
A pocas horas del inicio de la cumbre del Grupo de los Siete (G7) en la localidad francesa de Evian-les-Bains, miles de manifestantes salieron a las calles de Ginebra para expresar su rechazo a las políticas de las principales potencias occidentales. Sin embargo, la jornada terminó marcada por enfrentamientos con la policía, daños materiales y un amplio despliegue de seguridad en ambos lados de la frontera franco-suiza.
Según la policía de Ginebra, unas 7,000 personas participaron en la movilización convocada por colectivos ecologistas, feministas, organizaciones pro derechos palestinos, grupos antiglobalización y activistas de medios independientes.
La tensión aumentó cuando algunos manifestantes lanzaron proyectiles contra los agentes, lo que llevó a la policía a responder con gas lacrimógeno. Durante los incidentes, un vehículo fue incendiado cerca de la ruta de la protesta y los bomberos tuvieron que intervenir para controlar las llamas.
Asimismo, un grupo de participantes destrozó las ventanas de una sucursal bancaria y retiró las protecciones de madera colocadas en el establecimiento.
Las autoridades no precisaron el número de detenidos, aunque indicaron que continúan evaluando el balance completo de la jornada. Entre los asistentes se observó a grupos encapuchados, además de pancartas críticas hacia el presidente estadounidense Donald Trump y consignas relacionadas con el conflicto en Oriente Medio.

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Máxima seguridad para la cumbre
Los disturbios se produjeron en medio de un importante operativo de seguridad desplegado por Francia y Suiza para proteger la reunión de líderes que se desarrollará durante tres días en Evian-les-Bains. Los mandatarios tienen previsto abordar temas como la situación en Oriente Medio, la guerra en Ucrania y los desequilibrios económicos globales.
Ante el riesgo de nuevos incidentes, las autoridades restringieron el tránsito en diversas vías, limitaron reuniones no autorizadas y reforzaron los controles fronterizos. De los 35 pasos terrestres entre ambos países, solo siete permanecerán abiertos durante la cumbre.
La preocupación por posibles actos de violencia llevó además a decenas de comercios en Ginebra a proteger sus vitrinas con paneles de madera, recordando los disturbios ocurridos durante una cumbre similar celebrada en Evian en 2003, que dejó importantes daños en la ciudad suiza.
Trump, uno de los principales blancos de las críticas
Las organizaciones convocantes señalaron que las protestas buscan cuestionar el liderazgo de Donald Trump y las decisiones adoptadas por los países del G7 en asuntos como los aranceles comerciales, el cambio climático y los recientes conflictos en Oriente Medio.
La movilización se produce en un contexto internacional especialmente sensible, marcado por las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra y garantizar la estabilidad del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el comercio mundial de petróleo.
“Tenemos mucho miedo de las políticas del señor Trump y también de las de los otros líderes del G7”, afirmó Françoise Nyffeler, portavoz de la coalición NoG7, organizadora de las manifestaciones. Según explicó, los activistas consideran que las decisiones de las principales potencias están contribuyendo a agravar conflictos y desafíos globales.
Mientras tanto, Francia desplegó más de 13,000 agentes de policía y gendarmería para resguardar la cumbre, además de reforzar la vigilancia en la frontera y en el lago Lemán, donde durante los últimos días también se registraron protestas simbólicas contra el encuentro internacional.
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