
Exxon Mobil Corp. y ConocoPhillips están ejerciendo presión para conseguir condiciones contractuales duraderas y una vía para recuperar los miles de millones de dólares que se les adeuda, mientras estudian la posibilidad de volver a entrar en Venezuela tras haber salido del país hace dos décadas.
Ambas empresas mantienen negociaciones activas con el gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez para explotar las vastas reservas petroleras de Venezuela. Aunque recientemente han señalado que el país aún tiene trabajo por hacer en materia de acuerdos de reparto de producción y otros asuntos, las compañías se sienten alentadas en privado por la disposición de Rodríguez y sus asesores a negociar distintos aspectos de los contratos, según personas familiarizadas con el tema.
Un equipo de Exxon se reunió hace poco con funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Caracas y mantuvo conversaciones con representantes venezolanos en Houston, según algunas de esas personas. A principios de este mes, el director ejecutivo Darren Woods afirmó que Exxon está estudiando cómo aplicar su experiencia en petróleo pesado canadiense al crudo venezolano, que presenta una viscosidad elevada similar.
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El impulso político tanto de Rodríguez como del presidente de EE.UU., Donald Trump, para reactivar la producción representa una oportunidad única para que las grandes petroleras accedan a una de las mayores fuentes de crudo del mundo, fuera del conflicto de Oriente Medio. Chevron Corp., a diferencia de sus rivales estadounidenses, permaneció en Venezuela durante las nacionalizaciones del fallecido presidente Hugo Chávez y los años de sanciones de EE.UU. Ahora está en una posición privilegiada para aumentar rápidamente la producción, con el crudo cotizando en torno a US$ 100 por barril.
Aunque ExxonMobil y ConocoPhillips no quieren quedarse fuera, se muestran cautelosas ante lo que pueda suceder si cambia la situación política, ya sea en EE.UU. o en Venezuela, según algunas fuentes.
Para Venezuela, recuperar a Exxon y ConocoPhillips supondría un claro paso hacia la estabilidad económica, abriendo el camino a más inversionistas.

“Traer de vuelta a ExxonMobil y ConocoPhillips es una prioridad máxima para el gobierno, y están dedicando muchos recursos y esfuerzos a ello”, afirmó Carlos Bellorin, vicepresidente ejecutivo de Welligence Energy Analytics. “Pero para que cualquiera de las dos empresas considere seriamente su regreso, es probable que el acuerdo tenga que ser muy atractivo”.
ConocoPhillips afirmó que está evaluando oportunidades en Venezuela, lo que incluye recopilar datos y mantener conversaciones con “las partes interesadas pertinentes”.
“Como ocurre con cualquier inversión potencial, las decisiones se basarán en una serie de factores, entre ellos la estabilidad económica y política, la seguridad, el respeto al estado de derecho y la competitividad del mercado”, señaló la empresa. “Cualquier decisión de avanzar tendría que contemplar mecanismos para recuperar la deuda pendiente”.
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Una de las cuestiones más críticas es si las empresas pueden estructurar sus inversiones de manera que eviten perder miles de millones de dólares en caso de una futura nacionalización. Los productores mundiales de petróleo suelen insistir en cláusulas de estabilidad que implican que los contratos no puedan ser modificados unilateralmente por gobiernos posteriores al negociar acuerdos importantes para ingresar en nuevos países. También suelen exigir que cualquier controversia se resuelva mediante arbitraje internacional en lugar de tribunales locales.
En los años posteriores a su nacionalización, ConocoPhillips recibió una indemnización de unos US$ 12,000 millones en procedimientos de arbitraje, la mayor parte de la cual sigue sin pagarse.
“Estamos pensando en diferentes formas de saldar la deuda que se le debe a nuestra empresa”, dijo el director ejecutivo Ryan Lance. “Hasta que no obtengamos algún alivio en ese sentido, ir e invertir mucho más dinero en Venezuela, dadas las condiciones actuales, sería difícil para nosotros”.

Los recientes cambios en la ley petrolera de Venezuela fueron diseñados para atraer la tan necesaria inversión extranjera hacia la deteriorada infraestructura petrolera del país. Pero la legislación sigue otorgando al gobierno amplia libertad para cobrar regalías de hasta 30% y hasta 15% en impuestos y otras tasas.
“Aún queda un largo camino por recorrer”, afirmó Lance. “La actual ley de hidrocarburos no es suficiente para atraer una gran cantidad de inversión”.
Parte de las operaciones de Exxon terminaron bajo propiedad parcial de la rusa Rosneft Oil Co. después de que la gigante petrolera de Texas fuera expulsada por Chávez. La administración Trump ha dejado claro que quiere reducir la influencia rusa, china e iraní mientras EE.UU. ayuda a reconstruir la industria petrolera venezolana, lo que aumenta la posibilidad de que Exxon recupere activos que anteriormente poseía.

“Tenemos que sacar a nuestros adversarios, y en particular sus actividades nefastas, de nuestro hemisferio”, afirmó en febrero el secretario de Energía, Chris Wright.
El secretario del Interior de EE.UU., Doug Burgum, que también dirige el Consejo Nacional de Dominio Energético de Trump, ha hablado con Rodríguez sobre la necesidad de ofrecer a las empresas retornos atractivos si quiere que ayuden a reactivar la producción.
“Sigo siendo muy optimista sobre la dirección que está tomando esto”, afirmó. “Estas empresas, si no les gustan las condiciones, dirán ‘no’, y eso presionará a Venezuela para llegar a un punto en el que resulte competitiva para atraer capital”.
Escrito por Kevin Crowley, Jennifer A Dlouhy, Fabiola Zerpa y David Wethe







