
Durante su mensaje a la nación, la presidenta Keiko Fujimori anunció un “shock” ferroviario en el marco de su apuesta por un Perú más conectado mediante el desarrollo de grandes proyectos viales. Su foco estuvo en cinco de las Líneas del Metro de Lima y Callao, entre otros.
“Quisiera destacar algunas de nuestras metas que incluyen la ejecución de grandes proyectos viales: En Lima y Callao culminaremos la Línea 2 del Metro y ejecutaremos las líneas 3, 4, 5 y 6; además, impulsaremos sistemas de metro en Arequipa, Piura y Trujillo, así como los trenes de cercanías Lima – Ica y Lima – Barranca”, señaló ante el Congreso de la República.
La brecha de infraestructura en el país, sin duda, amerita anuncios de este tipo. Sin embargo, la debilitada situación actual de las finanzas públicas del país, explicadas por un mayor gasto público orientado a aspectos corrientes (como mayores remuneraciones), plantea interrogantes sobre la capacidad del país para asumir estos compromisos financieros y, más allá de todo, la factibilidad del anuncio presidencial.
Costo y finanzas del Perú
Solo las cuatro Líneas del Metro de Lima y Callao sin mayores avances mencionadas por la presidenta contemplan una inversión estimada de más de US$ 20,600 millones, según información de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión).
Aunque algunas están en fase de formulación y dentro de la cartera de proyectos de dicha entidad, otras se encuentran en etapas mucho más tempranas, de hecho, de “planeación”.
Daniel Velandia, managing director de research y economista jefe de Credicorp Capital; y Mario Guerrero, gerente de estrategia de inversiones de Wealth Management de Scotiabank Perú; coincidieron al señalar que, si bien se tiene preliminarmente que estas obras no serán 100% financiadas por el Estado, descartando un eventual golpe severo de endeudamiento sobre el país, hay retos no menores sobre las finanzas públicas. Esto, con vista de que concreten el inicio de su ejecución en este quinquenio gubernamental.
“Muchas de estas obras, en realidad, ya están en el pipeline y no necesariamente corresponden a ser ejecutadas por el Gobierno, sino que existen mecanismos como las Asociaciones Públicos Privadas (APP), concesiones [para concretarlas]. En la práctica, buena parte de esa infraestructura es desarrollada por el sector privado. La participación del erario público sería mucho menor”, analizó Guerrero.
Ahora bien, Velandia señaló que la gestión de Fujimori recibe las finanzas del país con un escenario mixto. Consideró que el Gobierno va a apalancarse de las expectativas de los altos precios de los metales para los siguientes años a fin de emprender un crecimiento importante de la inversión pública. De hecho, este “boom” en los precios ya generó una reducción del déficit fiscal a un 1.3% del PBI en junio.
Sin embargo, por delante, el Gobierno también tiene que enfocarse en abordar decenas de iniciativas que contemplan un incremento del gasto público.
“Las cuentas fiscales enfrentan diversas presiones de carácter estructural por la aprobación de una serie de medidas populistas que, de implementarse todas, podrían implicar un impacto superior a tres puntos del PBI en los próximos años. Eventualmente, el Gobierno de Fujimori debería, como una muy buena práctica, llevar algunas de estas normas al Tribunal Constitucional [para declarar su inconstitucionalidad]”, refirió Velandia.

Con este panorama, el economista de Credicorp Capital observó que las cuentas que se reciben están en una “coyuntura positiva, pero que podría ser muy temporal”, pues las presiones de gasto y de menores ingresos son crecientes a mediano plazo. “Hay que abordarlas de manera significativa para evitar que haya un deterioro importante de las finanzas públicas durante la próxima década”, comentó.
En general, Guerrero saludó los anuncios alrededor del sector de infraestructura y enfatizó que las líneas ferroviarias tienen, principalmente, un componente productivo que elevaría el crecimiento potencial del país.
“Lo más importante del anuncio [de las líneas ferroviarias] está en el lanzamiento per se y las convocatorias y licitaciones, que es un aspecto que por temas contractuales ha estado bastante lento últimamente. La señal aquí es el ánimo del impulso”, anotó.
Guerrero añadió que podría considerarse, incluso, menciones a aeropuertos regionales. “No tienen que ser muy grandes [los proyectos], sino emblemáticos, como el aeropuerto de Huancavelica. Hay iniciativas que podrían encarpetarse”, sostuvo.
“Se está yendo en el camino correcto de ejecutar obras de infraestructura relevantes que puedan elevar el crecimiento potencial de la economía peruana, en medida que se logre un mayor crecimiento económico y, por el otro, se ataje iniciativas populistas de gasto”, agregó Velandia, alineado con el impacto positivo previsto.
La sobrerregulación en Perú: el gran pendiente
Sobre este escenario, Velandia señaló que solo el hecho de diseñar estos proyectos con el requerimiento de capitales privados no es la panacea a un eventual deterioro de las finanzas públicas, pues hay un gran pendiente para fomentar más la participación de inversionistas: la desregulación normativa.
Precisamente, Fujimori, durante su mensaje, se comprometió a impulsar “un profundo proceso de desregulación que elimine normas innecesarias y libere al ciudadano, al emprendedor y al inversionista de cargas burocráticas que hoy solo consumen tiempo, recursos y oportunidades”. “Los trámites no serán más una pérdida de tiempo”, agregó.
Para Velandia, el Perú podría “de entrada” añadir entre 0.5 y 1 punto porcentual (pp) de crecimiento en el futuro si logra resolver la sobrerregulación que hay sobre la economía.
Un primer paso, anotó, sería impulsar la ventanilla única digital, agrupada entre los anuncios del mensaje presidencial, con lo que se daría celeridad a los trámites en el Estado y también eliminaría los permisos redundantes. Consideró que muchos proyectos tienen que pasar por “muchas entidades para ser aprobadas”.
“El silencio administrativo positivo debería generalizarse, sobre todo en las grandes obras y las que más impacto tienen sobre la economía”, agregó Velandia.

Por su parte, Guerrero consideró como un buen anuncio el impulso de un “Estado digital”, pues se requiere una revisión de la estructura y de los distintos requerimientos para poder hacer negocios en el país.
Agregó que un punto clave es la implementación de una autoridad nacional digital, que maneje toda esta información apoyada de la Inteligencia Artificial (IA).
En el marco de un eventual impacto del Fenómeno El Niño (FEN), Guerrero también destacó la próxima creación de un padrón, que pueda desde tener identificados a los hogares más pobres y vulnerables, como la maquinaria con la cuentan las empresas para ayudar en emergencias.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







