lo urgente
Por Paola Herrera, economista senior del IPE
Las nuevas autoridades regionales y municipales asumirán funciones en un contexto de crecimiento, pero también de riesgos que exigen atención inmediata: el Fenómeno El Niño, el avance de la minería ilegal, la inseguridad ciudadana, el desempleo juvenil y el aumento de la pobreza.
Atender lo urgente es indispensable, pero no debe postergar las decisiones que dan sustento a una mayor competitividad en todas las regiones: invertir en prevención de desastres, recuperar la competitividad minera e impulsar la productividad de sectores clave con más infraestructura de calidad y mejores servicios.

Hoy, en 16 regiones menos del 20% de la población considera buena la gestión de su gobierno regional y la desconfianza en las instituciones sigue al alza. Las nuevas autoridades tienen la oportunidad de revertir esta percepción con una gestión eficiente, una mirada de largo plazo y resultados concretos.

Desde hace más de treinta años, el IPE es un actor clave en la discusión de propuestas para fortalecer las políticas públicas y el entorno económico, contribuyendo al desarrollo del país. El Instituto Peruano de Economía (IPE) es un centro de investigación sin fines de lucro orientado a la acción que promueve el desarrollo del Perú.







