
Al menos 16 startups peruanas forman parte, actualmente, de uno de los programas de aceleración del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera del Tecnológico de Monterrey (México), una de las plataformas de emprendimiento más relevantes de la región. El ‘Tec’ ha incubado más de 4,500 startups desde 2001 en sectores como IA, biotecnología y agrotech. Esa experiencia, que ha contribuido a dinamizar el ecosistema emprendedor mexicano, busca replicarlo el Perú. En entrevista con G de Gestión, Rafael Lorenzo Piñón, director nacional de Experiencias y Ecosistemas, detalla la ruta.
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En Perú hay mucho interés de las startups por vincularse con el Tecnológico de Monterrey (México). ¿Cómo han logrado posicionarse en el ecosistema emprendedor regional?
Desde su fundación, el ‘Tec’ ha sido una universidad emprendedora. Nace de empresarios que buscaban crear oportunidades. Nuestra misión es transformar la educación para impactar en personas, comunidades y en la región. Creemos que el emprendimiento es una herramienta clave para el desarrollo económico, la generación de empleo y la renovación de industrias a través de innovación y tecnología.
¿Qué tipo de startups buscan hoy?
Trabajamos en tres etapas: exploración, aceleración y crecimiento. En exploración atendemos principalmente estudiantes que validan ideas. En aceleración ya son startups con prototipo o ventas iniciales, donde buscamos escalar su impacto. Y en crecimiento trabajamos con empresas con más de cuatro años en el mercado y al menos US$1 millón en ingresos, apoyándolas con una red de más de 400 consejeros.
¿Qué sectores priorizan?
Tenemos un foco importante en sostenibilidad. Por ejemplo, el programa CATAL1.5°T que desarrollamos con GIZ y el Green Climate Fund— está orientado a startups que contribuyen a la mitigación de CO2 en América Latina, incluido Perú.
¿Qué nivel de financiamiento manejan?
En programa CATAL1 invertimos hasta 100,000 euros en aceleración y 15,000 euros en preaceleración. En total, hemos invertido más de 3.9 millones de euros en startups de la región.
¿Qué presencia tiene Perú en sus programas?
Sí hay participación. Actualmente contamos con 16 startups peruanas: 11 en preaceleración y 5 en aceleración.

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El trabajo con incubadoras en Perú
¿Cómo ha cambiado el ecosistema de startups en la región?
El ecosistema ha cambiado muy rápido. Hace diez años, cada país buscaba desarrollar e invertir en sus propias startups; hoy el mercado es claramente latinoamericano. Las startups mexicanas, peruanas, colombianas o argentinas ya no compiten solo en sus países, sino en toda la región, y eso es clave. Por supuesto, existen diferencias, principalmente por el tamaño de las economías, pero estamos en una etapa de crecimiento.
¿Cómo ve la brecha entre el ecosistema mexicano y el peruano?
México ha construido su ecosistema en los últimos 15 años y hoy tiene niveles de inversión cercanos a US$1,000 millones en venture capital, mientras que Perú está alrededor de US$50 millones. Pero eso también representa una oportunidad. Hemos visto emprendedores peruanos de muy alto nivel compitiendo globalmente.
¿Qué trabajo realizarán en Perú este año?
Estamos ejecutando un programa con ProInnóvate del Ministerio de la Producción que involucra a 22 incubadoras en el país. El objetivo es transferir mejores prácticas y fortalecer sus capacidades en diseño de programas, operación, atracción de emprendedores y sostenibilidad. Esperamos ver primeros resultados hacia finales de este año, sobre todo en la activación de planes concretos de mejora en cada incubadora.
¿Son solo incubadoras de Lima?
El Programa de Fortalecimiento de Capacidades para Gestores de Incubadoras permitirá mejorar las competencias y reducir las brechas de gestión en aquellas entidades de soporte al emprendimiento de Apurímac, Áncash, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Huancavelica, Huánuco, Junín, Loreto, Pasco, Lambayeque, La Libertad, Pasco, Piura, Tacna, Callao y Lima Metropolitana.
¿Por qué es clave fortalecer incubadoras?
Porque muchas operan como si fueran cursos académicos, cuando en realidad el emprendimiento es un proceso dinámico, de validación y experimentación. Fortalecer incubadoras permite mejorar la calidad de los emprendedores que se generan y, con ello, todo el ecosistema.
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¿Qué rol deben jugar las universidades en el desarrollo del ecosistema?
Las universidades tienen que ir más allá de la investigación científica tradicional. No se trata solo de publicar papers o journals, sino de enfocarse en resolver problemas reales de su entorno. Por ejemplo, en territorios como la Amazonía hay desafíos muy concretos y complejos, donde las universidades pueden jugar un rol clave generando soluciones desde la innovación.
Las startups peruanas que logren desarrollar soluciones desde su territorio tienen el potencial de competir a nivel global en los próximos años.
¿En qué plazos se podrá ver un impacto más estructural?
El desarrollo de un ecosistema toma tiempo. En México, los resultados visibles tardaron entre 10 y 15 años. En el caso de Perú, podríamos hablar de un horizonte de cinco años para ver un ecosistema más maduro, siempre que se mantenga la inversión en capacidades y la articulación entre actores.
Además de las 22 incubadoras con las que trabajarán en Perú, ¿habrá una segunda etapa?
No tengo información sobre eso. Lo que sí vemos como siguiente paso es dar seguimiento a las incubadoras que participan hoy, considerando que están en distintos niveles de desarrollo. La idea es ir evaluando su evolución, identificar necesidades específicas y acompañarlas en función de los resultados que vayan obteniendo. En la medida en que esos resultados se consoliden, se podrá definir cómo escalar el programa.
Si ese proceso avanza, en unos cinco años podríamos estar hablando de una red de incubadoras mucho más sólida en el país, con capacidades diferenciadas e incluso con algunas que alcancen un nivel competitivo a escala global.
Venture capital e inversión ángel
¿Cómo ve el acceso a financiamiento hoy?
Hay una brecha en etapas tempranas. Los fondos de venture capital se han movido hacia tickets más grandes, dejando un espacio en etapas iniciales. Ahí hay oportunidad para ángeles inversionistas, aceleradoras y nuevos instrumentos que cubran esa fase.
¿Cómo ha cambiado el acceso a capital para startups en los últimos años?
El mercado alcanzó un pico histórico en 2021, con una inyección de capital cercana a los US$17,381 millones, impulsada por la digitalización durante la pandemia. Pero luego cambiaron las reglas. Hoy los inversionistas son mucho más exigentes: buscan mayor evidencia de tracción y modelos de negocio más sólidos. Si bien el mercado empieza a recuperarse, también vemos que la inteligencia artificial está absorbiendo una parte importante de la inversión en términos de verticales.
Aun así, hay oportunidades. No solo en América Latina, sino también a nivel global. Existen programas internacionales con financiamiento que están abiertos a startups de la región. Pero deben buscarlas.
¿Qué rol juegan las grandes empresas?
Es clave. Muchas soluciones no van directo al consumidor, sino a otras empresas. Por eso, la innovación corporativa y la conexión con grandes compañías son fundamentales para escalar startups.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








