
A pocas semanas de un cambio de gobierno, y en medio de la segunda vuelta presidencial, Gestión conversó con Paula Garda, jefa del equipo de Perú y Colombia de la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), para conocer su visión respecto a la coyuntura nacional.
La economista realizó un foco sobre los principales pendientes en este quinquenio gubernamental, así como también algunas propuestas electorales, como eventuales cambios alrededor del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y las reservas internacionales.
Golpe de incertidumbre política
El Gobierno peruano mantuvo su proyección de crecimiento (3.2%) para este año. ¿Cómo observan el dinamismo?
Está teniendo un crecimiento resiliente, con tasas cercanas al 3%. Se apoya en una demanda interna robusta, del consumo y la inversión, a su vez sostenida por unos precios de metales muy altos y, por lo tanto, con términos de intercambio favorables, pese al aumento del precio del petróleo.
Sin embargo, hay otros factores que moderan el crecimiento y tienen que ver con que de pronto se están volviendo estructurales, por ejemplo, el shock climático: tenemos al Fenómeno de El Niño que siempre está ahí, pero agarra desprevenido al Perú. Es coyuntural, pero se está volviendo estructural.
¿Y el factor político?
La incertidumbre política puede estar empezando a pesar más. En parte, la resiliencia de Perú se debe a que ha aprendido a navegarla, pero hay que tener cuidado porque llega un punto en que ya no es tanto así. Habrá que ver el impacto sobre la inversión privada en estas elecciones.
¿En el panorama externo?
El conflicto del Medio Oriente está presionando la inflación y también va a terminar afectando la actividad por la incertidumbre global.
Pero el punto clave es que el crecimiento potencial de Perú, el de largo plazo, sigue siendo moderado. Estimamos que ronda el 2.6% y 2.8%.
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¿Por qué es bajo?
Hay desafíos estructurales muy importantes: la baja productividad, alta informalidad, una debilidad relativa a la inversión privada, por más que viene dinámica, pero desde una base baja. El hecho de que no crezca más Perú no es una cosa buena.
Cuando se ratificó la proyección de crecimiento, desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) también se alertó sobre las finanzas públicas. ¿Es una señal positiva?
Compartimos esa preocupación. En 2025, levantamos alertas sobre ese tema porque vimos un debilitamiento de la disciplina fiscal.
¿A qué se enfrenta Perú si no se revierte este escenario?
Una debilitada credibilidad del marco macroeconómico y un aumento del costo de financiamiento para el país que claramente no sería nada bueno. El desafío va más allá del nivel exacto del déficit, sino por las presiones que se vienen juntando.
Es importante evitar aumentos permanentes del gasto público que no estén financiados. Perú cuenta con unos fundamentos sólidos macroeconómicos, pero preservarlos requiere retomar otra vez una senda de finanzas públicas que sea sostenible y que sea creíble. Esto requiere mejorar la eficiencia del gasto, fortalecer los ingresos de manera sostenible, etc.

¿Las presiones sobre las finanzas son la principal preocupación del Perú para la OCDE?
Son varios retos que el Perú tiene que resolver hacia adelante y dos de estas son la disciplina fiscal y el crecimiento de largo plazo, que es necesario aumentarlo porque permite una mejor redistribución, reducir las desigualdades, bajar la pobreza, etc.
La Constitución peruana le prohíbe al Congreso la iniciativa el gasto, pero aun así continúan aprobando medidas. ¿Cómo observan este rol?
Lo que preocupa, más allá de quién hace qué o quién no hace qué, es el impacto de esas medidas. Lo importante es mantener el marco macroeconómico que se ha ganado con mucho esfuerzo y trabajo en el Perú, y su confianza. Para ello, es fundamental no aumentar el gasto sin estar financiado. Sea el Congreso o el Ejecutivo, es necesario que digan cómo se financiará.
Si no, se puede castigar el riesgo país, el costo de financiamiento, no solo del país en sí, sino también de las empresas. Todo eso conlleva a que se debilite también el entorno de negocios, la inversión y se afecte el crecimiento económico.
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¿Un buen manejo de las finanzas es requisito indispensable para adherirse a la OCDE?
Se requiere tener un marco macroeconómico robusto, unas finanzas públicas creíbles.
En las últimas semanas, el MEF informó que no se opondrá a ninguna de estas leyes con fuerte gasto público. ¿Qué mensaje se está dando?
Insisto en que lo importante es cuidar las finanzas públicas. Lógicamente, cada gobierno evaluará las medidas y su eficiencia, pero sea cual sea se necesita buscar la fuente de financiamiento y que se mantenga la disciplina fiscal. El ministerio debe velar por eso y utilizar todas sus herramientas para que sea consistente. La sostenibilidad es necesaria para mantener el grado de inversión.
¿Qué opinión le merece el reciente decreto que autoriza a Petroperú a acceder hasta a US$ 2,000 millones?
Incluso, en nuestro estudio del año pasado destacábamos que cualquier intervención en empresas estatales debe ser transparente, estar bien enfocada y no comprometer la sostenibilidad fiscal. Todo lo que uno hace como país, ministerio, Congreso, debería estar focalizado en eso. Hay un impacto importante también para generaciones futuras.
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El punto clave es reducir el riesgo fiscal que está asociado a las empresas públicas y que repetidos apoyos no deberían convertirse en la normalidad, deben ser excepcionales, temporales, condicionados a planes claros de una sostenibilidad financiera de una empresa pública que se pueda sanear y reconvertir.
¿Va por buen camino su reestructuración?
En lo que se debe avanzar es en una mejor gobernanza, en general en las empresas públicas: reglas claras de desempeño, con buena supervisión, con menor interferencia política, precisamente para asegurar esta sostenibilidad financiera. Creo que lo está faltando es dar ese paso de poner un plan claro de sostenibilidad financiera y de mejorar la gobernanza de la empresa estatal.
En unas semanas culminará oficialmente este quinquenio gubernamental. ¿Qué se podría destacar como avance en estos años?
Que Perú sigue teniendo una resiliencia macroeconómica importante, en un contexto golpeado por varios shocks adversos una y otra vez. También cuenta con un BCRP creíble, una posición externa sólida con un excelente nivel de reservas internacionales y con niveles de deuda que siguen siendo relativamente bajos. También hubo avances en apertura comercial e integración en cadenas globales.
¿Y por el lado contrario?
Hay temas estructurales muy importantes que están ahí, no se mueven hacia ningún lado porque no se hacen reformas realmente importantes y llegan a afectar el crecimiento potencial.
La informalidad, por más que digamos que el mercado laboral ha sido bastante dinámico, no ha bajado mucho y sigue siendo un desafío muy importante. Con un 70% de trabajadores informales se afecta la productividad y reduce la base tributaria.
Esto tiene que ver con debilidades en educación, un entorno institucional que todavía necesita mejorar, un mejor entorno de negocios para las Pymes, con problemas muy grandes para crecer, entre otros. La respuesta tiene que ser integral.

¿Se podría decir que la informalidad laboral es la principal reforma estructural para la OCDE con nulo avance en este quinquenio?
Es un tema muy importante y no solo laboral porque está en todos lados: empresas, vivienda, etc. Está muy presente en la economía peruana. Se requiere un pack de reformas para tratar de bajarla.
Hablábamos anteriormente del marco macroeconómico de Perú. ¿Cómo perciben algunas propuestas de candidatos presidenciales alrededor del BCR, de las reservas internacionales?
Si bien las finanzas públicas se han debilitado, todavía se mantiene un marco macroeconómico muy fuerte: hablé de la independencia del BCR, de las reservas internacionales. Todo eso claramente lo vemos con muy buenos ojos y, por lo tanto, no debería ser tocado a menos que sea para mejorar y fortalecerlo.
Uno de los retos que hay es que se fortalezca este marco y una de las reformas necesarias del próximo gobierno es restablecer la disciplina fiscal.
¿Qué otros ejes urgentes deben abordar el próximo gobierno?
Otro o es impulsar la productividad y la inversión privada, que se entrelaza con la informalidad y la baja productividad de las empresas. Esto mejorando el entorno de negocios, mejoras en educación, habilidades y capital humano, etc.
El cuarto, que viene unido a la disciplina fiscal y necesario para cerrar brechas sociales, es mejorar la calidad del gasto público y fortalecer los ingresos del sector público.
Un quinto, pero no menos importante, es fortalecer las instituciones, el Estado de derecho, la gobernanza y la lucha contra la corrupción y la criminalidad.
¿En la necesidad de este fortalecimiento institucional se agruparía al MEF?
En parte sí, pues explica la mayor capacidad que se requiere del Estado. La reforma del servicio civil tendría que apuntar a recuperar las capacidades técnicas, en general, dentro de cada ministerio.
¿Y cómo calificarías la resolución de pendientes de Perú en este quinquenio con vista a adherirse a la OCDE?
Los procesos de adhesión llevan siempre mucho tiempo y creo que se ha hecho un avance significativo en ese sentido. El Perú se ha presentado en, prácticamente, todos los comités técnicos y se han adoptado varios dictámenes formales, lo que ha reflejado realmente un proceso significativo.
Hay que verlo como un ancla positiva donde se puede impulsar reformas que son necesarias para el Perú, pero que a veces son difíciles de hacer porque requieren un montón de consenso dentro del país. Hay un progreso muy significativo y esperamos que el próximo gobierno continúe en esa línea.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







