
En Perú, el calendario avanza, pero la gestión pública no lo hace al mismo ritmo. Gestión revisó la capacidad de gasto de las 1,891 municipalidades en el Perú y descubrió que la ejecución presupuestal para proyectos en el ámbito local enciende una señal de alerta. No solo se trata de un trabajo lento: en algunos casos es nulo hasta lo que va del 2026.
A la fecha, los distritos y provincias cuentan con S/ 23,147.9 millones para sus proyectos. De este monto, al 17 de abril, han invertido el 19.1%. Los datos corresponden a la plataforma de Transparencia Económica, herramienta digital del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que permite monitorear cómo las entidades públicas del país disponen el dinero.
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Ejecución apresurada en el radar
Un dato crítico es que 97 de las 1,891 municipalidades del país no han ejecutado ni un sol hasta abril. Su nivel de gasto es cero en un contexto donde la demanda por servicios básicos, infraestructura y seguridad sigue en aumento. Amazonas, Áncash, Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Huancavelica, Junín, Lambayeque, Lima, Pasco, Piura, Puno y San Martín albergan a estas alcaldías.
Pero hay más números en “rojo”: al ampliar la mirada, se detectaron que 1,442 municipalidades no superan el 25% de ejecución presupuestal hasta el periodo evaluado. Es decir, 76.26% de los municipios del Perú registra un patrón de gasto nocivo: dinero pausado al inicio de año y acelerado a finales del mismo.
Karla Gaviño, profesora de Gestión Pública en la Universidad del Pacífico (UP), explica esta tendencia, pero primero señala sus implicancias: “Estamos en abril. Que haya municipalidades con 0% de reducción presupuestal quiere decir que ni siquiera están pagando adelantos de expediente técnico, diseñando o convocando para la ejecución física de obras, con lo cual estamos bastante lejos de que puedan hacer un movimiento financiero".
Añade: “Esto nos lleva a un escenario recurrente cada vez que hay cambio de gobierno, en el cual durante los primeros meses no se efectúa mayor ejecución de gasto, pero en los últimos meses hay una especie de carrera por usar todo el dinero que se pueda. El castigo se concentra en la calidad de la ejecución”.
Coincide Álvaro Cubas, economista del Consejo Privado de Competitividad (CPC): “Lastimosamente, es un comportamiento habitual de las municipalidades, pero siempre uno trata de pensar que, al ser el último año de gestión, deberían ir contra la corriente: gastar más para cerrar más, pero no se está viendo ese panorama”.
Agrega: “Podríamos afirmar que una ejecución apresurada se traduce también en una ejecución de baja calidad. Por ejemplo, en un caso hipotético, le dieron S/ 1 millón a un proyecto, pero entre noviembre y diciembre se gastaron S/800,000. Entonces, se da a entender que, en el transcurso del año, las demandas que pudo haber tenido la obra no se realizaron. [...] El gasto retrasado también va a hacer que se ‘patee’ el avance del proyecto en general”.
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La “carrera” antes del cierre de año
Cuando hay relevo en los gobiernos subnacionales, aumenta la probabilidad de que los proyectos en marcha se paralicen porque cada gestión suele impulsar su propia agenda.
“El riesgo es mayor cuando ocurre un cambio de autoridad. Según lo que vimos en el CPC, es cuando la cantidad de proyectos discontinuados es más grande. [...] Va a pesar mucho que el alcalde que viene tenga el compromiso político de continuar el proyecto que la autoridad anterior dejó. Lo que terminamos teniendo nosotros como ciudadanos es el riesgo de que lo que se prometió no se cumpla, de que el gasto que se realizó no se traduzca en obras ni en bienestar”, advierte Cubas.
Gaviño es enfática en este punto: “Hay un objetivo muy perverso, que es justo cerrar el año porque se acaba la gestión. Entonces, en los últimos meses, los gastos que se ejecutan son gastos financieros que no necesariamente se condicen con ejecución física de obra”.
“Esto nos lleva a inferir, potencialmente, que estamos hablando de obras hechas con bastante premura y con reducción de la calidad. Y no solo con reducción de la calidad, sino también con gastos convertidos en gastos simplistas”.
Se refiere a que la urgencia por mostrar resultados suele inclinar la balanza hacia intervenciones que no atienden a las carencias más profundas: “No necesariamente se van a hacer obras que generen mayor impacto en las brechas sociales, sino aquellas más populistas que sean recordadas en la memoria del elector”.
Lima. En la provincia de Lima, dos distritos registraron 0% de avance: Barranco y San Bartolo. Las jurisdicciones cuentan con S/ 1.8 millones y S/ 1.9 millones para sus proyectos, respectivamente. En el caso de Lima Metropolitana, que cuenta con S/ 886.1 millones para sus obras, ya ejecutó el 33.4%.

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Diagnóstico transversal
El rezago, además, tiene una marcada geografía. Áncash, con 132 municipalidades, y Lima, con 126, encabezan la lista con mayor número de municipios que no llegan a ejecutar la cuarta parte de su presupuesto en los primeros meses del año. Les siguen Junín, con 102, Ayacucho, con 100, y Cajamarca, con 95.
Cubas hace una anotación al respecto: “Gran parte de las municipalidades son municipalidades ricas [...]. Lo más triste de todo esto es que, más allá de los retrasos, cuando un proyecto se demora en ejecutarse y pasan los años, se va incrementar su costo por reactivación. Un proyecto que costaba S/ 100 millones costará S/ 300 millones. Y no es que se aumentó el alcance del proyecto, sino que se están gastando S/ 200 millones más simplemente porque estuvo paralizado y requiere otros gastos adicionales, administrativos, sobre todo, para que vuelva a encaminarse”.
Por su parte, la académica subraya que la situación es especialmente preocupante en regiones que reciben canon, como Áncash o Cajamarca. Contar con más recursos y tener a los números en contra refleja una falta de capacidad técnica.
“No es saludable que Áncash y Cajamarca no tengan un acompañamiento en la asignación presupuestaria, no hay ni la prioridad política ni la capacidad técnica de gasto. Son indicadores lamentables”.
“Y hay otro dato adicional. Es una problemática transversal a todo el país [la falta de estrategia en la ejecución presupuestal municipal]. No podemos hablar de una focalización en una zona determinada. [...] De ahí la importancia del MEF, que debe acompañar desde las rectorías de inversión pública y presupuesto público”, finaliza.
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Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








