
El Perú registra algunas mejoras en materia de empleo, pero el liderazgo no está donde muchos esperarían: Lima. De acuerdo con el Índice de Competitividad Laboral (ICL), a cargo de ComexPerú, varias regiones se encuentran por encima de la capital, que ocupa el quinto lugar en esta suerte de ranking.
Así, tamaño y dinamismo en una zona no siempre se traducen en mayores ventajas de trabajo, ¿por qué? Daniel Najarro, economista senior del gremio, lo explica a Gestión.
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Las condiciones favorables
El ICL en el Perú alcanzó un puntaje promedio de 54.2 de 100. Una ligera mejora respecto al año pasado. Si lo extrapolamos a la calificación que va del 0 al 20, como en los colegios, el país pasa raspando con una nota de 11. Sin embargo, hay zonas que están algo mejor.
A detalle, el departamento que se posiciona en el top y está por encima del promedio nacional es La Libertad, con 72.7. Le siguen Ica, con 72.6; Moquegua, con 67; Ucayali, con 64; y Lima, con 62.4.
Es decir, si ponemos foco en Lima, la nota que recibe es de 12. Bastante baja si se considera que se trata de la capital del país.

Vale resaltar que los pilares que sostienen estos resultados son tres: acceso al mercado laboral, entorno de trabajo y seguridad social. Al respecto, Najarro comenta que “la capital es un escenario bueno en muchísimos aspectos”, pero no en todos.
“Lima es el principal generador de empleo del país: 6.3 millones de empleos, pero en competitividad solamente destacan aspectos puntuales. Por ejemplo, el año pasado Lima fue la región menos informal del país, tuvo una tasa de informalidad del 57%, lo cual es una reducción de 2.1 puntos porcentuales. Con esto logró superar a Ica, que hasta el año pasado era la más formal del país”.
El especialista recuerda que la región con los salarios más altos sigue siendo Moquegua, impulsada principalmente por la minería y la manufactura. Aun así, Lima registra un ingreso promedio de S/ 2,393 y ocupa el segundo lugar a nivel nacional.
“Esto también le trajo un desempeño positivo, sobre todo al ser la segunda menor tasa de incumplimiento en salario mínimo. En Lima solo el 26.4% del empleo, cerca de 1.7 millones de trabajadores, tiene ingresos menores a la remuneración mínima vital”, agrega.

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El otro lado de la moneda
Najarro es enfático después de enumerar los aspectos positivos: "Hay una contraparte”.
“Encontrar un empleo formal en Lima es más complejo [que en el resto del país], demora más. Si quiero un empleo informal, no demora mucho [el acceso], puedo insertarme rápidamente. Pero, si quiero un empleo formal, hay más competencia y es más reducida [la demanda] porque no hay el suficiente nivel de empresas para poder emplear a todos”, advierte.
Añade: “Lima destaca en generar empleo de calidad, eso es cierto, pero lamentablemente está muy rezagado en las condiciones de acceso a esos puestos de trabajo".
La capital también enfrenta retos en el frente del desempleo: registra una tasa de 5.7%, de acuerdo con Najarro. Esto refleja un escenario particular: si bien hay más empleo formal y mejor remunerado, menos personas están participando en el mercado laboral (que incluye a los ocupados y desocupados).
“Particularmente en Lima, podríamos decir que, por el amplio nivel de formulación, una economía más urbanizada, se tienden a requerir mayores estudios y por tanto esta baja participación puede implicar que hay más personas que todavía no están en el mercado laboral, porque están esperando a capacitarse, a combinar sus estudios para recién insertarse”, detalla.
“Ocurre un enorme trade-off entre mejorar en calidad a costa de que es mucho más difícil poder encontrar este empleo formal debidamente remunerado”, concluye.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







