
Mientras el debate público se concentra en coyunturas políticas, las empresas peruanas están tomando una decisión estratégica que puede redefinir la competitividad del país en esta década: acelerar de forma agresiva la inversión en inteligencia artificial y automatización.
Según un estudio conjunto de Lenovo e IDC, las compañías del país proyectan un crecimiento de 3,9 veces en la inversión en IA dentro de su gasto total en TI, el incremento más alto de toda Latinoamérica. Este no es un matiz: es una señal de que Perú podría pasar de ser un adoptante tardío a líder regional en uso aplicado de IA.

Los números que acompañan este giro son igual de contundentes:
- Alrededor del 60% de las empresas peruanas está evaluando activamente soluciones de IA y 28% ya se encuentra en fase de prueba de algún tipo de proyecto.
- Un estudio de Experis Perú anticipa que 8 de cada 10 empresas locales habrán integrado IA en sus operaciones al cierre de 2025, desde automatización de back‑office hasta soporte al cliente y análisis de datos.
- El 88% de las empresas evalúa o prueba hardware con IA integrada en el edge (PCs con capacidades de IA), lo que abre la puerta a procesar datos localmente, sin depender exclusivamente de la nube.
Este salto no ocurre en el vacío. Perú aprobó recientemente el marco normativo para la IA (Ley 31814 y su reglamento), lo que obliga a empresas y startups a pasar de la experimentación desordenada a la gobernanza algorítmica: identificar niveles de riesgo, evitar sesgos, documentar decisiones automatizadas y garantizar supervisión humana.
Artículos dirigidos al sector corporativo insisten en cinco consideraciones clave para anticiparse a esta regulación: inventariar los sistemas de IA ya en uso, definir responsables internos, preparar protocolos de transparencia, revisar contratos con proveedores y capacitar al talento en riesgos y oportunidades de la IA.
Para el ecosistema de innovación, este contexto abre una ventana concreta. Si 3,9 veces más presupuesto en IA va a entrar en las hojas de gasto de las empresas peruanas, ¿quién va a capturar ese valor? En la práctica, la carrera está entre tres actores:
- Grandes proveedores globales de tecnología que ofrecen soluciones “llave en mano”.
- Consultoras y corporativos locales que intentan adaptar modelos existentes a realidades peruanas.
- Startups y scaleups locales que pueden construir productos específicos para sectores como minería, retail, servicios financieros, agroindustria o salud.
El riesgo es claro, si el ecosistema de startups no se mueve con rapidez, la mayor parte de ese gasto se irá a soluciones importadas, y Perú será solo un mercado de adopción, no de creación. La oportunidad, también, es que las compañías que logren combinar IA aplicada más conocimiento profundo del contexto local están en posición de convertirse en socios estratégicos de este salto tecnológico, no solo en proveedores tácticos.
El punto crítico para 2026 es si sabremos traducir estas proyecciones en política y estrategia empresarial. Los datos dicen que las empresas peruanas quieren invertir en IA; la regulación, que tienen que hacerlo con responsabilidad; el ecosistema de startups, que tiene talento listo para construir soluciones propias.
Si no conectamos estas tres piezas —presupuesto, regulación y talento emprendedor— en los próximos 12 a 24 meses, corremos el riesgo de ver cómo el presupuesto más ambicioso en IA de la región termina fortaleciendo a proveedores de siempre, en lugar de consolidar a la próxima generación de empresas tecnológicas peruanas.
*Por: Michell Alfonso Anyosa Cornelio, Deal Partner en Ganas Ventures y consultor en Young Water Solutions en Francia. Ingeniero en Gestión Empresarial (UPC), máster en Proyectos (UNI) y MBA en Project Management (ENEB). Experto en innovación, estrategia y data. Impulsa startups en Latam y es mentor, speaker y creador de negocios escalables.
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