
Después de años debilitada por eventos climáticos adversos, la agroexportación peruana vuelve a respirar: aunque aún está pendiente la cifra oficial, el sector podría cerrar el 2025 con un registro de US$15,000 millones, estiman la Asociación de Gremios Productores Agrarios (AGAP) y el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri).
Con arándanos, paltas y uvas a la cabeza y, además, una nueva Ley Agraria, la pregunta ya no es si el sector puede crecer, sino si el próximo Gobierno será capaz de sostener el éxito.
La agenda, comentan, deberá concentrarse en inversión, desregulación y formalización. ¿Qué elementos definen el próximo ciclo del agro en el país?
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Crecimiento, pero no homogéneo
No todos los cultivos se exportan igual ni pesan lo mismo en la economía. Las cifras que brinda el Midagri permiten conocer cómo se distribuye el ranking. Pero, primero, en términos generales, hasta noviembre de 2025, las agroexportaciones alcanzaron los US$ 13,312 millones, lo que representó un aumento de 17.5% en comparación con el mismo periodo del año previo.
Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios (AGAP), evalúa al detalle este desempeño.
“Entre los productos más importantes están los arándanos y las uvas. A septiembre, la exportación de uva ya había crecido más del 30%. En cuanto a los arándanos, más del 20%. Otro cultivo al que también le ha ido bien y tiene mucho potencial es la granada, que ha crecido 37% en valor. La banana, por su parte, ha perdido 1%, pero podría mejorar con la apertura que tenemos hacia China y el posible mercado de Argentina en 2026”.
El mismo protagonismo lo tiene la palta. José María Pascual, CEO del Grupo Juan Ruiz, lo confirma.
“Se siente el crecimiento. Lo que pasa es que en 2025 la campaña ha sido un poco diferente. Lo usual es que empiece con poquito y se dispare en los meses de mayo, junio y julio, y luego en agosto comience a caer en volumen, pero esta campaña se ha alargado y, con los años, Perú conseguirá tener palta los 12 meses del año”, indica.
“Con el puerto de Chancay sí ha mejorado el tiempo de tránsito y la logística. Los costos son inferiores hacia China. Además, Europa ha sabido absorber cantidades que no esperábamos: hasta 900 contenedores en algunas semanas pico. Anteriormente, Europa, con 700 contenedores durante varias semanas consecutivas, colapsaba”, complementa.
Ante tal panorama, ¿cuál es la lista completa que sostiene el crecimiento de la canasta agroexportadora del país? (Mirar gráfico)

Sin embargo, el vocero de AGAP también se sincera sobre escenarios negativos: “Ha habido productos con los que no nos ha ido tan bien; por ejemplo, con el espárrago no hemos crecido; estamos casi igual que en 2024”.
“En cítricos ha habido poco crecimiento, más o menos un 5%, pero el precio y los márgenes no son tan buenos. Otro problema que hemos tenido en 2025 es el de los aranceles de Estados Unidos. Ya se liberó una parte, pero, no se han liberado ni para los cítricos ni para la uva ni para el arándano. Y eso se lo cargan al exportador, no lo asume el importador”, añade.
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Agro y geografía
La agroexportación peruana también se explica desde el territorio. Al respecto, Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, observa un reto:
“La concentración de ciertos cultivos en regiones específicas, como la palta o el arándano, puede generar vulnerabilidad ante cambios climáticos o mercados fluctuantes. Es crucial diversificar la oferta para mitigar estos riesgos a largo plazo”.
¿Cómo se logra? Con inversión sostenida en infraestructura de regadío y técnicas avanzadas de fertilización, refiere el experto. Por ello, hay una tarea: el destrabe de las grandes obras de irrigación. En marzo de 2025, el Gobierno anunció —cuando el titular del Midagri era Ángel Manero— la priorización de una cartera con 22 proyectos, los cuales superan los US$ 24,000 millones. Puntualmente, más del 85% de esta inversión se ejecutaría bajo esquemas de Asociaciones Público Privada (APP).
Destacan el Trasvase Marañón, orientado a llevar agua desde la Amazonía hacia la costa norte; Chinecas, en Áncash; Pampas Verdes y Majes Siguas II, en Arequipa; Chavimochic III etapa, en La Libertad; y Alto Piura y Poechos, en Piura
En suma, el desempeño del sector varía por región y responde a factores como infraestructura, acceso al agua y cercanía a puertos. Así va la participación actual en el mapa:

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Expectativas de inversión
Los destinos de exportación no son casuales: juegan un rol medular los tratados comerciales, las exigencias sanitarias, la capacidad logística y la reputación nacional. Este último elemento está en primer plano en la agenda porque el 2026 es un año marcado por las elecciones.
Sobre ello, Ballena asegura que, “hasta ahora, la incertidumbre política no ha afectado de manera significativa la inversión en el sector agrícola, ya que los procesos productivos tienen un horizonte de entre uno y tres años. Esto permite que las inversiones sigan su curso, en su mayoría, sin depender directamente de los cambios de gobierno. La estabilidad económica, apoyada por la Constitución y las políticas agrícolas, ha brindado un entorno favorable para el sector”.
Y Amaro refuerza: “El 2026 es un año con muy buena expectativa. La confianza de la inversión de todo tamaño en el sector ha mejorado impresionantemente después de la aprobación de la nueva Ley Agraria“.
Pascual también mira con optimismo el calendario: “Dicen que el 2026 es un año con récord de kilos. Estará por verse, pero Perú sigue creciendo no solo a causa de la producción por hectáreas, sino de las hectáreas de nuevos cultivos que entran en producción”.
No obstante, coloca sobre la mesa dos observaciones: una es que la producción va a crecer tanto que ,sin agua, no podrá seguir adelante y la otra es el impacto de las paralizaciones sociales. “Si una nueva elección va a conllevar a paros o cierres de puertos, va a retrasar toda la cadena”.
Cabe entonces preguntarse, bajo el contexto actual, hasta dónde ha llegado el éxito de la agricultura peruana. Mirar el recorrido es también avanzar:

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Agro: faenas en cola
La aprobación de la nueva Ley Agraria no ha despojado todas las dudas del sector. Ballena expresa que aún no hay un reglamento que la avale: “La publicación es esencial para garantizar que la ley sea efectiva. La falta de claridad puede generar preocupación, lo que afectaría las decisiones de inversión y empleo”.
Amaro coincide: “La ley tiene una serie de instrumentos, pero esos instrumentos no van a a servir de nada si no salen los reglamentos”. Y suma a ese escenario otras dificultades para reactivar la inversión.
“Ya se aprobó la Ley Agraria, pero hay mucha regulación que desincentiva, que genera sobrecostos y demoras innecesarias. Uno de ellos es el tema de la regulación ambiental. Estamos sumamente preocupados porque el ministro anterior venía haciendo una serie de reformas”.
“El ministro José Salardi implementó un trabajo en conjunto con el sector privado para destrabar y desregular. Tuvimos una reunión con la nueva ministra [Denisse Miralles] y el presidente de la República, pero necesitamos avances más rápidos. Lo que normalmente hacen la burocracia y la sobrerregulación es generar más informalidad”, acota.
Por su parte, Pascual, desde su experiencia empresarial, asevera que “la ley conllevará a nuevas contrataciones”.
“Lo que sí, se debe buscar la formalización del pequeño agricultor. Al gran porcentaje de pequeños y medianos agricultores no le llega las ayudas que le debería llegar”, concluye.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








