
Una de las principales apuestas de Agrícola Cerro Prieto, de Corporación Financiera de Inversiones (CFI), en lo que va del año es el recambio varietal de sus más de 1,000 hectáreas de arándanos, un proceso que se intensificó desde 2024. ¿Cómo avanza y qué objetivo tiene esta inversión? El arándano no es el único frente de la compañía, que también cuenta con extensas plantaciones de palta y espárrago. En este contexto, ¿en qué medida los retos climáticos podrían impactar ambas cosechas? Su gerente general, Percy Muente, lo explicó a Gestión.
En el caso del arándano, el ejecutivo destacó la envergadura del programa de recambio varietal. “Se trata de una apuesta ambiciosa, considerando que cada hectárea implica una inversión de entre US$ 120,000 y 130,000”, mencionó. El cambio no solo implica nuevas genéticas, sino también una transformación en el sistema de producción. “Cada recambio que está haciendo Cerro Prieto no es solamente de nuevas variedades, sino también estamos migrando a que todas nuestras hectáreas de arándanos estén en macetas”, indicó.
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Este cambio, agregó, tiene un impacto directo en el uso de recursos. “Con eso vamos a ahorrar agua. La última maceta ahorra entre 20% y 30% de agua respecto al cultivo en suelo”, precisó. Sin embargo, advirtió que el proceso también implica desafíos logísticos. “Importamos fibra de coco como sustrato para las macetas donde sembramos los arándanos, y eso representa un reto logístico importante”, comentó.
Actualmente, la empresa —junto con su subsidiaria Qali Fruits— suma 1,500 hectáreas de arándanos, de las cuales alrededor de 260 aún mantienen variedades tradicionales como Biloxi y Ventura.
En ese marco, Muente rememoró la dimensión del proyecto de recambio varietal. “Cuando iniciamos, el programa contemplaba 650 hectáreas, con una inversión total de entre US$ 75 millones y US$ 76 millones”, argumentó. A la fecha, el avance es significativo. “Ya hemos recambiado unas 400 hectáreas y nos quedan 260 por ejecutar”, dijo. El directivo recordó que el proceso se desarrolla en un horizonte de tres años. “Este proyecto empezó en 2024 y debería concluir a finales de 2026”, adelantó.
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Sobre el tramo pendiente (260 hectáreas), Cerro Prieto calcula una inversión de entre US$ 30 millones y US$ 32 millones, como parte del proyecto total. Pero, ¿por qué es necesario este recambio varietal? Muente arguyó que la renovación responde tanto a criterios productivos como comerciales. “Las nuevas variedades tienen mejores características en dos sentidos. Primero, en productividad: son más productivas y resisten mejor las fluctuaciones de temperatura”, señaló.
En esa línea, destacó su desempeño frente a eventos climáticos. “Ante episodios como el Fenómeno del Niño o el incremento de temperaturas, estas variedades no se ven tan afectadas como las tradicionales, como Biloxi y Ventura”, expresó. El beneficio también se traslada al frente comercial. “Sus bayas tienen mejores atributos: son más grandes, más firmes y con mejor sabor”, indicó.
Estas mejoras, añadió, permiten ampliar el alcance de los envíos. “Desde el punto de vista productivo y comercial, estas variedades abren la posibilidad de llegar a más mercados”, remarcó. De hecho, este cambio ya se refleja en la dinámica exportadora del país. “Las exportaciones a China han crecido de forma importante, no solo en Cerro Prieto, sino a nivel Perú, justamente porque hoy contamos con variedades que pueden llegar con mayor firmeza y calidad a destinos más lejanos, como Asia”, dijo.

¿Apuesta por nuevos mercados?
El recambio varietal no solo busca mejorar la productividad, sino también abrir nuevas oportunidades comerciales para el arándano peruano. En ese camino, China se perfila como un destino atractivo, especialmente por su preferencia por frutos de mayor calibre. Sin embargo, más allá del tamaño, hay un atributo clave para acceder a mercados lejanos: la firmeza.
“Una baya blanda no soporta el trayecto y no llega en condiciones adecuadas al consumidor”, acotó Muente. Este aspecto, añadió, también define la experiencia de compra. “Cuando una persona adquiere un arándano, lo que busca es una fruta firme, no aguada”, remarcó. A ello se suma el calibre, particularmente valorado en el mercado chino. “Hay destinos como China que priorizan el tamaño del fruto, y las nuevas variedades permiten cumplir con ese estándar”, indicó.
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En el plano comercial, la estrategia apunta a diversificar destinos y reducir la dependencia de un solo mercado. Actualmente, Estados Unidos concentra cerca del 49% de las exportaciones peruanas, seguido por Europa con 27% y China con 12%. “La tendencia es seguir diversificando. No es saludable depender de un solo mercado”, sostuvo el ejecutivo.
Si bien evitó proyectar una distribución específica para los próximos años, Muente comentó que el aumento de la producción —impulsado por las nuevas variedades— facilitará ese objetivo. “Los mayores volúmenes serán una herramienta para llegar más a China y también a Europa”, proyectó.
Para sostener esta estrategia, la compañía trabaja con genética licenciada a través de alianzas con distintos desarrolladores. “Son variedades patentadas, por lo que debemos establecer acuerdos con quienes poseen esa genética”, indicó. Así, la empresa mantiene vínculos con firmas como North Bay —de la que incluso forma parte como cooperativa—, Hortifrut, Ozblu y la española Planasa.
Entre las principales variedades que ya maneja destacan Sekoya Pop, Mágica, Rocío e Imperial, mientras que otras se encuentran en fase de evaluación. En esa línea, Muente destacó la implementación de un “test block” de 14 hectáreas, donde la empresa prueba nuevas genéticas bajo condiciones locales. “Estamos evaluando su comportamiento, adaptabilidad y productividad para determinar cuáles se ajustan mejor a nuestra realidad”, dijo.
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Este enfoque, agregó, responde a una lógica técnica. “La agricultura es ciencia del lugar. Por eso probamos las variedades en nuestro clima, con nuestra agua y en nuestra geografía, antes de tomar decisiones a mayor escala”, formuló.

Lo que se espera para la palta y el espárrago
En paralelo al avance del arándano, Agrícola Cerro Prieto también monitorea el desempeño de otros cultivos que forman parte de su portafolio, como la palta y el espárrago, en un contexto marcado por condiciones climáticas atípicas.
En el caso de la palta, la campaña aún no inicia y se encuentra en una etapa previa de evaluación. “Estamos viendo condiciones más calurosas y húmedas en los primeros meses del año frente a periodos anteriores”, señaló Muente. Este escenario, incluso, podría tener implicancias en la producción. “Podría afectar el volumen nacional, no solo a nosotros, sino a toda la costa”, proyectó. Según explicó, la combinación de mayores temperaturas y lluvias incide en el desarrollo del cultivo. “Las lluvias y el calor afectan el desarrollo natural de la palta”, esbozó.
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Ante ello, la empresa viene analizando el panorama en coordinación con el gremio del sector. “Estamos trabajando con ProHass para evaluar si este impacto, como creemos, será a nivel nacional”, agregó. En contraste con la campaña anterior —que calificó como espectacular—, este año el panorama se maneja con mayor cautela. “Hoy vemos un escenario distinto y estamos siendo más prudentes antes del inicio de la campaña”, sostuvo.
Por el lado del espárrago, el panorama es más estable. “Proyectamos un año muy similar al anterior, tanto en volúmenes como en precios”, aclaró. En ese sentido, destacó que se trata de un negocio sin mayores variaciones previstas. “Es una operación bastante estable”, concluyó.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.









