
Invertir suele ser una consecuencia del crecimiento. Pero, en ocasiones, también es una apuesta por el futuro. Esa parece ser la lógica que hoy mueve a Costa del Sol. Mientras proyecta cerrar el 2026 con ingresos 25% superiores a los del año pasado, la cadena hotelera decidió acelerar el desarrollo del que será el mayor complejo hotelero integrado del Perú, convencida de que obras como el nuevo aeropuerto Jorge Chávez y el Puerto de Chancay, sumadas a un entorno más favorable para el turismo, pueden abrir un nuevo ciclo de crecimiento para el sector y los viajes corporativos en el país.
La empresa estima culminar el año con ingresos 25% mayores que los registrados en el 2025, luego de un primer semestre en el que incrementó 18% sus ingresos corporativos, elevó su ocupación promedio de 67% a 70% y mantuvo un margen Ebitda de 30%, en línea con sus objetivos financieros. El crecimiento no se limitó al hospedaje. Los ingresos por alimentos y bebidas, eventos y otros servicios también crecieron durante el semestre, reflejando una mayor demanda por experiencias dentro de los hoteles.
“Ha sido un semestre bastante bueno para Costa del Sol. Los ingresos corporativos crecieron, el Ebitda se mantuvo, que era lo planificado para este año, y proyectamos cerrar el 2026 con ingresos 25% superiores a los del 2025. Son cifras que nos permiten seguir invirtiendo y, sobre todo, mantener una visión de largo plazo. Un hotel no se construye pensando en un año; se desarrolla pensando en las siguientes décadas”, señaló Mario Mustafá, CEO de Hoteles Costa del Sol, a Gestión.
Más allá de la evolución del hospedaje, la compañía observa una mayor demanda por servicios complementarios. Durante el primer semestre, la unidad de alimentos y bebidas aumentó 26%; los eventos, 8%; y otros servicios —como spa, lavandería y propuestas to go— crecieron 3%. En conjunto, estas líneas avanzaron 19%, reflejando un cambio en la manera en que los huéspedes consumen la experiencia hotelera.
La mayor apuesta está en el aeropuerto
Ese escenario explica por qué la principal inversión de Costa del Sol no estará en abrir un nuevo destino, sino en ampliar uno que ya considera estratégico. La cadena construirá una segunda torre junto al Wyndham Grand Costa del Sol Aeropuerto, inaugurado el año pasado, proyecto que entrará en operación durante el 2028 y permitirá conformar un complejo de 587 habitaciones. Según la empresa, será el mayor desarrollo hotelero integrado del país.
La nueva infraestructura operará bajo el formato limited service y añadirá 338 habitaciones a las 249 existentes. Aunque ambas torres atenderán segmentos distintos, funcionarán como una sola unidad productiva, aprovechando el crecimiento esperado del nuevo terminal aéreo y la mayor conectividad internacional de Lima.
“Cuando concebimos este proyecto sabíamos que el aeropuerto iba a necesitar mucha más capacidad. En ese momento no todos creían en una inversión de esta magnitud, pero nosotros sí confiábamos en el potencial del país. Por eso seguimos adelante con una segunda torre que convertirá este complejo en la mayor unidad hotelera integrada del Perú. Nuestra apuesta nunca ha sido para el corto plazo, sino para acompañar el crecimiento que creemos que tendrá el país”, afirmó Mustafá.
Un huésped que ya no busca solo una habitación
La estrategia de inversión también responde a un cambio en el perfil de sus clientes. Según Mustafá, el crecimiento reciente de la cadena ha estado impulsado principalmente por el turismo nacional y por los viajes corporativos, mientras que el turismo receptivo todavía no alcanza el dinamismo que, a su juicio, podría tener el país. Ese escenario ha llevado a Costa del Sol a adaptar su propuesta de valor hacia un viajero que exige mucho más que alojamiento.

“Hoy el viajero corporativo es mucho más sofisticado. Antes bastaba con ofrecer una buena habitación; ahora busca gastronomía, espacios para reuniones, bienestar, conectividad y una experiencia completa. Muchos llegan por trabajo, conocen el destino y luego regresan con sus familias. Ese fenómeno del bleisure está creciendo y representa una oportunidad importante para el Perú“, explicó el ejecutivo.
Esa evolución también redefinió el diseño de la nueva torre, ya que además del hospedaje, incorpora servicios como restaurantes, spa, gimnasio, salas de reuniones y estacionamientos. La intención es que el hotel deje de ser únicamente un punto de tránsito y se convierta en parte de la experiencia del viaje.
El cambio también se refleja en la manera en que la empresa comercializa sus servicios. Costa del Sol señaló que fortaleció sus plataformas digitales, incrementó las reservas directas, automatizó procesos e incorporó herramientas de inteligencia artificial para mejorar la atención al cliente, aunque, afirma, mantiene como diferencial el trato personalizado que caracteriza a la hospitalidad peruana.
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La apuesta continúa pese a los desafíos
Según Mustafá, la empresa ya superó sus niveles prepandemia, y reconoce que uno de los objetivos pendientes es recuperar las tarifas que la cadena considera acordes con el nivel de sus hoteles. Durante los años posteriores al COVID, explica, el sector recurrió a ajustes de precios para estimular la demanda, una estrategia que permitió acelerar la recuperación de la ocupación, aunque todavía deja espacio para recomponer el valor promedio de las habitaciones.
“Nosotros ya superamos los números que teníamos antes de la pandemia, pero todavía buscamos recuperar las tarifas que corresponden al nivel de nuestros hoteles. El episodio más duro para nosotros no fue necesariamente el COVID. Cuando ocurrió el intento de golpe de Estado (diciembre de 2022) nos cancelaron alrededor de 14,000 noches de alojamiento en apenas una semana. Ese impacto fue incluso mayor porque significó que muchos operadores internacionales dejaran de vender el destino Perú de un momento a otro”, recordó.
Pese a ello, aseguró que la empresa decidió mantener sus planes de inversión. En su opinión, desarrollar infraestructura hotelera exige una mirada de largo plazo y no puede responder únicamente a coyunturas económicas o políticas. Bajo esa lógica, considera que el país todavía tiene margen para ampliar significativamente su industria turística si logra avanzar en aspectos como seguridad ciudadana, conectividad, infraestructura y promoción internacional.
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Oportunidad para Perú
Más que recuperar los niveles previos a la pandemia, Mustafá considera que el país debería plantearse una meta más ambiciosa para su industria turística. A su juicio, debería plantearse como objetivo duplicar la llegada de visitantes internacionales, pasando de alrededor de cinco millones a cerca de 10 millones en los próximos años, siempre que el sector público y el privado logren articular una estrategia que priorice la seguridad, la conectividad, la infraestructura y la promoción del destino. Sostiene que la coincidencia de grandes obras y eventos internacionales representa una oportunidad difícil de repetir.
Además del nuevo aeropuerto y el Puerto de Chancay, el ejecutivo menciona la visita del papa León XIV y los Juegos Panamericanos Lima 2027 como hitos que podrían reforzar el posicionamiento internacional del país. No obstante, advierte que su impacto será limitado si no forman parte de una estrategia sostenida que permita transformar esos momentos de visibilidad en un crecimiento permanente del turismo.
En el caso de la visita de León XIV, Costa del Sol prevé una elevada demanda en las ciudades incluidas en el recorrido oficial, donde la cadena ya registra una alta ocupación para esas fechas. Mustafá destaca que la empresa cuenta con hoteles en todas las ciudades que recibirá el Papa y considera que el verdadero legado del evento dependerá de la capacidad del país para convertir ese interés inicial en un mayor flujo de visitantes internacionales una vez concluida la visita.

“La visita del Papa puede ser una gran oportunidad para mostrar al Perú al mundo, pero dependerá del trabajo que hagamos después. No deberíamos conformarnos con recuperar los niveles que teníamos antes. El Perú tiene condiciones para aspirar a mucho más. Tenemos una gastronomía reconocida mundialmente, destinos únicos, un nuevo aeropuerto, el Puerto de Chancay y eventos internacionales que atraerán la atención sobre el país. Nosotros estamos haciendo nuestra parte apostando e invirtiendo porque creemos en ese Perú que viene”, concluyó.
La construcción de la segunda torre del aeropuerto resume, en buena medida, la estrategia de Costa del Sol. La empresa decidió invertir mirando más allá de la coyuntura inmediata y apostando por un mercado que considera con amplio margen de desarrollo. Que esa apuesta termine rindiendo dependerá, según Mustafá, de que el país logre convertir sus ventajas naturales y sus nuevas obras de infraestructura en una política sostenida de desarrollo turístico.







