
Con una meta que inicialmente bordea los US$ 16,000 millones en envíos al cierre del 2026, la agroexportación peruana se “juega” más que un año de auge económico: deberá reajustar su capacidad para resistir un entorno bastante volátil.
Así lo señaló Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios (AGAP), quien advirtió que la proyección está sujeta a dos variables: el comportamiento aún incierto de El Niño Costero y el desenlace político tras las elecciones. “A partir del segundo semestre podríamos entender mejor cuánto vamos a crecer”, precisó.
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Agro en alerta
——¿Qué tan vulnerable es el sector frente a El Niño Costero? El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ya alertó sobre los impactos de la anomalía climática en el agro.
Este es un sector que tiene la mayor cantidad de riesgos en comparación con otros, pero aún debemos ver cuál es la magnitud de El Niño. [La Comisión Multisectorial encargada del estudio nacional del fenómeno de El Niño - ENFEN] pronostica que sería débil y se extendería hasta diciembre, pero podría ser moderado de mayo a julio [...]. Nosotros teníamos una proyección de US$ 16,000 millones para este año, pero con El Niño, tendríamos que ver cómo se comporta. Más cerca del segundo semestre, se podría entender con más claridad.
—Perú ya superó a Chile en envíos agrícolas. ¿Qué escenario político podría hacer que el país pierda, por ejemplo, esta ventaja?
Hay candidatos que están proponiendo acciones de gobierno contrarias a la agroexportación. Es lamentable que estén planteando eliminar el régimen promotor [nueva Ley Agraria], que se aprobó en 2025, o que estén planteando expropiaciones, no solo en el sector agrario, sino en diversos sectores económicos. [...] El cambio en la Constitución también está considerado por varios de los grupos. Todo esto va a ser nefasto. [...] Si se da un gobierno que propone estos retrocesos para el país, la inversión se va a ir.
—Pero ¿hay también candidatos que buscan el impulso del sector?
Hay grupos políticos que entienden la importancia de la agroexportación y la agroindustria. Entienden y dicen que van a seguir impulsándola. Generalmente los planes de gobierno no son tan detallados, sino son planes marco de actuación.
—¿Considera que hay decisiones del Poder Legislativo, actuales o en cola, que están frenando silenciosamente al sector?
Sí. Hay una lista muy importante que tenemos identificada. Hay proyectos de ley antiinversión.
Por ejemplo, las hay en el frente ambiental y forestal, así como en el frente laboral, en el cual destacan proyectos (proyectos de ley 1138, 1543, 9533, 4400, 5500, 6902 y 13321) que buscan modificar o incluso derogar la ley 31110 (régimen laboral agrario).
Asimismo, el P.Ley 4610 plantea establecer el sábado como día no laborable compensable para trabajadores del sector público y privado que profesen religiones con día de guardar. También hay un paquete de proyectos (como las iniciativas 105, 172, 456, 615,1192 y 1644) enfocados en una mayor rigidez laboral, restricciones a la terciarización, cambios en jornada, utilidades y derechos sindicales.
El sector privado es el que invierte, el que busca el mercado y trata de hacer competición en él, pero con ese actor no se sientan (los legisladores) a ver si tal norma es buena o mala la economía. Lo único que hacen es generar sobrecostos y volver más difícil la inversión en Perú.
Y el resultado es la informalidad, que ya parece una política pública. Está aceptada por los gobiernos y por el Congreso de la República. [...] La manera de formalizar es que la regulación sea más atractiva para el formal que para el informal y que promueva el desarrollo de los actores económicos, no que los frene. En general, la economía en el país crece a 3% cuando podría incrementarse al 7 u 8%.
—Es una proyección muy optimista llegar al 7 u 8%. El 5% ha sido la máxima estimación...
Pero se puede. Al menos en el sector de los exportadores estamos demostrando que sí crecemos a pesar de todo. Es posible que nuestro país, con todo su potencial, crezca más de 7%. Es totalmente factible, solo tenemos que generar las condiciones.
—Y así como tiene identificadas las leyes antiinversión, ¿hay algunas propuestas favorables para el agro que deberían aprobarse antes de que se acabe este gobierno?
Hay algunas, pero ahora mismo nos preocupan más aquellas que son antiinversión.

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Potencial aún “dormido”
—¿El Perú está apuntando a desarrollar nuevos productos estrella más allá de los arándanos, uvas y paltas?
Hay muchos productos por explotar en el Perú, pero tienen que avanzar de la mano con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) y con la estabilidad del gobierno. Por ejemplo, la Unión Europea nos ha buscado por el caqui. También la pecana, que, aunque tiene mucha aceptación en Asia, demora varios años para comenzar a producir. La pitahaya está en la lista. El kiwi, las menestras, el holantao, que es como una arveja plana. Hay infinidad de productos que se pueden desarrollar.
—¿Estamos viendo una tendencia de crecimiento hacia productos congelados o procesados?
Los productos frescos tienen nichos de mercado con márgenes muy importantes. [...] En el desarrollo de la industria desde los años 90, a nivel mundial, el fresco es el que está creciendo, pero siempre acompañado de toda la industria de procesados.
En Perú, por ahora, los productos que siguen esta dinámica son la fresa y la frambuesa. Nuestro país tiene algunos berries no explotados, como el aguaymanto; entonces, hay diversos productos que sí tienen posibilidades, pero necesitamos un buen clima de negocios y estabilidad política.
—¿Estamos subestimando el impacto de las plagas en cultivos clave como el fusarium en el banano orgánico de Piura?
No creo que se esté subestimando, es un tema de capacidades. La pregunta es si como país estamos haciendo lo suficiente para tener un control de las fronteras que evite el ingreso de plagas.

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Nueva frontera agraria
—Frente a los aranceles de Donald Trump, ¿qué está haciendo el Perú ahora mismo para disminuir la dependencia al mercado estadounidense?
Estados Unidos es un gran mercado con un alto poder adquisitivo. No es un objetivo no atenderlo. Las condiciones que ha puesto el presidente Trump no son contra el Perú, son decisiones globales. Nosotros exportamos a EE. UU. el 35% de todo. Entonces, no podemos movilizar ese 35% a Europa porque tumbamos el mercado, no podemos enviarlo a Asia porque pasa lo mismo.
La solución es ser más competitivos, porque factores externos siempre habrá. [...] El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) tiene una agenda de competitividad, pero con estas inestabilidades es imposible seguir. [...] Si el nuevo gobierno no tiene una, no vamos a llegar a ningún lado.
Con Estados Unidos debemos seguir estrechando relaciones comerciales y políticas y, a la vez, el Perú debe acelerar el proceso de acceso a otros mercados.
—Se ha advertido que Chancay podría quedarse como un puerto de transbordo si no genera mayor carga propia, ¿el agroexportador peruano está listo para llenar ese puerto?
Ahora no, pero no es por culpa nuestra. Actualmente, más o menos entre el 30 y 40% de toda la carga de contenedores de los puertos es del sector agroexportador. [...] Se sacan predicciones a mediano y largo plazo para comenzar a plantear nuevas inversiones y atender el flujo futuro.
Tenemos perspectivas de crecimiento fuertes: en 10 años deberíamos crecer, por lo menos, al doble, o sea llegar a más de US$ 30,000 millones. [...] Pero el Estado tiene que caminar en ese sentido, o sea tiene que dar seguridad jurídica a las inversiones. El reto de todos los peruanos es elegir bien y tener un gobierno prodesarrollo y proinversión privada.
—En el contexto del puerto de Chancay, ¿la Amazonía es verdaderamente una nueva frontera agroexportadora o una expectativa sobredimensionada?
La Amazonía, así como la sierra, tiene un tremendo potencial no explotado, [...] hay mucho que desarrollar. Por ejemplo, las hidrovías. Recuerdo que en 2010 había un proyecto para concesionar las hidrovías, pero se paralizó.
—¿Pero la sierra y la selva pueden integrarse realmente al modelo agroexportador? Porque incluso se ha hablado de migrar cultivos de la costa a otras regiones, ¿qué tan viable es eso a gran escala?
Sí, y creo que lo hemos podido hacer desde antes, [...] pero hay brechas; por ejemplo, puedes traer tus productos desde la sierra hasta la costa, pero los sobrecostos te van a impedir llevarlos al mercado internacional. El tema logístico de integración de los valles productivos hacia la costa es vital, o sea, tiene que haber todo un plan que logre esa integración.
En Huaraz (Áncash) también se están sembrando arándanos y se están exportando, pero con mayor sobrecosto por la parte logística, que se puede mejorar si se hace una autopista adecuada y si la autopista se mantiene.
La Amazonía tiene una infinidad de productos, por ejemplo, el palmito que se está produciendo y exportando, no solamente el café o el cacao.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.






