
A medida que el país ingresa en un escenario marcado por el proceso electoral, el consumo comienza a mostrar señales de cautela. El cambio no solo pasa por una menor disposición al gasto, sino también por una transformación en los hábitos de compra: los hogares planifican más, reducen compras impulsivas y priorizan categorías esenciales frente a bienes de mayor valor o carácter aspiracional.
En este contexto, algunos sectores aparecen como los primeros en resentir el cambio de ánimo del consumidor, mientras otros mantienen una mayor resiliencia.
Desde el sector comercio, la presidenta del Gremio Retail y Distribución de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), Leslie Passalacqua, sostuvo que el consumidor peruano suele reaccionar de manera sensible frente a episodios de incertidumbre política, lo que se refleja rápidamente en las ventas.
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“El consumidor en el sector comercio es muy emocional. Cuando hay situaciones políticas o eventos que afectan al país y a la población, se siente una baja en las ventas y se vuelve más preventivo en sus compras”, indicó.
Según explicó, en estos periodos el consumidor posterga decisiones no urgentes, compara más precios y visita diversos canales —incluyendo plataformas digitales y redes sociales— antes de concretar una compra.
Tecnología, moda y hogar entre los más sensibles
Entre las categorías que primero sienten el impacto aparecen los rubros de consumo discrecional. Passalacqua identificó a tecnología, electrodomésticos, mejoramiento del hogar, moda y calzado como los sectores que suelen enfrentar mayores frenos cuando el consumidor decide cuidar su presupuesto.
Por el contrario, alimentos, bebidas y productos de cuidado e higiene personal mantienen una mayor estabilidad debido a su carácter esencial.
La lectura coincide con el análisis de Joaquín Valle del Olmo, managing director y senior partner de BCG en Perú. El ejecutivo señaló que la incertidumbre activa lo que la psicología conductual denomina un “modo de preservación”, caracterizado por la reducción del gasto discrecional, la postergación de compras importantes y un mayor ahorro preventivo.
Además, explicó que en procesos electorales y contextos de incertidumbre observados en países de la región suele producirse una compresión temporal de la demanda de bienes duraderos y servicios no urgentes.
Entre las señales que las empresas ya identifican figuran la migración hacia formatos más pequeños, el aumento de visitas a tiendas de descuento y mayoristas, la reducción del ticket promedio y una planificación más estricta de las compras.
“Se incrementa el comportamiento de comprar únicamente productos en promoción y se rompe la lealtad de la cesta completa”, refirió.
Promociones, marcas propias y formatos pequeños ganan espacio
La cautela también está reconfigurando las preferencias de consumo. De acuerdo con Passalacqua, la búsqueda intensiva de promociones se ha convertido en uno de los principales motores de compra, mientras crece el traslado hacia marcas propias y opciones de menor precio.
“Las marcas propias y los formatos económicos ya no son solo una opción de emergencia, sino una estrategia estructural de ahorro para algunas familias peruanas”, comentó.
En paralelo, el retail está respondiendo con empaques más accesibles, formatos más pequeños y una mayor expansión de esquemas de descuento para mantener la accesibilidad.
Desde BCG añaden que el crecimiento de las marcas propias suele dejar efectos permanentes. Según sus análisis, una parte importante de consumidores que migran hacia estas opciones durante periodos de incertidumbre mantiene posteriormente esos hábitos.
Asimismo, Valle del Olmo advirtió que las empresas más sofisticadas están evitando una guerra de precios y migran hacia estrategias de valor agregado, como paquetes, programas de fidelización y formatos adaptados al menor desembolso.
“La respuesta no necesariamente pasa por bajar precios, sino por comunicar mejor el valor y el beneficio del producto”, apuntó.

El consumidor cambia, pero el consumo no desaparece
Pese al contexto de cautela, las expectativas del sector comercio apuntan a que el consumo mantenga cierta resiliencia, apoyado por la estabilidad macroeconómica y la recuperación del empleo formal.
Passalacqua señaló que, aunque el ruido político suele repetirse en cada proceso electoral y ralentizar el dinamismo del consumo, el consumidor peruano continúa valorando la funcionalidad, la confianza y el propósito de las marcas.
Añadió que la próxima campaña vinculada al Mundial de fútbol podría generar impulso en categorías como tecnología y electrodomésticos, aunque sin eliminar el comportamiento prudente que marcaría el resto del año.
Expectativas y confianza: la mirada económica
Para Julio Del Castillo, docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Lima, la incertidumbre política opera como un mecanismo psicológico que lleva a los hogares a frenar decisiones de consumo y reforzar el ahorro preventivo.
Según explicó, los bienes duraderos —como electrodomésticos, muebles, vehículos y artículos para el hogar— suelen ser los más afectados.
El economista añadió que la confianza del consumidor también evidencia deterioro. Citó que el indicador de expectativas sobre la economía a tres meses pasó de 52 puntos en marzo a 44.6 puntos en abril, ingresando a terreno pesimista.
En ese escenario, consideró que durante las próximas semanas los hogares podrían mantener una actitud prudente, priorizando la canasta básica y postergando gastos de mayor valor mientras se define el panorama político y económico del país.
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Del precio al valor: el nuevo consumidor que emerge
Para Alexis López, jefe académico de Negocios e Innovación de Toulouse Lautrec, el cambio en el comportamiento del consumidor no responde únicamente al actual contexto electoral, sino que se viene consolidando desde años previos, impulsado por factores como la inflación, la presión sobre los ingresos familiares y la mayor cautela financiera de los hogares.
Según explicó, el consumidor peruano ha migrado hacia una lógica más racional y planificada, donde gana terreno el análisis previo de las compras y pierde espacio el consumo espontáneo.
“Hoy el consumidor no solo busca precio bajo; busca valor percibido”, sostuvo. Es decir, evalúa si el beneficio obtenido realmente justifica el desembolso, lo que ha fortalecido las promociones, marcas económicas, marketplaces y marcas independientes.
El especialista añadió que, incluso dentro del consumo esencial, las familias vienen realizando ajustes, migrando hacia compras mayoristas, marcas blancas, promociones y productos sustitutos.
Frente a este escenario, indicó que las empresas están respondiendo con líneas económicas, formatos de menor desembolso y una comunicación más enfocada en empatía, practicidad y utilidad. “El consumidor actual penaliza la ostentación en contextos de incertidumbre y valora marcas que entienden su realidad cotidiana”, remarcó.
Además, consideró que en los próximos meses podrían consolidarse tendencias como un consumo más pragmático, una mayor digitalización de la búsqueda de precios y el crecimiento de formatos económicos y promociones.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.







