
Marzo fue atípico debido al desabastecimiento de gas natural por la avería en el gasoducto de Camisea –durante toda la primera quincena de dicho mes– y la interrupción del transporte y producción de combustibles en Medio Oriente, generada por la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero. Encima, las intensas lluvias en gran parte del país afectaron la producción y comercialización de productos agropecuarios. Estos eventos se reflejaron en la elevada inflación de marzo (2.13%), principalmente en transporte y alimentos.
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Pero el PBI mensual no pareció estar enterado de esas alteraciones. Es que creció 3.21%, respecto de marzo del 2025, con lo que el acumulado del primer trimestre de este año fue 3.53% –la economía peruana está en expansión desde abril del 2024–. El gas está presente en tres sectores del PBI. El primero es minería e hidrocarburos, donde sus dos rubros, líquidos de gas natural y gas natural, se contrajeron 44.83% y 38.94%, respectivamente, en marzo. El tercer rubro, petróleo crudo, disminuyó por quinto mes consecutivo.
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El segundo sector que incluye al gas, en este caso su distribución, es electricidad, gas y agua, donde la caída fue de 45.95%. En vista que el gas es insumo principal de la generación de energía termoeléctrica, esta decreció 5.93%. El tercer sector con presencia del gas es comercio. El informe del INEI no presenta cifras pero indica que hubo disminución de la venta de combustibles líquidos, gaseosos y productos conexos. Con esas caídas tan pronunciadas, se hubiese esperado un mayor impacto en el PBI total, pero hubo un sector cuyo notable desempeño actuó como contrapeso.
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Fue la construcción, que se ha convertido en el “motor” de la economía nacional y que en marzo creció 15.65%, la tasa más alta de los últimos dos años. El acumulado al primer trimestre fue 13.31%. Y nuevamente, el salto se debió al componente privado (el subsector consumo interno de cemento), aunque el componente público (avance físico de obras) también aportó. Los gobiernos regionales y locales han comenzado a culminar obras, pues en diciembre termina su periodo.
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En suma, el resultado de marzo de la construcción privada ayudó a reducir el impacto de la contracción del gas en las cifras del PBI. La gran duda es si ese componente de la inversión privada se mantendrá robusto en el corto plazo; la encuesta empresarial del BCR realizada en abril reflejó un deterioro de expectativas. Tanto Keiko Fujimori como Roberto Sánchez tendrán que entender que la inversión privada es clave y tranquilizar a los empresarios.







