
La Sunat ha puesto sobre la mesa una propuesta que podría redefinir la relación entre la informalidad y los medios de pago digitales en el Perú.
Esta iniciativa busca que las constancias de pago generadas por billeteras digitales -cuando se realizan transacciones mediante QR o número de celular- sean reconocidas como comprobantes de pago electrónicos.
Sin embargo, el alcance de esta propuesta abre una discusión más amplia sobre sus implicancias regulatorias, tecnológicas y de comportamiento, comentan los especialistas.
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El foco de la medida son los pequeños comercios que hoy reciben pagos digitales, pero no emiten comprobantes, sostuvo Fernando Amorrortu, Head deRisk&Compliancede Ligo, quien también alerta sobre posibles efectos no deseados si la formalización incrementa la carga tributaria o la complejidad operativa.
“Algunos comercios podrían optar por migrar hacia métodos menos trazables, como el efectivo, lo que iría en contra de los objetivos de inclusión financiera y podría incluso aumentar riesgos asociados al lavado de activos”, manifestó.
Informalidad
Desde una mirada tributaria, Víctor Valdez, socio de Osorio & Valdez Asociados, plantea un enfoque más directo sobre los incentivos económicos detrás de la informalidad.
Señala que quienes hoy no declaran ingresos no es porque no deban pagar impuestos, sino porque operan fuera del radar fiscal. “Con la propuesta, estos ingresos quedarían registrados, lo que implicaría una menor ganancia neta para el comerciante al tener que tributar”, explicó.
En ese sentido, advierte que el comportamiento de algunos agentes podría ser evitar el uso de billeteras digitales si estas implican una mayor carga fiscal.
“Lamentablemente, para un empresario siempre será más conveniente no pagar impuestos que hacerlo”, indica, anticipando que algunos podrían pedir a sus clientes volver al efectivo para eludir el registro de las operaciones.

Control
En tanto, Amorrortu considera que la propuesta transforma a la billetera digital en un nuevo punto de control tributario, lo que implicaría que estas plataformas asuman un rol que actualmente no está regulado.
Deberán actuar como emisores o intermediarios de comprobantes de pago electrónicos, agregó.
Amorrortu advierte que para las billeteras digitales la transición implicaría enfrentar múltiples desafíos simultáneos.
“En el plano regulatorio, por ejemplo, empresas como Ligo -que hoy operan bajo supervisión de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP y del Banco Central de Reserva- pasarían a estar también bajo el ámbito de la Sunat, incorporando un tercer regulador con exigencias propias de reporte, fiscalización y conservación de información”, expresó.
Proceso
A ello se suma un impacto contractual y tecnológico que implicaría cambios en los procesos de afiliación y en la experiencia de usuario, refirió.
Según la administración tributaria, el objetivo es cerrar la brecha existente en sectores donde las operaciones económicas ya son digitales, pero no dejan rastro fiscal.
No obstante, Amorrortu afirma que para contar con este registro, las plataformas tendrían que actualizar acuerdos con clientes y modificar sus sistemas para capturar datos adicionales como el DNI o RUC del comprador, así como el concepto de la transacción, información que hoy presentan las boletas electrónicas.

Mayor fricción en el pago
La mayor fricción en el proceso de pago podría afectar la adopción masiva que caracteriza a las billeteras digitales, mencionan los especialistas.
Un comprobante de pago electrónico válido ante SUNAT requiere datos que hoy no se capturan en ese flujo, indicó Amorrortu. “Si la norma exige capturar esos campos en el momento del pago, el flujo que hoy dura 5 segundos podría pasar a durar 30 o 40, lo que representa una degradación severa de la experiencia de usuario y una barrera real para la adopción”, alertó.
Cualquier norma que introduzca pasos adicionales en el momento del pago, pone a las billeteras digitales en desventaja frente al efectivo, que sigue siendo instantáneo y anónimo, anotó.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








