
El nuevo Gobierno que iniciará gestiones a fines de julio se posiciona a arrancar desde ciertos factores que llevaron al pesimismo a las expectativas sobre la economía peruana y la demanda esperada en dos sectores claves.
La relevancia de esta variación también ocurre por su impacto directo en la perspectiva de contratación laboral en el corto plazo, ante estimaciones de menores niveles de producción.
Construcción y comercio golpeados por incertidumbre electoral
La Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en mayo, mostró que uno de los sectores “golpeados” fue la construcción. El sondeo evidenció que su indicador de demanda esperada a tres meses retrocedió de 50 puntos (terreno neutral) en abril a 46.7 puntos en mayo, ingresando nuevamente a la zona pesimista.
Con esto, la construcción volvió a registrar expectativas negativas sobre la demanda por primera vez desde noviembre de 2025, interrumpiendo más de medio año de resultados positivos.
Carlos Casas, exviceministro de Economía y docente de la Universidad del Pacífico, explicó que la actividad constructora está asociada a las decisiones de inversión, compra de viviendas y ejecución de proyectos dentro del país.
“Desde mayo hasta agosto, mucha gente puede preferir esperar a ver qué ocurre antes de concretar una compra importante. Si la incertidumbre política continúa, las personas tienen un comportamiento mucho más precavido. Comprar una vivienda, un departamento o realizar una inversión importante es algo que la gente piensa varias veces cuando existe incertidumbre”, refirió.

Juan Carlos Odar, director de Phase Consultores, coincidió en que el indicador refleja una mayor cautela, pues los proyectos de construcción se desarrollan en horizontes de mediano y largo plazo.
Aunque en las siguientes semanas se podría esperar una turbulencia independientemente de quien resulte elegido presidente, una vez despejado el panorama político, las expectativas podrían mostrar una recuperación.
“No vemos que podría seguir pesimista en los siguientes meses si tenemos en cuenta cómo va el tema de de los resultados electorales. No significa necesariamente que los indicadores volverán inmediatamente a terreno positivo, pero sí deberíamos ver niveles mejores a los observados en mayo”, señaló.
Por el momento, los datos de producción del INEI indican que en el primer trimestre la construcción ha crecido en 13.31% por el aumento del consumo interno de cemento y del avance físico de obras.
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Otro rubro que espera una menor venta de productos debido a la incertidumbre que dejan las elecciones es el comercio. Estas empresas registraron una reducción en sus expectativas en el corto plazo, pasando de 57.5 a 53.4 puntos, aunque aún dentro del terreno optimista.
Los resultados contrastan con lo ocurrido en manufactura y servicios, sectores que mostraron una mejora en sus expectativas de demanda durante mayo.
Incidencia de factores externos
Asimismo, las empresas de minería e hidrocarburos redujeron sus perspectivas de demanda a corto plazo, cayendo a un nivel que no se veía en tres años y medio.
En detalle, el indicador sobre cuánto esperan vender las empresas del sector extractivo en los siguientes tres meses cayó de 52.9 puntos en abril a 47.1 puntos en mayo, la cifra más baja alcanzada desde noviembre de 2022.
Para Casas, al tratarse de una medición de demanda esperada por las empresas que operan en el Perú, los factores que influyen en el resultado son, principalmente, externos.
“La demanda de los productos de estos sectores proviene de factores internacionales como la economía mundial. Cuando se prevé que haya una ralentización de la economía mundial, probablemente, lo que veamos es una corrección a la baja (en las expectativas)”, comentó.

De hecho, recientes reportes como el de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierten que la economía mundial avanzará a un ritmo más lento de 2.8% en 2026, presionada por los conflictos geopolíticos en Medio Oriente.
En tanto, otros informes internacionales ya advertían una desaceleración de la economía China, principal socio comercial del Perú y el mayor comprador mundial de cobre, lo que podría terminar afectando las ventas de las empresas nacionales.
Además de la incertidumbre sobre la evolución global, otros factores que afectan las ventas de las empresas de minería e hidrocarburos son la volatilidad de los precios de los minerales y posibles mantenimientos en refinerías.
“Puede estar relacionado a cómo el cobre se va a a desempeñar durante esos meses. También, a veces, pueden entrar en mantenimiento las refinerías en China y puede haber una caída estacional. Siempre hay una estacionalidad en la demanda de minerales”, indicó.
Sin embargo, el economista consideró que teniendo en cuenta los resultados de la encuesta de expectativas, este pesimismo será de corto plazo, pues las perspectivas de demanda a un año se mantienen sin cambios.

Por el momento, la producción en minería e hidrocarburos se encuentra en rojo, con una caída de 0.89% en el primer trimestre, de acuerdo con la información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Si bien la extracción de cobre, plata y hierro creció en esos meses, el resultado es menor por la baja producción de líquidos de gas natural, gas natural y petróleo crudo.
Pese a la menor producción, los datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) evidencian que las exportaciones mineras han crecido más de 53% de enero a abril, principalmente, por el aumento de precios, mientras que los envíos de petróleo y gas natural avanzaron un 6.2%.
Cabe añadir que, en medio de estos resultados, se observa que las perspectivas para la economía a tres meses continúan en terreno pesimista al pasar de 44.6 a 46.2 puntos a nivel general.
Menor demanda también impacta en el empleo
Aunque en los rubros de extracción y construcción las expectativas para invertir no cambiaron en mayo, se prevén menos contrataciones de trabajadores en los próximos tres meses.
Las perspectivas para el empleo se redujeron en mayo para minería e hidrocarburos, construcción y comercio, tanto en el corto como a mediano plazo. El impacto es más relevante en construcción y comercio debido a que son actividades intensivas en mano de obra.
“Si voy a vender menos o si la demanda va a ser menor, no tiene sentido contratar más gente. Eso ocurre en cualquier empresa cuando percibe una desaceleración temporal”, indicó Casas.
En minería no se esperarían efectos significativos sobre el empleo directo, sino que suelen observarse principalmente a través de los encadenamientos productivos que genera la actividad extractiva.
“Si nos fijamos solamente en el empleo directo del sector minero, este representa poco más del 1% de la población económicamente activa. Pero considerando los efectos indirectos e inducidos, el impacto es mucho mayor porque dinamiza transporte, comercio, servicios, alimentación y otras actividades”, explicó Odar.
El reto para el próximo gobierno
Los especialistas coinciden en que la principal tarea del próximo Gobierno será reducir la incertidumbre y enviar señales claras de estabilidad económica.
“Lo primero que tiene que hacer el candidato que gane debería ser dar señales de mayor estabilidad, de que se va a fomentar la competencia, de que se mantienen los equilibrios macroeconómicos y que habrá un impulso en la calidad de la inversión pública y una regulación más promercado”, refirió Casas.
Adicionalmente, se deberá reafirmar el respeto a la autonomía del BCRP, el mantenimiento de los equilibrios fiscales y la mejora de la calidad del gasto público. Esto ayudaría a calmar las expectativas mientras se esperan los anuncios y nombramientos, como el del ministro de Economía, con vista a que asuma el nuevo mandatario.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







