
Si bien en los primeros meses del año la economía peruana seguía mostrando señales de crecimiento, la incertidumbre generada tras la primera vuelta electoral, y ad portas de la segunda, puede poner en riesgo el avance de la inversión privada en el país.
El riesgo de un próximo Gobierno que plantee cambios constitucionales y medidas populistas ya se estaría reflejando en las decisiones de los agentes económicos, comentó Mercedes Araoz, presidenta de inPerú y exministra de Economía y Finanzas.
“La inversión privada de largo plazo va a tener que ser prudente y frenar su velocidad. Y, sobre capitales de corto plazo, ya estamos viendo un movimiento hacia afuera”, comentó a Gestión tras su participación en el foro “Perspectivas: Retos y oportunidades en el contexto electoral”.
Esta salida de capitales se traduce también en presiones sobre el tipo de cambio, en la medida en que empresas y personas buscan refugiar sus recursos en monedas fuertes u otros activos que den mayor seguridad.

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Para la economista, esta dinámica no solo refleja desconfianza, sino que puede tener efectos directos sobre el crecimiento económico.
“Creo que sí va a afectar el crecimiento. Si pasamos a niveles negativos [de la inversión privada], el crecimiento de 3% va a ser inalcanzable; llegaríamos solo a 1% o 2% [del PBI]. Pero el problema no es cuánto crecemos solamente, sino que con ese [nivel] crecimiento se hace más difícil reducir la pobreza y la pobreza extrema, así como dar servicios y bienes a la sociedad”, señaló.
Pese a que parte de la incertidumbre está asociada a propuestas que plantean modificaciones al modelo económico, la economista precisó que habría propuestas que serían poco probables que se ejecuten, como el uso de reservas internacionales del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Araoz consideró que un giro en esta institución es poco probable en la práctica, debido a su fortaleza técnica y respaldo constitucional.
“Su independencia y su misión están en la Constitución. Su misión es clara: preservar la estabilidad monetaria y inflación baja. No es su objetivo financiar al Poder Ejecutivo en sus extremos gastos. Aunque se pretenda aumentar el gasto y tomar el BCRP, no se podrá porque tiene todo eso que pasar por el Congreso de la República”, explicó.
Aun así, advirtió sobre los riesgos de propuestas que apunten a un manejo monetario más expansivo sin sustento. Araoz recordó episodios como la hiperinflación de los años 80, cuando el exceso de emisión monetaria llevó a niveles inflacionarios extremos.

¿Qué acciones debe tomar el próximo Gobierno?
Para Araoz, el próximo Gobierno deberá enviar señales claras desde el inicio, especialmente en materia de inversión y disciplina fiscal. Entre las prioridades de la próxima gestión, indicó, deberán estar el destrabe de proyectos, la atención de problemas de seguridad ciudadana y la ejecución eficiente de políticas públicas.
“Creo que poner una unidad de cumplimiento, trabajar en el destrabe [de proyectos] y apuntar a logros sociales concretos como dar seguridad a la ciudadanía, ayudaría mucho a calmar la tensión social a la cual nos estamos enfrentando”, indicó.
En cuanto al déficit fiscal, resaltó la necesidad de corregir iniciativas de gasto sin sustento pues el deterioro podría elevar el riesgo país y afectar el acceso al financiamiento de empresas y ciudadanos.
De cara al mediano plazo, con vista al 2031, la presidenta de InPerú consideró que si no se llegan a atender estos problemas, la combinación de bajo crecimiento, expectativas incumplidas y debilidad institucional podría generar conflictos en distintas regiones.








