
Las expectativas de inversión de las empresas de los sectores minería e hidrocarburos volvieron a ubicarse en terreno pesimista, según la reciente encuesta empresarial del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
El índice de expectativas de inversión a tres meses cayó a 47.6 puntos en agosto, ubicándose por debajo del umbral de 50 que separa el tramo optimista del pesimista.
El resultado marcó un cambio frente a la evolución registrada en los últimos dos años, pues el interés de las empresas de minería e hidrocarburos por invertir no se ubicaba por debajo de los 50 puntos desde febrero de 2024, cuando alcanzó los 47.2 puntos.

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Estas menores expectativas se advierten en medio de resultados mixtos en los sectores de minería e hidrocarburos. De acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la inversión minera se mantuvo al alza en la primera mitad del año al sumar US$ 3,304 millones. De esta manera, llegó a crecer 42.7% entre enero y junio, aunque con menor gasto de las empresas en equipamiento minero.
La situación contrasta con el rubro de hidrocarburos. Los últimos datos recopilados por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) muestran que la inversión en este sector solo llegó a US$ 100 millones entre enero y abril, 25% menos que hace un año.
Esta diferencia se explica debido a que el rubro de hidrocarburos, especialmente en la selva, viene arrastrando problemas estructurales, recordó Carlos Casas, director del Centro de Estudios sobre Minería y Sostenibilidad de la Universidad del Pacífico (CEMS).
“En la selva -que es donde estaba el mayor peso de la producción- hemos tenido muchos problemas con varios lotes que inclusive se han devuelto por la conflictividad que hay. No hay presencia del Estado. Entonces, ante conflictos que puede haber nadie defiende a los concesionarios. Eso genera un mal ambiente para las empresas que van a invertir en petróleo y hay muchos problemas logísticos”, explicó a Gestión.
A ello se suma, según indicó, el funcionamiento limitado del oleoducto, lo que dificulta trasladar el petróleo hacia la costa.
¿MEF con mejores expectativas?
Pese a esta situación, los últimos datos del Marco Macroeconómico Multianual (MMM) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) -emitidos a fines de agosto- apuntan a una aceleración al cierre del 2026.
Según el MMM, la inversión minera crecería 16.7% en el promedio del año 2026, sumando más de US$ 7,000 millones, debido a una mayor ejecución por construcción que iniciaron en años previos y que, actualmente, se encuentran en marcha, así como por el impulso de nuevos proyectos mineros, e inversiones de sostenimiento y exploración en medio de los altos precios de las materias primas.
En esta segunda mitad del año se espera dinamismo por el mayor avance de Tía María (US$ 1,805 millones), Pampa de Pongo (US$ 1,781 millones), Reposición Ferrobamba (US$ 1,753 millones) y Corani (US$ 579 millones), además de la continuidad de Ampliación Huancapetí (US$ 345 millones), Reposición San Rafael (US$ 294 millones) y Romina (US$ 130 millones), tras la aprobación de sus respectivos Informes Técnicos Sustentatorios (ITS).
A ello se sumarían nuevos proyectos y ampliaciones, entre ellos Optimización Cerro Verde (US$ 2,100 millones), Mina Justa Subterránea (US$ 510 millones), Reposición Colquijirca (US$ 502 millones), Ampliación Huarón (US$ 118 millones) y Reposición Raura (US$ 76 millones).
En cuanto a hidrocarburos, el MEF prevé un crecimiento positivo debido a mayor inversión de las empresas para la perforación de pozos, facilidades de producción y reacondicionamiento en los lotes de petróleo y gas natural.
Solo en petróleo se esperan inversiones por US$ 91 millones en el Lote X para la perforación de 114 pozos hasta diciembre, y otros US$ 90 millones por el Lote 95, que destinaría a nuevas perforaciones en el Campo Bretaña (Loreto), donde reiniciaría la perforación de pozos desde octubre.
Mientras que en gas natural se resaltan las inversiones en los lotes 56 y 88 (US$ 114 millones) por mejoras en la Planta Malvinas y la construcción de la Planta Pisco, así como las inversiones del Lote 58 (US$ 500 millones) enfocadas en iniciar producción comercial en noviembre.

Para Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas, la diferencia entre las expectativas de corto plazo y las proyecciones de inversión del MEF no necesariamente es contradictoria. Las cifras de inversión, señaló, no reaccionan de inmediato a los cambios en el escenario político o económico.
Adicionalmente, Herrera consideró que las nuevas expectativas pueden estar recogiendo una percepción menos favorable sobre la capacidad del Estado para resolver problemas que afectan a las empresas como la seguridad, la tramitología y la minería ilegal.
“Lo del primer semestre es consecuencia de la inercia anterior, de cosas que se iban a hacer de todas maneras. Las cifras no van tan rápido y una cosa que puede haber influenciado en los últimos resultados es la sensación que la minería informal e ilegal van a seguir (...) Estas proyecciones podrían estar considerando el tema de seguridad, viene a ser como una primera evaluación del Gobierno, que la realidad que perciben está por debajo de las expectativas que se tenían o que hay varias cosas en las que se están demorado”, señaló.
Aunque Herrera Descalzi consideró que las expectativas del MEF para el rubro de hidrocarburos puede ser muy optimista, advirtió que el comportamiento de la inversión en los próximos meses dependerá de las señales que brinde el Estado.
En tanto, Casas consideró que para la minería, uno de los factores que podría estar influyendo en la cautela para invertir es el escenario climático. Como se recuerda, los últimos reportes advierten que se elevó a 95% la probabilidad de que el país enfrente un fenómeno de El Niño “muy fuerte” para el último trimestre.
“El fenómeno de el Niño puede afectar algunas instalaciones o crear mayor conflictividad. Si hay sequía o hay inundaciones, eso va a traer mayor conflictividad. Si una empresa minera empieza a invertir, le van a querer cargar todos los costos al empresa”, indicó.
El otro factor es la competencia minera con países como Chile o El Congo. Si una compañía posterga una decisión en Perú, advirtió, el capital no necesariamente permanece disponible, pues puede dirigirse hacia otro país.
Para Enrique Alania, director de Negocios Corporativo en ESAN, a estos factores se suma la incertidumbre externa generada por conflictos internacionales, problemas comerciales y cambios en las políticas arancelarias de Estados Unidos.
“Esta inestabilidad trae consigo también una mayor prudencia. Por otro lado, creo que hay mucha expectativa en el nuevo Gobierno y ver cómo lidia con un Congreso donde no es mayoría. El tema institucional es una debilidad de nuestro país y todos debemos trabajar en respetar y fortalecer las instituciones”, sostuvo.
Por ahora las expectativas de inversión solo son pesimistas para los siguientes tres meses, pero ¿podría terminar trasladándose a proyectos de mayor plazo? El reto, indicaron, será determinar si la caída de agosto queda como un bache temporal o si comienza a reflejarse en decisiones de inversión que, por la naturaleza de la actividad extractiva, se toman con horizontes mucho más largos.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







