
Una de las noticias más relevantes del primer trimestre del año fue el ingreso del empresario Dionisio Romero Paoletti al sector educativo con Dionisio Romero University (DRU), una casa de estudios con sede en Estados Unidos que ofrece desde carreras técnicas y universitarias hasta programas de posgrado. Su aparición responde a una demanda cada vez más visible: más peruanos buscan acceder a educación superior internacional, incluso sin necesidad de salir del país, a través de modelos virtuales y programas globales.
Justo Zaragoza, director fundador del Grupo Educación al Futuro, explicó a Gestión que cada vez más jóvenes peruanos que terminan el colegio eligen continuar sus estudios en el extranjero. Si bien esta tendencia nació en los sectores de mayores ingresos, hoy empieza a cruzar fronteras socioeconómicas. Según datos del propio Grupo Educación al Futuro, en el colegio Humboldt —uno de los más exclusivos de Lima— el porcentaje de alumnos que se va a estudiar fuera pasó del 40% antes de la pandemia a más del 60% en lo que va de 2026.
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En el Villa María, el salto fue aún más notable: de 10% a más del 25%, pero lo más revelador está en los colegios donde esto era, hasta hace poco, impensable. En el Trener, donde antes casi nadie consideraba esa opción, hoy más del 10% de sus alumnos da ese paso. Y en instituciones de sectores medios, donde estudiar en el exterior era un sueño lejano, ya hay familias que lo hacen realidad.
¿Qué está impulsando este fenómeno? Hay dos factores detrás de esta tendencia: la flexibilidad que trajo la educación virtual y el mayor dominio de idiomas entre las nuevas generaciones. "Los más jóvenes hoy tienen mucho más acceso a los idiomas, a través de plataformas de streaming, de Netflix, de programas en línea. Eso hace que la nueva generación llegue mejor preparada”, relató.
A eso se suma que estudiar en el extranjero puede salir más barato que hacerlo en Perú. “Si uno va a estudiar a Francia o Alemania, el costo de matrícula es prácticamente cero. En Alemania, el semestre puede costar 400 euros, sabiendo el idioma“, precisó Zaragoza habla con conocimiento de causa, pues su propio hijo estudia allá. “Le envío 800 euros al mes y con eso vive. Si hubiera ingresado a una universidad privada en Lima, habría pagado entre S/ 5,500 y S/ 6,000 solo de pensión”, contó.
Así, esta oleada de jóvenes peruanos con aspiraciones internacionales no solo está cambiando los destinos universitarios, sino también transformando la oferta educativa. Iniciativas como Dionisio Romero University (DRU) o la San Ignacio University de la Usil son, en parte, una respuesta a ese nuevo perfil de estudiante. “Las instituciones lo que buscan es tener una educación global. En el caso de DRU, la propia rectora y el propio Dionisio lo han manifestado: hoy tienen el 90% de sus estudiantes en Perú, pero apuntan a toda Latinoamérica. Por eso pusieron la sede en Estados Unidos, para darle un vuelo más amplio”, acotó el especialista.
Hay una cifra que Zaragoza destaca como símbolo del cambio estructural que vive la educación peruana: en 2020, había 49 colegios en el país con bachillerato internacional. Ahora son 86, incluyendo instituciones de provincias que antes no tenían acceso a ese programa. “Todos los que estudian el bachillerato internacional están preparados para postular a cualquier universidad del mundo. Ese es un dato objetivo que explica por qué cada vez más estudiantes están en condiciones de salir a estudiar afuera”, remarcó.
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¿Perú como nueva plaza educativa?
El cambio en las preferencias de los estudiantes peruanos no ha pasado desapercibido para las instituciones educativas internacionales, ya que cada vez más universidades y plataformas del exterior empiezan a mirar al Perú como un mercado con alto potencial.
No obstante, para el director fundador del Grupo Educación al Futuro, el país se incorporó tarde a la globalización educativa. “Perú se quedó atrás frente a otros mercados de la región, aunque hoy está recuperando terreno rápidamente”, señaló. El especialista comparó el escenario peruano con el de países vecinos. Colombia envía más de 65,000 estudiantes al extranjero cada año y los programas de intercambio forman parte habitual de la experiencia escolar. Argentina, por su parte, recibe más de 80,000 alumnos internacionales, mientras que Chile también se consolidó como un polo regional, con universidades y escuelas de negocios entre las más reconocidas de Latinoamérica, lo que atrae a miles de estudiantes de posgrado.
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En Perú, en cambio, el fenómeno recién comienza a masificarse. Sin embargo, ese rezago se ha convertido en una oportunidad para las instituciones extranjeras. Mientras Colombia registra un crecimiento anual de 6% en estudiantes que viajan al exterior, Perú viene creciendo alrededor de 20%, aunque sobre una base todavía menor, de cerca de 10,000 alumnos. A ello se suma una economía relativamente estable frente al dólar y los altos costos de algunas universidades privadas locales, especialmente en el segmento premium. “Todo eso hace que Perú siga siendo una plaza interesante para las instituciones educativas del exterior”, sostuvo.
Un ejemplo de esta tendencia es Blackwell Global University (BGU), licenciada por la Florida Commission for Independent Education, que ya cuenta con alrededor de 500 estudiantes peruanos y proyecta duplicar esa cifra el próximo año. Su presidente, Sherman Roberts, explicó a Gestión que el interés responde a una demanda creciente de profesionales que buscan mejorar su perfil académico y laboral. “Hay miles de personas que quieren lograr algo grande, pero sienten que no encuentran la oportunidad adecuada. Nuestra misión es democratizar la educación superior de calidad a nivel global”, comentó.
La propuesta de BGU se enfoca principalmente en profesionales que buscan dar un salto en su carrera, con programas como MBA y maestrías en inteligencia artificial, ciberseguridad, gestión de proyectos y administración de salud. “Muchos ya tienen un grado peruano y quieren hacer un upgrade. Escogen Blackwell para ese siguiente paso”, acotó Roberts.
Aunque el modelo de la universidad es completamente virtual, la institución evalúa habilitar espacios presenciales en Lima y Tacna para encuentros académicos. Además, ofrece becas de hasta 80% de descuento en algunos programas. “Comparado con un MBA tradicional en Estados Unidos, ya tenemos un costo menor. Con las becas, el acceso se vuelve mucho más alcanzable”, afirmó.
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El boom de los cursos cortos: qué busca el peruano
Otra de las tendencias que viene ganando fuerza en el mercado educativo es la creciente demanda por cursos cortos y especializaciones de rápida aplicación laboral. La necesidad de actualizar conocimientos en menos tiempo —sobre todo en áreas vinculadas a tecnología— está impulsando un nuevo modelo de capacitación más flexible, práctico y continuo.
Para Zaragoza. el cambio responde a la velocidad con la que evoluciona el mercado laboral y las herramientas digitales. “La gente busca cursos que pueda aplicar rápidamente en su trabajo o en su actividad profesional. Y eso hoy crece de manera exponencial”, señaló.
La inteligencia artificial está acelerando esta dinámica, ya que constantemente aparecen nuevas herramientas enfocadas en sectores específicos, desde arquitectura y medicina hasta diseño, marketing o análisis de datos. “Lo que antes era un conocimiento general sobre IA ahora se está segmentando. Hay herramientas especializadas para cada profesión y eso obliga a una actualización permanente”, dijo.
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El avance del comercio electrónico también está modificando las necesidades de capacitación. El especialista explicó que las empresas requieren perfiles capaces de gestionar bases de datos, segmentar clientes y operar en mercados cada vez más globalizados y competitivos, donde actores como Amazon o plataformas asiáticas han elevado la presión sobre los negocios locales.
Este escenario está abriendo oportunidades para nuevas empresas enfocadas en educación continua. Una de ellas es la Cámara de Comercio Exterior (CCE), que en los últimos siete años multiplicó por diez su número de alumnos y actualmente suma alrededor de 200,000 estudiantes activos en distintos programas de especialización.
Eleazar Becerra, director general de la entidad, comentó a Gestión que el crecimiento responde a una demanda cada vez mayor por capacitaciones rápidas y enfocadas en empleabilidad. “Hoy las personas tienen menos tiempo y buscan aprender habilidades concretas que les permitan mejorar laboralmente en tres o seis meses”, indicó.
La institución ofrece actualmente 14 cursos especializados y proyecta ampliar su portafolio a 50 programas durante el 2026, apoyada en alianzas con universidades y plataformas internacionales como Coursera, Universidad del Rosario, Richmond y Tecnológico de Monterrey, entre otros.
Según Becerra, los programas vinculados a inteligencia artificial son hoy los de mayor crecimiento dentro de su portafolio, con una demanda superior al 50%. Le siguen cursos de importación y exportación, así como especializaciones en bases de datos y herramientas como Power BI. “Cada vez más personas buscan educación ágil, accesible y que les permita aplicar lo aprendido de inmediato”, concluyó.
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Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.






