
La inteligencia artificial se ha convertido en el principal imán para inversionistas y emprendedores tecnológicos. Sin embargo, en Alaya Capital prefieren ir con cautela. El fondo de venture capital, especializado en invertir en startups de alto crecimiento en América Latina, ha destinado cerca de US$ 6 millones a compañías vinculadas al mercado peruano desde 2022 y prepara un nuevo fondo regional más grande que el actual. Desde esa posición, considera que parte del ecosistema está concentrando sus apuestas en modelos de negocio cada vez más parecidos, mientras las oportunidades más atractivas comienzan a surgir en otros segmentos.
“Mi percepción es que la inteligencia artificial está muy sobrevalorada”, señaló Luis Bermejo, fundador y managing partner de Alaya Capital, a Gestión.
Según explicó, la velocidad con la que evoluciona esta tecnología dificulta distinguir qué propuestas lograrán consolidar ventajas sostenibles y cuáles podrían perder relevancia frente a nuevos desarrollos o grandes jugadores globales. “Es muy difícil distinguir lo que realmente tiene capacidad de escalar y todo el humo que hay alrededor”, añadió.
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La advertencia no implica una visión negativa sobre la IA. Por el contrario, Alaya Capital sostiene que la tecnología atraviesa prácticamente todas sus evaluaciones de inversión. El problema, a juicio del inversionista regional, es que gran parte del mercado sigue observándola como un fin en sí mismo y no como una herramienta para resolver problemas concretos.
Precisamente allí aparece la tesis que está guiando su siguiente etapa de crecimiento. Mientras prepara el lanzamiento de un nuevo fondo para América Latina, que será superior al actual fondo de US$ 25 millones, Alaya Capital considera que la mayor oportunidad para los próximos años estará en la intersección entre tecnología, datos y servicios financieros.
La apuesta detrás de la IA
Si la inteligencia artificial domina las conversaciones, el dinero de Alaya Capital apunta hacia otro lado. La empresa está enfocando su estrategia en las llamadas finanzas embebidas, un modelo que integra servicios financieros dentro de plataformas tecnológicas que originalmente operan en sectores como construcción, logística, comercio, agroindustria y servicios empresariales.
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La premisa es que estas compañías acumulan cada vez más información sobre clientes, proveedores y operaciones. Con apoyo de inteligencia artificial, esos datos pueden utilizarse para evaluar riesgos, otorgar financiamiento o desarrollar nuevos productos financieros para usuarios que muchas veces permanecen fuera del sistema tradicional.
“Vemos la nueva generación de fintech en una evolución hacia que el dinero deja de ser administrado por los bancos para pasar a ser administrado por plataformas tecnológicas. Ahí es donde estamos viendo la mayor oportunidad”, sostuvo Bermejo.
“Hay una falta de inclusión financiera todavía muy grande en Latinoamérica y en Perú”, indicó Bermejo. Y agregó que existe “mucho universo de pymes que están excluidas todavía del sistema financiero, con falta de acceso al crédito”. En ese contexto, explicó que la IA está permitiendo aprovechar mejor la información generada por plataformas tecnológicas para evaluar riesgos y ampliar el financiamiento hacia segmentos históricamente relegados por la banca tradicional.

Luis Narro, partner de Alaya Capital citó el caso de Equip, una plataforma vinculada al sector construcción que ha comenzado a desarrollar servicios financieros sobre la base de la información que obtiene de sus usuarios. “Al conocer a los clientes y manejar volúmenes, empieza también a generar esquemas de financiamiento a las compras”, indicó a Gestión.
Alaya Capital considera que esta tendencia será una de las principales fuentes de crecimiento para la región durante la próxima década, especialmente en sectores donde persisten brechas de acceso al crédito. De hecho, esta visión será uno de los pilares del nuevo fondo que prepara para América Latina.
Aunque el monto definitivo todavía se encuentra en evaluación, la compañía adelantó que será superior al actual fondo de US$ 25 millones. Además, proyecta invertir en alrededor de 30 startups durante los cuatro años de despliegue del nuevo fondo, con tickets que usualmente oscilan entre US$ 500,000 y US$ 1 millón por empresa.
Uno de los proyectos de su portafolio, que recibió una inversión de US$ 5.9 millones, contó con el apoyo de ProInnóvate Perú, programa del Ministerio de la Producción, durante su etapa de desarrollo.
Alaya Capital participa como socio minoritario en las startups que financia y busca generar retornos financieros sobre sus inversiones. “El promedio de esta industria es devolver tres veces lo invertido en un periodo de diez años”, explicó Narro al referirse a las metas habituales que manejan los fondos de venture capital.
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Perú gana peso en la estrategia
Perú tendrá un papel relevante en esa nueva etapa. Según adelantó Alaya Capital, al menos el 20% de los recursos del próximo fondo tendrían impacto en el mercado peruano, manteniendo una participación similar o superior a la registrada hasta ahora.
La decisión responde a los resultados obtenidos durante los últimos años. Del fondo vigente, aproximadamente US$ 6 millones fueron destinados a siete startups peruanas y tres startups internacionales que ingresaron al país. En conjunto, esas operaciones representan alrededor del 22% del total administrado. Según Narro, el mercado peruano terminó superando las expectativas iniciales de inversión. “Sobrepasamos el objetivo que queríamos en el Perú”, afirmó a Gestión.
“Vemos un mercado un poco más joven en cuanto a adopción de tecnología si nos comparamos con Chile, con Colombia o en Argentina mismo”, señaló Narro. Sin embargo, consideró que esa brecha representa una oportunidad, pues todavía existe amplio espacio para digitalizar procesos, productos y servicios tanto para personas como para empresas.
Para Alaya Capital, el mercado local ha comenzado a mostrar una nueva generación de emprendedores con ambiciones regionales y capacidad de ejecución. “Estamos viendo un emprendedor peruano que se empieza a creer que es posible hacer compañías de alto impacto”, indicó Bermejo. Agregó que los fundadores locales “empiezan a estar a un nivel de calidad que no tiene nada que envidiarle a otros ecosistemas de la región”.

La brecha pendiente
Pese a los avances observados en el ecosistema, Alaya Capital considera que el principal desafío sigue estando en el acceso a financiamiento para etapas tempranas.
Narro, quien además preside la Asociación Peruana de Capital Emprendedor (PECAP), señaló que todavía existe una brecha importante entre los programas iniciales de apoyo al emprendimiento y el capital que se requiere para que un fundador pueda dedicarse durante meses o años a construir una empresa tecnológica. “Vemos que esa falta de capital inicial para financiar realmente el inicio de una compañía de este tipo es una limitante del mercado”, sostuvo.
Paradójicamente, esa restricción también ha contribuido a desarrollar una ventaja competitiva. “El emprendedor peruano es muy eficiente en el uso de los recursos”, afirmó Narro. A su juicio, la menor disponibilidad de capital obliga a priorizar crecimiento, producto y ejecución desde etapas muy tempranas, generando empresas más disciplinadas que las observadas en otros mercados donde el financiamiento es más abundante.
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La situación también se refleja en la composición de las inversiones que recibe el ecosistema local. Según cifras compartidas por Alaya Capital, las startups peruanas captaron alrededor de US$ 70 millones durante el 2025. Sin embargo, más del 95% de esos recursos provinieron de inversionistas internacionales. “Hay mucho más apetito del inversor institucional por la startup peruana que del inversor local”, comentó Narro.
Un nuevo ciclo para el venture capital
El interés de los inversionistas extranjeros coincide con un contexto más favorable para la industria de venture capital en América Latina. Tras varios años marcados por tasas de interés elevadas y una menor disponibilidad de capital para startups, la compañía considera que comienzan a aparecer señales positivas para el ecosistema.
Una de las más visibles ha sido el aumento de operaciones corporativas alrededor de empresas tecnológicas. Durante los últimos seis meses, Alaya Capital concretó la venta de cuatro compañías de su portafolio a compradores estratégicos internacionales, un movimiento que interpreta como una muestra de que el mercado vuelve a ganar dinamismo. “Empezamos a ver que la actividad se empieza a reactivar”, señaló Bermejo.
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En ese contexto, la compañía considera que la próxima generación de startups más valiosas de la región no necesariamente surgirá de desarrollar nuevos modelos de inteligencia artificial, sino de aplicar esa tecnología para transformar industrias tradicionales.







