
En Piura, el precio del arroz en cáscara pasó de S/1.60 a S/1.30 el kilo y posee el riesgo latente de que siga bajando. La caída compromete los ingresos de más de 30,000 familias cuya economía depende directamente de este cultivo.
Sin embargo, la crisis de este producto siguió una ruta que comenzó en la Amazonía, donde los precios tocaron mínimos históricos: el kilo llegó a costar S/0.50.
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Impacto en la producción nacional
Edwin Esquen, integrante de la Asociación Peruana de Productores de Arroz de la Selva, explicó el antecedente: la coincidencia de una expansión desordenada de la producción local y el ingreso masivo de arroz importado a bajo precio, sobre todo aquel proveniente de Tailandia. A ello se sumó que el Estado no aplicó a tiempo el mecanismo de protección; es decir, la franja de precios.
“Había un buen precio entre 2023-2024 porque todo el mundo tuvo ese incentivo de sembrar arroz. A fines del 2024-2025 comenzaron los problemas para nosotros en la Amazonía, pero era previsible esa sobreoferta frente a una sobreoferta nacional tanto del arroz importado como del arroz netamente de las cosechas peruanas. El efecto había sido inmediato en la faja marginal, la amazónica, mas no en la costa, en la costa recién están surgiendo efectos en el precio”, refirió.
Saúl Núñez, presidente de la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Chira (Piura), confirmó esta premisa y específico que, además del ingreso de arroz por contrabando y del aumento de las importaciones, predomina una falta de mecanismos que permitan identificar el origen del producto.
“No existe una ley que proteja al consumidor para que vea dónde se está produciendo el arroz. [...] Se utilizan malas prácticas y terminan envasándolo [al arroz] en marcas peruanas como Costeño o Paisana”, sostuvo.
Asimismo, mientras el precio de este cereal cae, los fertilizantes suben. Tanto Esquen como Núñez apuntaron a que este encarecimiento presiona los costos de producción.
“El saco de urea estaba entre S/85 o S/90, y ahora está S/155, similar a lo que sucedió en la época de la guerra con Ucrania y el covid”, pormenorizó el vocero de la selva.
Cabe recordar que el aumento del precio de la urea responde, principalmente, a factores internacionales. Este fertilizante depende del gas natural como insumo clave, por lo que el encarecimiento de la energía ha elevado sus costos de producción.

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El rol del molinero
En este contexto, Núñez también cuestionó a los molineros de la cadena, al considerar que existe un desbalance entre el precio que recibe el productor en chacra y el valor final del mercado, lo que limita la rentabilidad del agricultor.
“El enemigo directo del productor de la selva y de la costa es el molinero. No puede ser que al productor le compren [el arroz] a S/0.60 centavos en chacra y que un saco se termine vendiendo a S/80, no existe un equilibrio entre la venta y la ganancia que se podría tener como molinero, un beneficio que también podría ir al productor”, expresó.
En suma, los molineros actúan como un eslabón dominante que absorbe los beneficios de la cadena, especialmente cuando los precios en chacra caen.
“Nos organizaremos para que nosotros podamos poner nuestros precios y no esperar a que el molinero se lleve la cosecha como si fuera de su propiedad, sin haber sembrado”, añadió el representante del norte.
La organización y el diálogo interno es uno de los salvavidas que aún no ha podido ser tocado por la inestabilidad política. Tanto Esquen como Núñez señalaron que la crisis en este producto clave arrastra esfuerzos “cortados”. El primero recordó que desde el periodo de Dina Boluarte se intentó trabajar con varios ministerios, pero los esfuerzos volvían a cero tras cada cambio en el Ejecutivo. El segundo, por su parte, subrayó que la incertidumbre política impide saber con quién negociar o qué medidas se sostendrán en el tiempo.
“¿A quién podemos reclamar en estos momentos si no sabemos si mañana va a estar el ministro de Agricultura o el ministro de Economía y Finanzas? Solo debemos esperar a que pase el tiempo”, analizó Núñez.

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¿Protestas en la agenda?
La caída en el precio del arroz en Piura ya ha elevado la tensión en el sector. Hace unos días, algunos agricultores que suspendieron sus labores y salieron a las calles para exigir respuestas del Gobierno advirtieron la posibilidad de un paro nacional.
No obstante, desde la dirigencia local hay matices. Núñez descartó por ahora una paralización y apostó, más bien, por mantener la paz social; pero como reconoció el fuerte malestar en el campo, planteó una estrategia alternativa: la organización entre productores para no vender por debajo de ciertos niveles e, incluso, restringir el ingreso de compradores si no se respetan las condiciones básicas.
“Necesitamos estar unidos para que nuestro pueblo peruano tenga la seguridad alimentaria. [...] Nosotros estamos organizados en Piura y Sullana, todo lo que es el Valle de Piura, y no vamos a bajar nuestro precio de arroz. [...] Vamos a cerrar los caminos de ingreso para cuando entren los molineros. Están mirando como gavilanes a la presa que tanto tiempo hemos cuidado”, finalizó.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.








