
La inversión privada en el Perú cerró el último año con un crecimiento del 10%, un doble dígito que no se conseguía desde 2012 (excluye el “rebote” del 2021, tras el primer año de la crisis sanitaria). Sin embargo, mantener este dinamismo frente a un periodo electoral requiere de nuevas estrategias. ¿Cuál es el “no negociable” que los empresarios solicitan a quien asuma el nuevo Gobierno?
En una edición más de “Diálogos”, un espacio de conversación a cargo de Gestión, los voceros del sector aseguraron que la rentabilidad no se calcula únicamente con números: se construye con seguridad jurídica.
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Segunda vuelta, un terreno de cuidado
Diego Macera, director del Instituto Peruano de Economía (IPE), recordó que el monto de la inversión privada en el país ya superó los US$ 50,000 millones y el deseo es que, para este y el próximo año, se acerque a los US$ 60,000 millones.
“Son montos históricos para el Perú y vale la pena enfatizar que, a pesar de la volatilidad política, todavía tenemos una inversión súper dinámica que, incluso, pudo haber sido mucho mayor”, sostuvo.
En esa línea, compartió una proyección: “Si bien celebramos este 10% [del 2025], pudo haber estado cerca de 15% o 20% de expansión, que fue lo que vimos en el boom de hace 15 años”.
Adelantó que el primer trimestre de este año registra una buena “velocidad”, pero para mantenerla habría que tomar algunas medidas; por ejemplo, mayor predictibilidad tributaria y en la relación entre los pequeños comercios y la municipalidad.
Sumó, no obstante, una precisión: es indispensable que los siguientes poderes Ejecutivo y Legislativo ofrezcan cierto nivel de garantía para que, por lo menos en los próximos cinco años, no desplieguen cambios sustanciales que perjudiquen la inversión hecha.
Elmer Cuba, socio de Macroconsult, compartió la premisa y refirió que cualquier capital es extremadamente sensible a las promesas: “Si se estima que un Gobierno cambie las reglas de juego, básicamente te retraes a ver qué pasa, la incertidumbre es enemiga de la inversión, porque hace más difícil prever tus utilidades. A mayor incertidumbre, mayor retracción”.
Por su parte, Claudia Sícoli, directora de la carrera de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), calificó como “inevitable” que ante una segunda vuelta surja una cautela masiva, pero puntualizó que quienes se ubican en el terreno más “pesimista” son aquellos que aún “no apuestan”.
“Las inversiones no se pueden frenar. Una vez que yo invertí, esa inversión ya está hecha. Lo que puede ocurrir es que esos proyectos que están en proceso de implementación tengan un compás de espera de un trimestre o un semestre en función de cómo se vayan dando los resultados que estamos esperando”, expresó.

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El extremo del escenario
Los representantes evaluaron los factores que sí pondrían “en jaque” el clima de inversión.
“La última línea roja es hablar de Asamblea Constituyente. Es el peor escenario posible, es el extremo de la incertidumbre, porque ahí se estaría cambiando la matriz de todas las reglas de juego institucionales que tenemos en el Perú, no solamente en lo económico, sino en nuestro arreglo social y político”, manifestó Macera.
Sícoli se concentró en cómo se transformaría la competitividad internacional y regional si alguno de los distintos ámbitos de Gobierno vuelve más compleja la inversión. “Se va a fomentar que el empresario empiece a mirar otros mercados. Hay una movilidad de capitales: cuando yo quiero invertir, voy a empezar a ver cuáles son las condiciones de los países vecinos y ahí es donde se puede empezar a perder terreno en el tema de crecimiento de la inversión de dos dígitos”.
Incluso mencionó que aquella traba alejaría cada vez más al país del anhelo de alcanzar un crecimiento económico superior a los 5, 6 o 7% anuales.
A su turno, Cuba concordó con la idea y enumeró otros elementos que le restan confiabilidad al Perú: dos periodos presidenciales con ocho jefes de Estado, decenas de ministros y los juicios ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi).
“Puede que los estudios en las casas de inversión de los conglomerados digan que el riesgo de invertir en este país ha aumentado y, por rentabilidad relativa, sea mejor [mirar] a otro país más estable. [...] Eso en Perú es especialmente grave, porque es una economía subcapitalizada, el stock de capital es bajo en relación con la población, en relación con el PBI, y todavía viene debajo del promedio de la región en términos del PBI per cápita. Entonces, la inversión privada es imperativa para dar empleo”, señaló.
Así, el análisis del economista es contundente: detener la inversión privada es condenar al país a salarios más bajos. Dado que la población y la fuerza laboral continúan creciendo, es clave inyectar capital al mismo ritmo.
“Hay que establecer lazos de confianza nuevamente con las autoridades. Si alguien promete cambiar la regla del juego, poner impuestos, cambiar la regulación, estatizar, romper contratos, va a significar veneno para la inversión”, recalcó.

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La tarea en regiones
El debate sobre inversión privada, no obstante, suele enfocarse en las grandes políticas de Estado en algunas zonas, pero queda de lado la cancha regional. Aunque sectores como la minería y la agroexportación tienen un potencial gigantesco en el interior del país, el reto pendiente es cómo descentralizar el dinamismo económico.
Al respecto, Sícoli citó el caso de Cajamarca, región que debería ser pujante por el tema minero, pero que, en realidad, es de las más pobres del Perú. Lo mismo ocurre con Chancay: “La parte empresarial está muy bien, pero todo lo que tiene que ver con el desarrollo urbano y periférico de este puerto no se ha hecho. Esto frena que un empresario se interese en ir, porque él no se va a poner a hacer la calle o la ruta que necesita”.
Macera consideró contradictorio que, cuando un negocio moderno llega a una zona, sea la propia municipalidad la que ponga trabas. Por ello, advirtió que existen dos posibilidades: reducir drásticamente el poder discrecional de los municipios en la entrega de licencias o, en todo caso, estandarizar una plataforma única, lo que podría funcionar como incentivo para atraer inversión.
“Debemos tener una unidad especial para cortar la maleza que va creciendo en todos los municipios y que evita la inversión de todo tamaño, sobre todo de la más pequeña”, complementó Cuba.
“La única manera de romper también la importancia de Lima es crear polos de desarrollo regionales, que ya existen, pero falta fortalecerlos. Por ejemplo, en el sur están Arequipa, Puno, Cusco, y en el norte están Trujillo, Chiclayo, Piura, que juntos son muy interesantes para ser hub de inversión regional, más allá de la minería o el agro”, concluyó.
A modo de cierre, los voceros convergieron en que el gran desafío del próximo quinquenio pasa por traducir la estabilidad política en crecimiento económico palpable. Entre predictibilidad, educación, simplificación de trámites y formalización, la mesa dejó una idea común: atraer inversión privada no depende solo de discursos, sino de un Estado que funcione.

- El dato extra:
Diego Macera: “Al capítulo económico [de la Constitución] no le cambiaría nada. [...] Si hay alguna mejora, se tendría que hacer dentro del mismo marco constitucional, no como un borrón y cuenta nueva. [...] Vamos a requerir muchísimo nivel de responsabilidad del nuevo Senado, de la Cámara de Diputados y del Ejecutivo. Lamentablemente, no hemos visto en los últimos años la fuerza que tenía el MEF antes para parar los proyectos más nocivos. El espacio donde más cancha abierta ha dejado es en el aspecto fiscal: se han aprobado muchísimas normas negativas, por parte del Congreso, a partir de la posibilidad de que tenga iniciativa de gasto abierta por el Tribunal Constitucional. Tiene que fortalecerse más la coordinación entre Ejecutivo y Legislativo para evitar que las peores normas sigan adelante”.

Claudia Sícoli: “Para hacer una Asociación Público-Privada (APP) debo tener un contrato claro, una estabilidad de Gobierno. [...] La APP como política es muy potente, las empresas pueden estar muy dispuestas a poder colaborar con esta disminución de brechas de infraestructura, pero también va a depender del contrato que se firme, va a depender del seguimiento y el control que se le haga a la empresa. También va a depender de la seguridad que tenga la empresa al momento de generar ese contrato. [...] Si yo tengo un gobierno que cambia de presidente cada año o año y medio, las reglas del juego y las políticas, e incluso las prioridades de cada administración, también pueden ir cambiando. Eso lo que hace es desincentivar ese tipo de decisiones. En general, las políticas son buenas, lo que falla es la implementación de las mismas”.

Elmer Cuba: “Una relación entre un inversionista y el Estado es de largo plazo. Usualmente el inversionista dura más que ese representante del sector público, porque cambian los gobiernos y los ministros, pero la empresa sigue al frente por 30 años. [...] Hay ejemplos de concesiones muy bien hechas que uno puede defender en puertos como Callao o Matarani. También en el mundo eléctrico, en el mundo de hidrocarburos. [...] Todos perdemos con los atrasos y eso es particularmente más grave en el caso minero, ahí el principal perjudicado, en verdad, es el Estado peruano, no es tanto el inversionista. El Estado se lleva 40% de la utilidad antes de impuestos, bajo impuesto de la renta y bajo regalías. [...] El único honor de Perú en los próximos cinco años es el desarrollo económico. Y eso pasa por mayor crecimiento y por mayor diversificación de la inversión privada”.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







