
Desde el Bank of American (BofA) resaltaron que, pese al contexto de las elecciones, los “indicadores duros” de la economía nacional continúan creciendo, evidenciando la fortaleza del Perú. Sin embargo, en el campo de las finanzas públicas, el gasto corriente, por el pago de personal, se posiciona como peligroso y “pegajoso”.
A menos de dos semanas para que el país decida en las urnas entre Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), Alexander Müller, economista jefe para la Región Andina del BofA, indicó cuáles son las propuestas más “preocupantes” con vista a afectar el dinamismo económico. Una Asamblea Constituyente continúa como “alerta”.
Panorama económico general
Desde el BofA estimaron un crecimiento de 3.8% para este año. Con lo ocurrido en los últimos meses, ¿se mantiene?
Revisamos nuestro estimado a 3.5% luego del recrudecimiento de la guerra en Irán. Pero el resultado del primer trimestre es positivo (3.5%), pese a los factores adversos, como la crisis del gas natural.
Entre enero y marzo, la demanda interna creció más de 6%, la inversión privada a doble dígito y la inversión minera más de 40%. Eso es impresionante porque cuando hay escenarios de incertidumbre política se debilita la inversión. Hay un precio para todo y hoy los retornos de la minería, los precios altos, justifican digerir el riesgo electoral.
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Tenían mapeado tres factores como riesgos para el año: ¿se mantienen?
Sí. El conflicto de Irán da visos de que puede terminar. Si sucede, el apetito por mercados emergentes, incluyendo al Perú, va a reaparecer. Sobre el fenómeno de El Niño, si bien el escenario base es de uno moderado, el panorama todavía no está claro. [El tercero era las elecciones].
La última encuesta de expectativas empresariales del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) marcó que la proyección sobre la economía a tres meses cayó, por primera vez en dos años, a terreno pesimista, pero el resto de los indicadores se mantienen optimistas. ¿Es marginal la incertidumbre electoral?
Hay un nexo entre las respuestas negativas en la encuesta con lo que sucedió en la primera vuelta electoral. Es innegable. Pero, para que se contamine la inversión privada requiere que se sostenga por varios meses más. De hecho, los datos duros de la economía, el empleo, las importaciones de bienes de capital, la recaudación de impuestos, el crédito, la demanda de cemento, crecen fuertísimo. Siguen mostrando fortaleza.
Con la última información que tenemos [debate electoral de técnicos], las chances de que eso pase [se contamine la inversión privada] se están reduciendo.

Marzo también fue un mes complicado para las finanzas públicas a causa de la aprobación de leyes del Congreso de la República con fuerte gasto. ¿Cómo observa la entrega de estas cuentas al nuevo Gobierno?
Si se mira el resultado [de manera] superficial, va a ser uno bueno porque tenemos todo el boom de los precios de los minerales. Además, el déficit fiscal ya está en 1.9% del PBI y creo que se va a cumplirla la meta del 2026 (el “techo” para este año es 1.8% del PBI).
Pero, [ya con un análisis a detalle] el resultado es engañoso porque responde a ingresos extraordinarios. Hay factores que están ayudando: altos precios de minerales, desfase por el pago del Impuesto a la Renta, cobro a servicios digitales, a apuestas deportivas, etcétera.
Sin embargo, por el lado del gasto, el corriente está creciendo fuertemente, sobre todo los salarios públicos. Eso es peligroso porque es un gasto “pegajoso”. Si empieza a subir, es difícil pararlo.
Es como una “bola de nieve” porque se aumentan varios gastos referidos a personal del Estado: la pensión de policías y militares...
Me llamó mucho la atención que se “resucite” el esquema de “cédula viva”. La última vez que el Perú tuvo un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se nos pidió eliminarla. Cuando el FMI realiza programas con países, pide corregir las peores políticas y, en Perú, era esta. Sorprende porque había un gran consenso de que era algo malo y ahora se ha “resucitado”.
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Aun con buenos ingresos, el Perú tiene compromisos fuertes en adelante. ¿Podrá afrontarlos?
El Gobierno que entre va a tener que pelear en el Tribunal Constitucional. Al respecto, diría que hay un mix [de temas] que pelearía cada candidato presidencial, [según quién gane]. Por ejemplo, Juntos por el Perú está en contra de los beneficios tributarios para la agroindustria (exoneraciones de IR y otros) y Fuerza Popular plantea limitar el crecimiento del gasto corriente a la inflación.
El actual Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no observará ni llevará al TC ninguna ley relacionada al pago de personal del Estado. ¿Otro golpe a su institucionalidad?
Creo que el andamiaje institucional del MEF no ha cambiado. Tenemos todavía la Ley de Responsabilidad Fiscal. En Colombia, el Gobierno de [Gustavo] Petro la suspendió en 2024, por ejemplo. Es verdad que a veces se estiran los presupuestos, pero dentro de todo seguimos rigiéndonos a la ley fiscal.
En este contexto, también se tiene un Consejo Fiscal que viene haciendo una labor extraordinaria. Es uno de los elementos clave del marco fiscal en Perú que sigue vigente. Ahora bien, sobre la pérdida de su peso político, es difícil esperar que un MEF tenga uno fuerte cuando hay presidentes que se cambian constantemente.

Balance del quinquenio 2021-2026
Para este quinquenio, con las acciones que han tomado el Gobierno y el Congreso, ¿cuál considera es el principal retroceso?
Hacerle cortocircuito al mercado local de capitales con los retiros de los fondos de pensiones. Ha sido la gran tragedia del Perú de política económica desde la pandemia. Es muy difícil acumular [estos fondos], tomó 30 años lograr un mercado de capitales local con esos ahorros que sirven para financiar proyectos de infraestructura, bonos corporativos, el crecimiento local de las empresas.
Por el contrario, ¿qué se podría destacar?
Que todavía hay una política de Estado para impulsar el sector minero. Un ejemplo ha sido Quellaveco (Moquegua). Hay cierta voluntad de impulsar la cartera de proyectos mineros hacia adelante, son alrededor de US$ 60,000 millones. Aunque sí creo que la regulación minera se entorpeció luego del Gobierno de [Ollanta] Humala.
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Elecciones presidenciales
Entrando al contexto de elecciones, ¿Cómo observa al Perú en los siguientes años a partir de las dos opciones presidenciales que hay?
Todavía es un escenario muy incierto. Fuerza Popular está enfatizando que quiere impulsar a la economía a través de la inversión. Se esperaría que elaboren una agenda de desregulación, que elimine trabas burocráticas y agilice inversiones.
¿Cuáles son las propuestas más preocupantes para el impulso de la economía peruana?
Una interrogante del plan de Fuerza Popular es sobre las concesiones mineras y los plazos alrededor [Cita del editor: su plan del gobierno plantea plazos obligatorios de exploración y producción]. Por su redacción, es ambiguo y no queda claro si están a favor o en contra de recortar las concesiones.
[Sobre Juntos por el Perú] noto señales de moderación. La más obvia es el cambio en el discurso sobre el presidente del BCR, Julio Velarde. Ahora consideran que se debe mantener en la entidad monetaria. Sin embargo, entre los riesgos para el crecimiento de la economía peruana está la propuesta de una Asamblea Constituyente. Algo objetivo son los efectos en Chile, donde se vio como ese proceso genera salida de capitales, incertidumbre, enfría la inversión: puede tener un efecto nocivo en la economía.
Esperaría que el cambio de la Constitución no agarre tracción en el escenario de que Roberto Sánchez sea el presidente. Él tendría el “beneficio” de [hacer] una retrospectiva. En el 2021, ellos [el Gobierno de Pedro Castillo] experimentaron una salida de capitales muy severa: alrededor de US$ 17,000 millones, casi 8% del PBI, dinero de depósitos de personas y empresas no financieras.
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Pero ¿es una preocupación vigente?
Sí, lo es. Un impulso a una Asamblea Constituyente, como se ha dicho en la campaña, no se puede descartar porque es parte de la agenda [del candidato de Juntos por el Perú]. Lo veo como un riesgo porque ya vimos cómo este proceso ha generado problemas económicos en otros países.
¿Qué impresiones le dejó el reciente debate presidencial?
El equipo económico de Roberto Sánchez había hecho un esfuerzo grande para moderar sus mensajes durante el debate [del 24 de mayo]. Aunque algunos fueron replicados en el presidencial [el del 31], llamó la atención que también hubo retrocesos.
Por ejemplo, [la propuesta] de subir el presupuesto de salud hasta 9% [del PBI]. Sucede que amarrar ciertas partidas de gasto a un monto mínimo ha conducido a mucho desorden fiscal. En Costa Rica, por ejemplo, que estableció en el 2011 que lo destinado para educación sea el 8% del PBI, generó que su deuda se duplique de 30% a 60% del PBI en menos de 10 años y perdieron el grado de inversión.
¿Del lado de Fuerza Popular?
Mencionó tres años de Impuesto a la Renta de 0% para las mypes. No es el camino para formalizar. Esta tarea recae sobre el crecimiento económico. Los políticos a veces se complican mucho en la receta para alcanzar la formalización cuando, al final del día, lo más potente es impulsar el crecimiento.
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¿Hay algo que podría rescatar del debate?
Se hizo una lista interesante de proyectos que se quieren priorizar. [Fuerza Popular] destacó la Carretera Central, el aeropuerto de Chinchero, proyectos de irrigación, las líneas del metro del Lima y utilizar las Asociaciones Público-Privadas (APP) para acelerar las inversiones. También fue interesante que [desde Juntos por el Perú] se haya dicho que se quieren inversiones de todas las banderas.
¿Cuáles son las grandes tareas para el siguiente Gobierno?
Una tremendamente importante es la infraestructura. Es inconcebible cómo el ingreso per cápita del Perú en la costa, incluyendo Lima, es similar al de Chile, pero si tú ves el de la sierra y selva es como África subsahariana. Es muy bajo. Si tú logras integrar a las personas de la sierra y la selva a la economía moderna de la costa puede tener un efecto muy potente en la productividad de la economía. Una de las vías es la infraestructura, la de transporte, de conectividad.
También está trabajar en el capital humano. Con infraestructura, brindas acceso a agua y desagüe, evitando que se contraigan enfermedades, luchar contra la desnutrición infantil.
¿Para el corto plazo?
Lo tenemos frente a nosotros y es tangible, son los megaproyectos mineros. Tenemos una millonaria cartera y está en la decisión del Estado si esto se hace realidad o no. Cada megaproyecto minero mueve la economía.
El dilema de Petroperú

Para Alexander Müller “sería un error de política económica dejar quebrar la compañía porque es un problema pequeño para el tamaño del balance del Gobierno peruano”.
“La deuda de los bonistas internacionales, por ejemplo, es de US$ 3,000 millones”, recordó. Consideró, incluso, que podría dañarse la reputación del país porque las economías que tienen grado de inversión no dejan que sus compañías quiebren.
Consultado sobre si la actual reorganización es el “camino correcto” para su reflotamiento, el economista sostuvo: “La última medida, que es [una línea de financiamiento por] US$ 2,000 millones, por cómo está escrito en el decreto de urgencia, parece más un soporte contingente que una garantía explícita. Se crea una especie de argumento circular. Básicamente, se le está pidiendo al sector privado que haga algo que desde el principio no estaba dispuesto a hacer. La garantía explícita es fundamental para atraer financiamiento del sector privado que reflote a la compañía”, subrayó.
Aun así, cuestionó el esquema de financiamiento con bonos. “Petroperú se financia como al 9% y el Gobierno lo hace al 5%. Esa dinámica de más intereses, más deudas, también se convierte en una bola de nieve. No hace sentido porque al final la diferencia la pagará el contribuyente. Lo más razonable sería que se use al Gobierno para tomar la deuda y proveer el apoyo. Pero claro que eso es políticamente muy espinoso”, dijo.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







