
Los consumidores estadounidenses podrían tener un nuevo motivo para preocuparse: el precio de los arándanos. La fruta, que ya se ha encarecido en los últimos años, enfrenta nuevas presiones que podrían impulsar aún más su precio.
Esto se debe a que se prevé que el fenómeno de El Niño, que podría ser el más intenso en más de 75 años, se intensifique durante el pico de la cosecha de arándanos en Perú, coincidiendo con el inicio de la temporada de lluvias en la costa norte del país, donde se cultiva la mayor parte de esta fruta.
Perú, el mayor exportador mundial de arándanos frescos, ya enfrenta las perturbaciones provocadas por este fenómeno meteorológico. El aumento de las temperaturas y las fuertes lluvias amenazan con afectar la floración, reducir los rendimientos y elevar el costo de las exportaciones del país andino, que abastece aproximadamente uno de cada tres arándanos frescos que se venden en Estados Unidos.
Los riesgos van mucho más allá de los arándanos. Este fenómeno meteorológico pone en peligro años de crecimiento sostenido del sector agroindustrial peruano y de una industria pesquera que ya enfrenta presiones por las fluctuaciones en los costos de transporte y los conflictos geopolíticos. El aumento de las temperaturas amenaza con elevar los precios mundiales de una amplia variedad de productos, ya que el país también es el mayor exportador de uvas y uno de los principales proveedores de mangos, espárragos y aguacates.
“No todo está escrito sobre El Niño”, afirmó Gabriel Amaro, presidente de la asociación agroindustrial peruana AGAP. “Hay riesgo en la producción y la exportación de varios cultivos”.
Durante el último fenómeno de El Niño costero, en 2023, la economía peruana se contrajo un 0,4%, su segunda peor caída en más de dos décadas, afectada por condiciones meteorológicas extremas y disturbios sociales. El Niño y una crisis de fertilizantes convirtieron ese año en el peor para el sector agrícola peruano desde 1992, debido en gran medida al impacto del mal tiempo sobre la producción de arándanos.
En esta ocasión, el fenómeno climático podría restar hasta 0,8 puntos porcentuales al crecimiento económico de Perú en 2026 y otros 0,9 puntos el año siguiente, según estimaciones del banco central. Aun así, se prevé que la economía crezca más del 3% en ambos años.
Superalimento
Para los estadounidenses, el arándano es un superalimento saludable y fácil de consumir, una combinación que ha impulsado su popularidad y mantenido la demanda al alza pese al aumento constante de los precios. El precio de los arándanos ha subido cerca de US$2 por kilo desde 2021. Aun así, su presencia en productos que van desde batidos hasta salsa BBQ ha llevado a que los estadounidenses consuman aproximadamente el doble de arándanos que hace una década, según las últimas estimaciones oficiales sobre disponibilidad per cápita, un indicador del consumo.
“Los arándanos cumplen varios requisitos en cuanto a cómo valoramos nuestra alimentación”, afirmó Lori Taylor, fundadora de Produce Moms, un recurso informativo con sede en EE.UU. que ayuda a los consumidores a incorporar más frutas y verduras frescas a su dieta. “Hay muy pocos productos que estén experimentando ese aumento de popularidad”.
Fuera de temporada
La mayor parte de los envíos de arándanos desde Perú llega entre septiembre y febrero, durante la temporada baja del hemisferio norte. Pero El Niño amenaza con retrasar ese calendario, según Ricardo Naranjo, director ejecutivo de Camposol, el principal productor y exportador de arándanos de Perú.
La empresa estima que el fenómeno podría reducir en un 15% las más de 50.000 toneladas que esperaba exportar este año. Se espera que los nuevos campos de arándanos y los precios más altos para los importadores ayuden a amortiguar el impacto.
“Cuando el principal proveedor del mercado dispone de menos fruta, es razonable esperar una presión al alza sobre los precios”, afirmó Naranjo.

Aun así, es probable que los minoristas, en lugar de arriesgarse a perder clientes, protejan a los consumidores estadounidenses para que no carguen con el peso de las alzas de precios, según Jonna Parker, vicepresidenta del equipo de alimentos frescos de la firma de análisis Circana.
Durante el fenómeno de El Niño de 2023, los volúmenes de exportación de arándanos peruanos cayeron un 25% tras un aumento de hasta 5 grados Celsius en las temperaturas, mientras que los precios promedio de exportación se dispararon alrededor de un 75%. Los precios al por menor en EE.UU. subieron un 9%, un incremento mucho más moderado, lo que sugiere que los minoristas absorbieron gran parte del aumento de los costos de importación, señaló Parker. Fue la mayor alza anual de los precios minoristas en los últimos cinco años, aunque los consumidores de mayores ingresos siguieron impulsando la demanda.
“Los minoristas encontrarán la manera de mantener los arándanos a un precio razonable”, afirmó. “Si conseguimos que las bayas lleguen a los estantes, quizá no veamos grandes descuentos, pero la demanda seguirá ahí”.
En Perú, las preocupaciones son más amplias, ya que el volumen total de las exportaciones agrícolas ya cayó un 1% hasta mayo y podría disminuir más de un 30% en todo el año, según AGAP. La reducción de los envíos podría hacer que los ingresos por exportaciones agrícolas prácticamente se estanquen, poniendo fin a una larga racha de crecimiento de dos dígitos.
La asociación sin fines de lucro redujo su previsión de exportaciones a un rango de entre US$14.500 millones y US$15.000 millones, en línea con los US$14.600 millones del año pasado y por debajo de su estimación anterior de US$16.000 millones.
Repercusiones en la pesca
Las consecuencias también se extienden a otra de las industrias exportadoras más antiguas e importantes de Perú. Fueron los pescadores peruanos quienes, en el siglo XVII, observaron por primera vez que algunos años las aguas del Pacífico se calentaban de forma inusual alrededor de Navidad, y bautizaron el fenómeno como “El Niño de Navidad”, en referencia al niño Jesús.
Hoy, el país es el principal productor mundial de harina de pescado.
El Niño ya ha provocado un calentamiento inusual del mar desde mayo, alterando las capturas de anchoveta —ingrediente clave para la producción de harina de pescado—, ya que los ejemplares adultos se desplazan hacia aguas más profundas y frías, dejando atrás una mayor cantidad de alevines. Para proteger la población, las autoridades peruanas suspendieron durante unos 15 días el inicio de la primera temporada de pesca de anchoveta, que normalmente se desarrolla entre abril y julio, antes de extender la veda.
Los precios ya alcanzaron máximos históricos, lo que ha elevado los costos para los principales importadores, como China. Podrían subir aún más si la próxima temporada, que suele desarrollarse entre noviembre y enero, también resulta afectada. Dado que en lo que va del año solo se ha capturado aproximadamente una cuarta parte de la cuota peruana de anchoveta, los volúmenes de exportación de harina de pescado cayeron más de un 30% durante los primeros cinco meses.
“La pérdida podría ser incluso mayor este año”, afirmó Rafael Zacnich, director de investigación económica de ComexPerú. “Va a ser complicado, va a ser un Niño muy, muy, muy fuerte”.







