
Los funcionarios de la Reserva Federal llegarán a la reunión de política monetaria de esta semana enfrentando un repunte de las presiones sobre los precios que podría convertir la decisión de mantener o subir las tasas de interés en una de las más reñidas y controvertidas de los últimos meses.
Las renovadas tensiones en Medio Oriente han vuelto a impulsar los precios del petróleo, eclipsando unos datos de inflación de junio más moderados de lo esperado que parecían ofrecer a los responsables un margen para mantener estables las tasas.
A esto se suman el auge de la demanda impulsada por la inteligencia artificial y los anuncios de nuevos aranceles por parte del gobierno de Donald Trump. En ese contexto, analistas que siguen a la Fed consideran posible que surjan desacuerdos en la reunión del 28 y 29 de julio si el banco central vuelve a mantener sin cambios la política monetaria.

En los últimos días, los inversionistas también reforzaron sus apuestas de que el banco central podría subir las tasas en la reunión de esta semana, llevando esas probabilidades a cerca de 40% en algún momento de la semana pasada.
“La situación se está calentando sin duda en Medio Oriente y, en lo que respecta al petróleo, ha aumentado el riesgo de que los precios suban significativamente a partir de ahora”, afirmó Alex Payne, gestor sénior de carteras de Vanguard. “El mercado se está adaptando al riesgo de que la inflación resulte un poco más persistente debido a algunas de estas cuestiones geopolíticas”.
Los precios del petróleo retrocedieron ligeramente durante el fin de semana, ya que Estados Unidos e Irán evitaron nuevos ataques militares. Sin embargo, los últimos datos económicos ofrecieron nuevas señales de fortaleza de la economía estadounidense, con un aumento de los pedidos de equipos empresariales en junio superior al previsto.
Posible resistencia
Cada vez más responsables de la política monetaria han expuesto las razones por las que respaldan una subida de tasas ahora o consideran que podría ser necesaria en el corto plazo.
La presidenta de la Fed de Dallas, Lorie Logan, anteriormente este mes una subida moderada de las tasas al considerar que la inflación aún no regresa de forma sostenida al objetivo de 2% del banco central.
La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, también afirmó recientemente que “no hay conflicto” entre los mandatos de la Fed y que, por ahora, la inflación representa una preocupación mayor que el empleo. Ambas participarán en la decisión de esta semana y podrían expresar su desacuerdo si el comité opta por mantener las tasas sin cambios.

“Al escuchar a los responsables de la Fed, queda claro que hay un pequeño grupo —como Logan y Hammack— que probablemente esté listo para dar el paso”, afirmó Claudia Sahm, economista jefe de New Century Advisors LLC. “Y luego hay un grupo bastante numeroso que quiere ver más mejoras, y pronto”.
Incluso en la reunión del mes pasado, cuando la Fed mantuvo la política monetaria sin cambios por cuarta vez consecutiva, algunos responsables ya consideraban que existían argumentos para subir las tasas. Las minutas de ese encuentro también revelaron que la mayoría debatió escenarios en los que la inflación permanecía elevada debido a la demanda vinculada a la inteligencia artificial, el conflicto en Medio Oriente o los efectos de los aranceles. Casi todos los integrantes de ese grupo coincidieron en que esos escenarios probablemente justificarían tasas más altas.
Desde aquella reunión, el gobierno de Trump anunció nuevos aranceles contra Canadá y otros socios comerciales, se rompió la frágil tregua entre Irán y EE.UU. y la fuerte inversión en inteligencia artificial ha mostrado pocos indicios de desaceleración.
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A partir de aquella reunión, el gobierno de Trump anunció nuevos aranceles contra Canadá y otros socios comerciales, se rompió la frágil tregua entre Irán y EE.UU. y la fuerte inversión en inteligencia artificial ha mostrado pocos indicios de desaceleración.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha reiterado el compromiso del banco central con la reducción de la inflación y prometió este mes, durante una comparecencia en el Capitolio, utilizar las herramientas de la institución para garantizar la estabilidad de precios. Sin embargo, su negativa a ofrecer detalles sobre cómo piensa emplearlas ha mantenido a los mercados sin claridad sobre la trayectoria de las tasas de interés, incluso en el corto plazo.
A primera hora del lunes, los inversionistas asignaban una probabilidad cercana al 35% a una subida de tasas en esta reunión, según los contratos de futuros sobre fondos federales. Esas probabilidades habían caído hasta cerca de 10% después de que los datos del Departamento de Trabajo publicados el 14 de julio mostraran que el índice de precios al consumidor de EE.UU. descendió en junio por primera vez en seis años, impulsado por la caída de los precios de la gasolina. Sin embargo, ese movimiento se revirtió tras la nueva escalada del conflicto con Irán.

“Aproximadamente un tercio de los bancos con los que trabajamos se están posicionando para nuevas subidas de tasas, mientras que el resto se está cubriendo frente a posibles recortes”, afirmó Pradeep Bhatia, director ejecutivo de Derivative Path Inc., empresa que ayuda a instituciones financieras a gestionar riesgos relacionados con tasas y divisas. “Ese tipo de bifurcación indica que el mercado ha dejado de intentar predecir los movimientos de la Fed y ha empezado a prepararse para ambos resultados”.
Ahora o más adelante
Los responsables podrían sentirse cómodos manteniendo las tasas sin cambios tras los datos de inflación más moderados de junio, señaló Veronica Clark, economista de Citigroup Inc. Si los próximos informes muestran un efecto limitado del aumento de los precios de la energía y un incremento del desempleo, los responsables podrían optar por prolongar la pausa en los costos de financiamiento o incluso recortar las tasas, añadió.
De hecho, algunos responsables han sugerido que la Fed puede actuar con paciencia por ahora. Sin embargo, también han advertido que el banco central podría verse obligado a subir las tasas en próximas reuniones si las presiones sobre los precios no disminuyen.
“En un escenario en el que la inflación no comience a moderarse pronto, creo que podría ser apropiado reconsiderar nuestra postura actual de política monetaria”, declaró el vicepresidente de la Fed, Philip Jefferson, dos días después de la publicación del informe del IPC.
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Subir las tasas este mes podría ayudar a Warsh a reforzar su credibilidad en la lucha contra la inflación y ser visto como un movimiento menos político que hacerlo más cerca de las elecciones legislativas de noviembre, señaló Joseph Lavorgna, economista jefe para las Américas de SMBC Nikko Securities America y exfuncionario del Departamento del Tesoro durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
Trump criticó al entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, después de que el banco central redujera las tasas medio punto porcentual en septiembre de 2024, semanas antes de las elecciones presidenciales, al calificar la decisión como una “maniobra política” destinada a favorecer a su rival electoral, Kamala Harris.
“Si se hace en septiembre o, Dios no lo quiera, en octubre —una primera subida justo antes de las elecciones de mitad de mandato—, ¿qué imagen dará eso? Más vale que lo haga ahora”, afirmó Lavorgna.
Lavorgna añadió que Warsh podría tranquilizar al presidente si presenta una subida de tasas como una medida para contener las expectativas de inflación y ayudar así a mantener bajo control las tasas de mercado de largo plazo, un asunto que preocupa a Trump.
Sea cual sea el resultado, la conferencia de prensa de Warsh tras la decisión será seguida muy de cerca en busca de señales sobre cómo él y sus colegas evalúan la evolución de la economía.
“Creo que eso es lo fundamental que tenemos que averiguar en las próximas reuniones: cuál es la postura mayoritaria del comité respecto a si son necesarias o no nuevas subidas de tasas”, afirmó Matthew Luzzetti, economista jefe para EE.UU. de Deutsche Bank Securities Inc.







