Especialista recomienda destinar la CTS a objetivos patrimoniales de largo plazo y evitar que el dinero permanezca inmovilizado o se diluya en gastos corrientes. Foto: Andina.
Especialista recomienda destinar la CTS a objetivos patrimoniales de largo plazo y evitar que el dinero permanezca inmovilizado o se diluya en gastos corrientes. Foto: Andina.

Miles de trabajadores formales del sector privado recibirán el correspondiente al periodo noviembre 2025-abril 2026, cuyo plazo máximo de abono vence este 15 de mayo. Sin embargo, este año el contexto marca una diferencia importante frente a periodos anteriores.

La Ley N.° 32322 permite retirar el 100% de los fondos acumulados de hasta el 31 de diciembre del 2026. A partir del 2027, el acceso volverá a restringirse y solo se podrá disponer de hasta el 50% del saldo. Para especialistas, este escenario abre una ventana excepcional para replantear el uso de este beneficio laboral.

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A ello se suma un factor económico clave: la inflación. Según cifras del , la inflación acumulada en Lima Metropolitana alcanzó 4.01% en los últimos doce meses a abril del 2026, lo que implica una pérdida progresiva del poder adquisitivo del dinero que permanece inmovilizado o sin generar rendimientos superiores a ese nivel.

“La CTS no debería verse únicamente como un seguro que se guarda en un cajón. En el contexto actual, con libre disposición hasta fin de año y una inflación que supera el 4%, mantener esos fondos inmovilizados sin ninguna estrategia es, en la práctica, una decisión de perder dinero”, sostuvo Diego Mallqui, CEO de la plataforma de inversiones Finniu.

El especialista indicó que la decisión ya no pasa únicamente por retirar o no los fondos, sino por definir cómo utilizarlos de manera eficiente y acorde al perfil financiero de cada persona.

Especialista recomienda destinar la CTS a objetivos patrimoniales de largo plazo y evitar que el dinero permanezca inmovilizado o se diluya en gastos corrientes. Foto: Andina.
Especialista recomienda destinar la CTS a objetivos patrimoniales de largo plazo y evitar que el dinero permanezca inmovilizado o se diluya en gastos corrientes. Foto: Andina.

Recomendaciones para aprovechar mejor la CTS

Mallqui planteó cuatro puntos que pueden ayudar a transformar este beneficio en una herramienta de crecimiento patrimonial:

  1. No retires lo que no tienes claro cómo vas a usar: La libre disponibilidad total vence el 31 de diciembre de 2026. Tener ese dinero disponible en una cuenta de ahorros sin un destino definido no es una estrategia, sino una invitación al gasto impulsivo. Antes de retirar, define si el dinero va a un fondo de emergencia, a una inversión concreta o a un objetivo patrimonial específico. Si no tienes claro el uso, puede ser más prudente mantenerlo en la cuenta CTS mientras evalúas, ya que esas cuentas también generan intereses.
  2. Evalúa opciones que generen rendimiento real, es decir, por encima de la inflación: Con una inflación de 4.01% acumulada en doce meses, no basta con que tu dinero “gane algo”. Necesitas ganar más que la inflación para que tu poder adquisitivo crezca en lugar de encogerse. Hoy existen instrumentos formales, regulados y de riesgo controlado — fondos de renta fija, depósitos a plazo con tasas competitivas, instrumentos respaldados en activos reales — que permiten superar ese umbral sin asumir volatilidad excesiva. La clave es comparar antes de decidir.
  3. Define un objetivo patrimonial concreto antes de mover el dinero: Un fondo de emergencia equivalente a tres a seis meses de gastos, el inicio de un ahorro para vivienda o la consolidación de un capital que trabaje de forma autónoma: cualquiera de estos objetivos convierte la CTS en un punto de partida con dirección. Sin un objetivo definido, el dinero tiende a diluirse en gastos del día a día sin dejar huella en el patrimonio.
  4. Trata cada ingreso periódico como una decisión de inversión, no como ingreso extra: La CTS, la gratificación de julio o un bono de fin de año son ingresos que llegan con cierta predictibilidad. Integrarlos a una estrategia de inversión desde el momento en que se reciben — en lugar de incorporarlos al flujo de gastos corrientes — es uno de los cambios de hábito con mayor impacto acumulado en el tiempo. La diferencia entre quien construye patrimonio y quien no rara vez está en el nivel de ingreso, sino en lo que se hace con esos ingresos adicionales cuando llegan.
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En ese contexto, el experto señala que el 2026 representa un periodo particular para quienes buscan ordenar sus finanzas personales. La combinación de libre disposición total de la CTS y un entorno inflacionario convierte a este beneficio en una oportunidad para replantear hábitos financieros y evaluar alternativas que permitan proteger —e incluso incrementar— el valor del dinero en el tiempo.

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