
Hace unos días, varios clubes del fútbol peruano emitieron un comunicado conjunto para pedir al Congreso la aprobación de un proyecto de ley que busca modificar la carga tributaria aplicada a las apuestas deportivas. Entre los firmantes aparecían instituciones con realidades muy distintas, desde Universitario de Deportes, Alianza Lima y Sport Boys hasta equipos de provincia, como Atlético Grau, Cienciano y Alianza Atlético. El argumento era común: la reciente aplicación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) estaría afectando la inversión de las casas de apuestas y, con ello, una de las fuentes de financiamiento que más peso ganó en el fútbol peruano durante los últimos años.
Durante años, las casas de apuestas pasaron de ser un actor emergente a convertirse en uno de los principales financistas privados del fútbol peruano. Sus logos aparecieron en camisetas, torneos, transmisiones y estadios. Para muchos clubes, especialmente fuera de Lima, representaban una de las pocas fuentes de ingresos comerciales disponibles en un mercado donde la venta de entradas, los derechos de televisión y el merchandising tienen límites evidentes.
Hoy, sin embargo, esa relación atraviesa un momento de tensión. La reciente aplicación del ISC a las apuestas deportivas y juegos a distancia ha reabierto un debate que involucra a clubes, operadores y autoridades. Mientras la industria sostiene que enfrenta una mayor carga tributaria, varias instituciones deportivas afirman que el impacto ya se está reflejando en menores inversiones, menos auspicios y contratos más difíciles de cerrar.
LEA TAMBIÉN: El nuevo torneo con el que la Liga busca cambiar el negocio del fútbol peruano
La pregunta es si el cambio regulatorio está provocando apenas un ajuste temporal o si marca el inicio de una nueva etapa para uno de los sectores que más dinero inyectó al ecosistema deportivo peruano en los últimos años.
Cuando un impuesto llega hasta la camiseta
La Ley N° 31557 reguló las apuestas deportivas y juegos a distancia en el Perú. Posteriormente, los ajustes normativos incorporaron nuevas cargas tributarias, entre ellas el ISC aplicado a la actividad. En términos prácticos, los operadores pasaron a asumir mayores costos tributarios sobre un negocio que ya venía adaptándose al marco regulatorio. Los clubes sostienen que parte de ese impacto termina trasladándose a los presupuestos destinados a publicidad, marketing y patrocinio deportivo. Para los clubes, el efecto no se mide en balances tributarios, sino en negociaciones comerciales.
Jorge Ayras, gerente general de Atlético Grau, sostiene que el impacto ya se percibe en el mercado. “Las casas de apuestas dicen que están perdiendo gran cantidad de dinero porque hay impuestos que no tenían antes por ley y ahora sí los tienen. Entonces, han preferido comenzar a ver otras formas de seguir estando en el fútbol, pero ya no al nivel de antes, como era patrocinar equipos”, comentó a Gestión.
El ejecutivo considera que el problema afecta especialmente a los clubes fuera de Lima. “Más que todo los de provincia. Los de Lima probablemente no lo sienten tan grave como nosotros, pero al final creo que terminará afectando a todos”, agregó.
LEA TAMBIÉN: Alianza Lima campeón del Torneo Apertura: cómo este título influye en la planificación de un club
Sucede que Universitario, Alianza Lima, Sporting Cristal y Sport Boys mantienen actualmente acuerdos comerciales con empresas del sector y continúan exhibiendo marcas de apuestas en espacios relevantes de sus camisetas. Aun así, varias de estas instituciones se sumaron al reciente pronunciamiento de los clubes, reflejando que la preocupación alcanza tanto a equipos grandes como a organizaciones con menores recursos comerciales.
“Una casa de apuestas normalmente se ubica en el pecho, el espacio más valioso de la camiseta. El hecho de estar allí ya implica una inversión mínima de US$ 200,000 o US$ 300,000, dependiendo del club y de la exclusividad acordada”, explicó Ayras.
En instituciones con presupuestos ajustados, ese aporte puede representar una diferencia importante. Aunque esa cifra no define por sí sola el presupuesto anual de una institución, sí puede cubrir gastos relevantes. “Te puede aliviar la planilla administrativa de un mes o un mes y medio”, señaló.
Ayras sostiene que el cambio también se percibe en la dinámica comercial del sector. “Antes eran las casas de apuestas las que se acercaban a los clubes; ahora somos nosotros los que tenemos que salir a buscarlas”, comentó. A su juicio, esa situación refleja un mercado más selectivo al momento de asignar presupuestos de patrocinio.

Una industria que reordena prioridades
Desde el lado de los operadores, el panorama es más complejo que una simple reducción de auspicios. Gianfranco Castagnino, experto en iGaming y gestor deportivo, sostiene que las casas de apuestas se han consolidado como uno de los principales inversionistas privados del deporte peruano. “Han contribuido al financiamiento de clubes, torneos, federaciones y diversas iniciativas que impulsan el crecimiento y la profesionalización de la industria deportiva”, afirmó a Gestión.
Por ello, considera que un incremento significativo de la carga tributaria podría alterar la forma en que las empresas distribuyen sus recursos. “Cuando aumentan los costos de operación, inevitablemente las compañías revisan sus prioridades de inversión. La discusión no debería centrarse únicamente en cuánto se recauda hoy, sino también en cuánto se deja de invertir mañana", aseguró.
La evidencia reciente muestra que las prioridades comerciales también están cambiando. El Mundial 2026 aparece como un ejemplo claro. Un estudio elaborado por Netquest para Betsson encontró que el 61% de los peruanos planea ver la mayor cantidad posible de partidos del Mundial, mientras que el 46% considera muy probable realizar apuestas durante el torneo. El país lidera varios de los indicadores analizados en la región. Ante ese escenario, parte importante de los presupuestos comerciales del sector parece estar orientándose hacia campañas digitales, publicidad, contenidos e iniciativas vinculadas a este evento.
LEA TAMBIÉN: Mundial 2026: Perú no clasificó pero lidera las apuestas en la región
Ayras considera que ese factor también influye. “Yo sé que este año no se han metido tanto por el tema del Mundial. Son cantidades muy fuertes las que canalizan para pautas, influencers y acciones vinculadas al torneo. Incluso pueden ser mayores que un patrocinio a un club”, indicó.
La observación añade un elemento adicional al debate. Según Ayras, la menor presencia de las casas de apuestas en los clubes no respondería únicamente al ISC. También estaría relacionada con una reasignación temporal de recursos hacia uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
El patrocinio no desaparece, pero cambia
Pese a las preocupaciones de los clubes, la industria no parece estar abandonando completamente el deporte. Andrea Rossi, director comercial para Latinoamérica de Betsson, afirma que el patrocinio sigue siendo parte de la estrategia de la compañía.
“Nosotros estamos siempre abiertos a evaluar oportunidades. Reconocemos que el fútbol local tiene una relevancia muy importante”, señaló a Gestión. Además, recordó que Betsson patrocinó durante varios años la liga peruana. “El patrocinio es una pieza del mix de medios que al momento nos falta y que nos gustaría colmar”, comentó.

La diferencia es que hoy las marcas parecen evaluar el patrocinio dentro de una estrategia más amplia. Castagnino considera que el fenómeno responde a un cambio más amplio en la industria. “Al aumentar la presión tributaria sobre los operadores regulados, el primer impacto suele verse en la reducción de auspicios y patrocinios. Y cuando cae la inversión privada, quienes terminan perdiendo son los deportistas, las instituciones deportivas y el deporte peruano en su conjunto”, sostuvo.
Por eso, el debate actual trasciende la relación entre un club y un auspiciador. Lo que está en juego es cómo se redistribuirán los recursos dentro de una industria que se convirtió en uno de los motores de financiamiento del deporte peruano.
LEA TAMBIÉN: Apuesta Total cuestiona aplicación del ISC sobre juego online en 2025
El nuevo mapa del dinero en el fútbol
El escenario parece enviar señales opuestas. Mientras algunos clubes alertan por una reducción de auspicios, el negocio de las apuestas deportivas sigue creciendo, profesionalizándose y compitiendo por captar usuarios. La propia Liga de Fútbol Profesional acaba de cerrar acuerdos con operadores internacionales para nuevas competiciones, reflejando que el interés por el mercado peruano continúa vigente. La diferencia es que el dinero podría estar tomando nuevas rutas.
Durante los años de expansión, gran parte de la inversión se canalizó hacia camisetas, torneos y presencia física en el fútbol local. Ahora, una porción creciente parece dirigirse hacia otras estrategias. Para los clubes, especialmente los de provincia, la preocupación es que ese cambio deje menos recursos disponibles para el patrocinio tradicional.
La paradoja es que el negocio de las apuestas deportivas continúa creciendo mientras algunos clubes perciben una reducción de los recursos que reciben de él. El mercado sigue expandiéndose, aparecen nuevos operadores y eventos como el Mundial prometen elevar la actividad del sector. La incógnita es si ese crecimiento continuará reflejándose en las camisetas del fútbol peruano o si una parte cada vez mayor de la inversión migrará hacia plataformas digitales, tecnología y estrategias de captación de usuarios.
LEA TAMBIÉN: La apuesta de Betsson: usar el Mundial para crecer después, no durante







