
El negocio global de la cereza entra en una fase de ajuste: China, el consumidor principal, eleva sus estándares y desplaza la lógica de cantidad antes que calidad. Así lo detalló Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Chile, durante la 7° versión del Global Cherry Summit que se realizó en el país vecino.
“El futuro no es el volumen, es el valor”, sostuvo la vocera luego de mencionar que su nación —exportadora líder de esta fruta— atravesó dos temporadas particularmente desafiantes. Frente a tal escenario, ¿Perú podría encontrar una ventaja competitiva en su aún incipiente incursión en el cultivo?
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Cereza premium
A diferencia de otros cultivos de agroexportación, nuestro país aún no participa en el mercado internacional de la cereza. La industria se encuentra en una etapa inicial, centrada en ensayos productivos; no obstante, la expectativa es alta una vez que ingrese al tablero del mundo.
Al respecto, Elkin Vanegas, presidente del Comité de frutas y hortalizas de ADEX, reconoció que Perú no tiene espacio para competir con Chile en volumen: la apuesta debería ir por el valor, justo lo que más aplaude el gigante asiático hoy.
“A corto plazo, Perú no será un productor masivo, porque va a comenzar de menos a más; pero, tal como se ha visto con los arándanos y las uvas, [el posicionamiento] sí puede ir desarrollándose bajo un segmento premium bastante estratégico”, sostuvo.
Sin embargo, hizo especial hincapié en que la cereza no está llamada a reemplazar al arándano. Su papel sería distinto: un producto más exclusivo dentro de la oferta agroexportadora.
Coincidió Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP): “Sí podemos apostar por una cereza premium”. Explicó, además, que las exigencias de China responden a una dinámica natural.
“Son años de no haberse sofisticado en la industria [Chile]. Y el consumidor, cuando ya tiene el producto y se adapta, es más exigente, es un proceso natural de un mercado”, dijo.
En esa línea, Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, detalló cuáles son las nuevas características del consumidor asiático que explican este giro.
“Describiendo el momento actual, China tiene otro perfil consumidor, con varias personas con un nivel más alto de ingresos y más globalizadas; por lo tanto, cualquier suceso en los países productores de sus productos consumidos puede cambiar rápidamente sus decisiones de compra”.
Agregó: “Esto hace que en el lado de la oferta se tengan que hacer cadenas productivas más seguras y fiables para los demandantes; y, en este punto, Perú ha demostrado que posee tierras que se pueden convertir en superfértiles para distintos productos”.
Pese al positivismo, el académico apuntó el reto que se debe saldar primero: “Chile ha demostrado organización y orden, Perú tiene la sombra de la desorganización, quizá eso se pueda reducir tras los resultados de las elecciones”.

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Protagonismo del Puerto de Chancay
Ballena señaló también que Perú, gracias al puerto de Chancay, “tiene una ubicación por encima de otros países productores agrícolas”.
Esta premisa la identificaron, asimismo, los voceros de ADEX y de AGAP. “Tenemos una posición logística bastante importante”, recalcó Vanegas y recordó que el tiempo de envío hacia Asia se reduce de 35 a 21 días. Para él, además, el avance no ocurre de forma asilada.
El puerto del Callao también ha fortalecido su capacidad y ha incorporado infraestructura como el muelle Bicentenario, que permite recibir naves de gran escala.
En conclusión, Chancay y el Callao ya son parte de esta nueva dinámica logística. Sumado a ello, Amaro apuntó a que la obra portuaria empujó a todo el sistema a reaccionar y adaptarse.
“El puerto de Chancay es clave, pero no solo por la infraestructura, sino porque es un factor disruptivo. Los otros puertos no se van a quedar con los brazos cruzados, buscan rutas directas. Esa es la competencia. Es un libre mercado el que tenemos. Entonces, va a permitir que haya más oferta para líneas directas hacia China. El factor disruptivo que representa el puerto de Chancay obliga a los demás puertos a ofrecer también un producto logístico de calidad”, analizó.
Así, en el negocio de la cereza, el tiempo es dinero. El puerto de Chancay o las propuestas de los otros puntos marítimos son capaces de acortar distancias y reducir los riesgos de pérdida de firmeza y condición, dos atributos medulares en un mercado chino cada vez más riguroso.

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El “back up” de la cereza
La ilusión de Perú con respecto a la cereza se sostiene en la experiencia ganada en otros cultivos. El desarrollo de arándanos y uvas dejó una lección: no se trata solo de producir más, sino de producir mejor, convergieron los voceros gremiales y el investigador.
Hoy, el enfoque está en trabajar con distintas variedades y adaptarse a lo que pide el mercado, pero el camino no es simple: la cereza es un cultivo exigente que necesita frío constante y una dosis de calor en cierta parte de su proceso.
Por ello, no todas las zonas son aptas, indicó Vanegas. Si bien las opciones a nivel geográfico son limitadas, hay algunas áreas de altura oportuna donde sí se logra este balance climático; por ejemplo, la sierra de Piura, Huaraz, Cajamarca y cierta zona de Cusco, destacó el representante.
El crecimiento, una vez que la cereza peruana viaje al paladar asiático, será gradual, precisó Amaro en esa línea, pero contará con un gran privilegio: una base técnica y una experiencia que permitirán acortar tiempos frente a otros procesos.
“Ojalá nuestras empresas y actores dentro del mercado agrícola peruano estén preparados para este momento”, finalizó Ballena.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








