
El dólar en el mercado local ingresó formalmente a una fase de desescalada, luego de un primer semestre tortuoso en el que incluso tocó un máximo de S/ 3.52 en plena agitación electoral y con conflictos bélicos internacionales a cuestas, ¿qué pasó desde entonces?
Las amenazas mundiales, con una guerra en desarrollo en Medio Oriente y con picos de intensidad bélica, y presiones inflacionarias que sobrevienen a esta crisis que tiene como protagonista central –en lo económico– al precio del petróleo y derivados, han sumergido a los inversionistas en incertidumbre geopolítica.
Muchas de sus cavilaciones se centran en que la mayor inflación induzca a los bancos centrales principales, como la Fed de EE.UU. o el BCE de Europa, a elevar las tasas de interés, proceso que usualmente se traduce en un debilitamiento de los activos de inversión y de las monedas, sobre todo de plazas emergentes como el Perú.
De hecho, el dólar se empinó contra el sol al inicio de la guerra y al cierre de marzo repuntó a S/ 3.502. En la preguerra cotizaba en menos de S/ 3.40.
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Radar
Luego, a esa fuente de tensión se agregó otra que hasta inicios de abril no estaba en el radar de los inversionistas y bancos: la posibilidad de que un candidato con propuestas alejadas de la ortodoxia económica, Roberto Sánchez, accediese a la Casa de Pizarro. La divisa saltó así hasta su nivel máximo en el año el 29 de abril (S/ 3.524).
Sin embargo, un periodo de distensión entre EE.UU. e Irán, entre fin de mayo e inicio de julio – incluso con un memorando de entendimiento para el cese de hostilidades–; y el triunfo de Keiko Fujimori, de la derecha conservadora, mejoraron el ánimo de los mercados y el dólar retrocedió paulatinamente a los umbrales de S/ 3.40 al término del séptimo mes.
En ese momento, proyecciones recogidas por Gestión apuntaban a que el declive del billete verde proseguiría en agosto, y ahora se convalidan plenamente.
Punto de quiebre
Ayer, la moneda estadounidense retrocedió de S/ 3.366 a S/ 3.363 y, de paso, marcó un punto de quiebre: las ganancias (alza) que el dólar había acumulado ante el sol en lo que va del año se esfumaron por completo. Ahora, en el 2026, el sol empieza a fortalecerse frente al dólar, pues la divisa estadounidense cotiza por debajo del precio que tenía a fin del 2025 (S/ 3.364).
En la última semana dos datos de la economía de EE.UU. reforzaron el sesgo bajista. Un mal dato de creación de empleo en ese país: la destrucción de 23,000 empleos en julio y la inflación en retroceso por segundo mes consecutivo a 3.4%. Esto reduce la probabilidad de que la Fed tenga que elevar su tasa de interés en setiembre e inyecta más optimismo a los inversionistas.
Aunque el executive director sales & trading Head de BTG Pactual Perú, Félix Olivares, sostiene que una parte de los analistas, incluido el mismo, se inclinan a pensar que la Fed de EE.UU. no subirá su tasa clave este año.
Además, afirma que el debilitamiento del dólar obedece a las expectativas positivas que suscita el nuevo Gobierno y el abultado ingreso de divisas provenientes de las exportaciones, ante el impulso de metales cruciales para el país, como el cobre y oro, cuyos precios superan a los observados en el 2025 –cuando ya eran altos– (ver nota vinculada).

Expectativas
En el plano político, indica que los primeros lineamientos anunciados por el Ejecutivo sobre un mejor manejo fiscal e impulso a la actividad empresarial elevan, entre compañías e inversionistas, las expectativas de crecimiento económico y de la inversión privada e infraestructura pública.
En lo financiero, Olivares recalca que no se espera una subida de la tasa de la Fed –que impulsaría al dólar– porque si bien en la primera mitad del año hubo mayor inflación por el alza del petróleo, en el segundo semestre la base estadística comparable del 2025 posibilitará que el índice de precios en ese país se modere.
Y, en el ámbito local, tampoco espera una elevación de la tasa del BCR pues las expectativas de inflación no son tan altas en el país y el alza de precios responde a choques de oferta.
En tal escenario, proyecta que en las próximas semanas el dólar fluctuará entre S/ 3.36 y S/ 3.40 e incluso temporalmente podría descender de ese rango, quizás hasta S/ 3.30, aunque es poco probable porque el BCR está presto a intervenir en el mercado cambiario para atenuar oscilaciones.
Aunque reconoce que algunos podrían pensar que el instituto emisor no se inmutaría mucho si el dólar siguiera en descenso, pues ello puede restar presiones inflacionarias. A 12 meses la inflación llegó a 4.1% en julio, por encima del rango meta del BCR por quinto mes consecutivo.
Vender dólares ahora tendría asidero si la perspectiva es que su cotización seguiría presionada a la baja, en un escenario en que los fundamentos de la economía y empresas peruanas se mantienen, según ejecutivos de la banca.
Beneficiados
Jorge Espada, managing partner de Valoro Capital, indicó que en el precio del dólar han influido tres factores: los altos términos de intercambio, por los favorables precios de los metales; la menor expectativa de que la Fed aumente su tasa de interés de referencia, tras los últimos resultados de empleo en EE.UU. que salieron por debajo de lo esperado, y un menor nivel de intervención por parte del BCR. “Siento que en los últimos días el banco central le ha soltado un poco la mano al dólar”, opinó.
Los sectores económicos beneficiados con un dólar bajo son los importadores de electrodomésticos y automóviles. Pero los importadores de tecnología en menor medida, porque la demanda internacional de las empresas de IA presiona al alza los precios de dispositivos, detalló Espada.
En contraste, los sectores perjudicados son aquellos en los que el declive del dólar no es compensado con mayores precios, como los textiles y algunos productos agrícolas.
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Ingreso de divisas se favorece por metales
El cobre sube 17% en lo que va del año y aún tiene trecho por recorrer, según Félix Olivares, de BTG Pactual Perú. “El problema (del mercado) del cobre es estructural, pues tiene que ver con mayor oferta y apertura de minas, que no han aumentado lo suficiente para cubrir la demanda mundial que se genera por los servidores, centro de datos y toda la infraestructura vinculada a IA, además del cambio en la matriz de energía”, sostiene.
El oro, en tanto, que también es clave para el creciente ingreso de divisas al país, se ha recuperado en los últimos meses ante las expectativas de que la Fed de EE.UU. no eleve su tasa de interés este año, agrega.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








