
A casi dos décadas de haber sido elegida como una de las Siete Maravillas del Mundo, la calificación de Machu Picchu vuelve a ponerse en discusión debido a las advertencias sobre su gestión y sostenibilidad advertidas en un reciente comunicado de la organización New7Wonders.
A través del comunicado -dirigido a los candidatos presidenciales-, la fundación alertó sobre la falta de progreso y una “cuasi parálisis político-administrativa” que pone en peligro la credibilidad del santuario como maravilla. Esta es la segunda advertencia que hace la fundación, que anteriormente había dejado entrever del riesgo de que se retire la distinción a la ciudadela inca de no corregirse los problemas.
En conversación con Gestión, Jean Paul de la Fuente, director de New7Wonders, afirmó que, de momento, no estaría en la agenda de la organización iniciar un procedimiento para retirar el título de “maravilla” a Machu Picchu, pero resaltó que es un peligro continuar con la misma situación.
“Por ahora no (está en agenda). El mundo nos está pidiendo resolver esto, no cerrar la puerta, Vemos oportunidades a futuro para Machu Picchu”, comentó.
En ese sentido, De la Fuente precisó que la organización decidió emitir una nueva advertencia debido a que el país está entrando a una nueva etapa política y consideran necesario que el próximo gobierno asuma el problema como una prioridad para evitar un mayor deterioro.

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Sin avances ni transparencia
Para el director de New7Wonders el principal problema es la fragmentación institucional alrededor de Machu Picchu pues actualmente existen múltiples actores con competencias compartidas, pero sin una coordinación clara.
“Iniciábamos reuniones positivas y de ahí cambiaba el Gobierno, entonces era como si no pasara nada. Así ha sido toda la gestión desde los últimos meses. Hay buenos funcionarios que querían avanzar, pero después cambian los roles”, señaló.
De esta manera, la falta de acción viene evidenciando las deficiencias en la venta de boletos y la limitada infraestructura, lo que deteriora la experiencia turística.
En paralelo, se generan dudas por el uso de los los miles de millones de dólares que ingresan al país por las visitas a Machu Picchu. Pese a la existencia de recursos, De la Fuente resaltó que se requiere mucha mayor transparencia sobre el flujo de fondos, pues distintos actores aprovecharon el auge turístico para sacar mayores ganancias sin reinvertir.
“La solución me parece que va alrededor de una entidad autónoma, buscar una forma que los ministerios trabajen conjuntamente y no compitiendo casi uno con otro porque finalmente afecta a Machu Picchu (…) No faltan fondos, la cuestión es cómo están distribuidos los recursos. Se requiere un rumbo nuevo con total transparencia. Hay que reinvertir una parte del fondo en todo lo que es infraestructura, atención, servicios”, sostuvo.
Como se recuerda, actualmente las funciones de administración de Machu Picchu le corresponden a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, adscrita al Ministerio de Cultura (Mincul), pero también están involucradas en su cuidado y promoción el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), así como autoridades locales y regionales.
De hecho, luego de la primera alerta de New7Wonders, el Gobierno Regional de Cusco aseguró que estaban en capacidad de dirigir el atractivo turístico y formalizó el pedido al Poder Ejecutivo en septiembre, pero esto no avanzó. Tras ello, en enero el gobernador de Cusco, Werner Salcedo, presentó una demanda constitucional contra el Mincul. En tanto, en el Congreso se impulsó un proyecto que busca la creación de una “Autoridad Autónoma para la Gestión Integral del Valle Sagrado y Machu Picchu” que estaría presidida por las autoridades de Cusco, medida que generó criticas desde los gremios de la actividad turística.
¿Quién debe gobernar Machu Picchu?
Los representantes de los gremios de turismo y empresariales coinciden en que el problema central es la forma en la que se administra Machu Picchu. Para Fernando Santoyo, presidente de la Cámara de Comercio del Cusco, la eventual autoridad autónoma que proponga el Ejecutivo debería estar adscrita al Mincetur, no al Mincul.
“El ente debe tener prerrogativas para gestionar la parte cultural, la parte ambiental y de naturaleza, y la parte turística. Debe estar encabezada por Mincetur. Hay muchos debates si debería ser el gobierno regional, pero por la magnitud y compromisos con la misma UNESCO, siempre tiene que ser una institución encabezada por un ente del Ejecutivo“, sostuvo.
Aunque señaló que, al igual que otras instituciones, el gobierno regional también tendría que formar parte en la autoridad autónoma, no consideró idóneo que encabecen la autoridad.
Según recordó, actualmente ya existe una Unidad de Gestión de Machu Picchu presidida por el GORE del Cusco, sin que ello haya generado mejoras en la gestión de la ciudadela.
Tito Alegría, director ejecutivo de Proturismo, coincidió en la necesidad de sumar al Mincetur a la administración de Machu Picchu, aunque sin dejar de lado al Mincul. Un punto importante para evitar futuros problemas, indicó, es que esta autoridad de gestión debe nacer con un blindaje.
“La autoridad autónoma puede integrar a los alcaldes, pueden tener voz y voto, pero la gerencia y la ejecución operativa deben ser estrictamente técnica y profesional y blindada de los ciclos políticos y electorales (…) Debe ser 100% técnica y jamás política. No podemos seguir administrando nuestra principal joya turística mediante cuotas de poder o por improvisación”, refirió.
En contraste, Roger Valencia, exministro de Comercio Exterior y Turismo y presidente del Directorio del Instituto Cusqueño de Economía (INCUSE), discrepa de la idea de crear una nueva autoridad autónoma, pues el problema no pasa necesariamente por cambiar la estructura, sino por “hacer que cada una de las instituciones cumpla su papel”.

Acciones en corto y mediano plazo
Uno de los principales cuestionamientos del sector privado apunta al sistema de venta presencial de entradas. Este problema sería uno de los que podría alcanzar mejoras en el corto plazo, señaló Santoyo.
“El modelo actual obliga a muchos turistas a permanecer varios días en Machu Picchu Pueblo esperando conseguir un boleto. Antes del 2021 las entradas eran virtuales, lo único que se tiene que hacer es regresar a ese esquema”, dijo.
Para Valencia, otras medidas que se pueden ejecutar rápidamente son la ampliación urgente de los espacios de visita. Según explicó, Machu Picchu hoy concentra el flujo turístico en apenas siete hectáreas y existen caminos alternativos ya puestos en valor que podrían incorporarse rápidamente.
“Se pueden habilitar hasta tres nuevos caminos inca que lo que les falta es conectarlos al sistema y ampliar el espacio de visita. Al incorporar estos caminos podrías incrementar un número significativo de turistas, probablemente unos 1,000 boletos más, sin incrementar la presión sobre la llaqta. Esto podría hacerse en un par de meses, mejora la circulación, incrementa la capacidad de acogida y la experiencia de los turistas”, indicó.
Entre las vías alternativas mencionadas por Valencia de INCUSE están el Camino de las Fuentes Sagradas y el sector de Caraje, proyectos que requerirían inversiones relativamente menores y podrían habilitarse en pocos meses.
En el mediano plazo, Valencia resaltó que se requiere concluir la construcción de una autopista que conecte Mollepata y Santa Teresa para lograr un circuito turístico integral.
“Hoy día faltan 18 kilómetros a la trocha que está ahí, pero tendría que ser una doble vía asfaltada de buena calidad para que cumpla las funciones de ser un anillo integrador, en lugar de ser una visita de ida y vuelta como es ahora”, explicó.
La idea es que los visitantes puedan recorrer el Valle Sagrado y Machu Picchu, para luego salir por otra ruta incorporando además destinos como Choquequirao y Vilcabamba. Esto no solo generaría oportunidades económicas para más poblaciones, sino que también reduciría los riesgos frente a bloqueos por conflictos sociales.
A su vez, Alegría añadió que, en el largo plazo, se requiere un planeamiento estratégico para la recuperación del Machu Picchu Pueblo.
“La autoridad debe trabajar con un planeamiento estratégico a largo plazo, matrices de riesgo, análisis FODA, presupuestos orientados a resultados y un plan maestro para la recuperación del pueblo de Machu Picchu. El pueblo de Machu Picchu no tiene ninguna planificación en su crecimiento urbano y eso hay que hacerlo por etapas”, sostuvo.
Por ahora, la percepción de desorden que se muestra a los viajeros ya tiene consecuencias. Santoyo señala que Cusco todavía no recupera los niveles prepandemia, pues en pleno 2026 se encuentra con alrededor del 80% de visitantes internacionales que llegaban antes del COVID-19 y no estaría entrando cerca de US$ 300 millones, al mismo tiempo que se ha perdido cerca del 20% del interés internacional en viajar hacia Machu Picchu.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.







