
Si bien estos envíos perfilan un avance de doble dígito al cierre de 2026, revisados por su dinamismo en el inicio del año, hay una advertencia que los expertos lanzan y que no solo tiene que ver con la cautela a propósito de un nuevo Gobierno, ¿de qué se trata?
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Ajuste al alza
Edgar Vásquez, director del CIEN-ADEX, informó que el actual ritmo de las exportaciones peruanas ha modificado la proyección de crecimiento al cierre del 2026: pasa de un 5% inicial a una revisión al alza de dos dígitos.
Se detuvo a explicar que, en los cuatro primeros meses del año, los envíos tradicionales fueron los protagonistas: la minería metálica registró una expansión de 53%, mientras que los hidrocarburos aumentaron 6.2%, incluso con una menor producción.
En contraste, las exportaciones no tradicionales mostraron un comportamiento más heterogéneo. Aunque la agroindustria continúa creciendo a un ritmo sostenido de 5.6%, varios sectores manufactureros mostraron señales de debilidad.
El experto enlistó a las exportaciones de prendas de vestir, textiles y minería no metálica y precisó que la joyería atraviesa una situación, particularmente, delicada: este último rubro acumula una caída de 77% y podría desaparecer del mercado estadounidense debido al impacto de los nuevos aranceles aplicados por ese país.
Para el segundo y el tercer trimestre, desde su perspectiva, se espera mantener un buen promedio de exportación aun con el cambio presidencial, porque “los contratos se negociaron con meses de anticipación”.
En esa línea, hizo una precisión para el cuarto trimestre: “La última parte del año incluye una campaña de exportación más alta. Sin embargo, el cuarto trimestre del año pasado estuvo bastante alto. Por eso creería que para este lapso seguro podríamos observar tasas de crecimiento más bajas, pero no lo suficiente como para decir que pueden caer las exportaciones en el agregado del año. El crecimiento va a estar a dos dígitos de todas maneras”, sostuvo.

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Fortaleza detrás del sector
De acuerdo con Vásquez, es muy probable que el Perú alcance o, incluso, supere el hito de los US$ 100,000 millones anuales. Víctor Ballena, coordinador del Observatorio Económico de Comercio Exterior de la UPC, compartió la evolución en dólares de los últimos cinco años (gráfico) y coincidió con la premisa:
“Eso es probable, al ritmo que vamos, por dos razones. En un escenario positivo, si gana Fuerza Popular, aumenta la inversión y a ello se suma los precios internacionales. En un escenario negativo, los precios internacionales que están al alza incentivan a seguir creyendo en la minería”.

Subrayó, así, que las exportaciones tradicionales, lideradas por la minería, seguirán impulsando el crecimiento de los envíos peruanos al exterior en los próximos meses. En un contexto internacional marcado por la volatilidad y las tensiones económicas, el oro continúa ganando valor como un activo refugio, mientras que el cobre mantiene una demanda sólida.
Al respecto, Vásquez fue enfático al decir que el crecimiento histórico que están experimentando las exportaciones peruanas no se debe a un aumento en la productividad o en el volumen de envíos: es un fenómeno “arrastrado por una cuestión de precios”, sobre todo del petróleo, gas, oro y café. Advirtió, por tanto, que estos niveles no son sostenibles en el tiempo y que, cuando las condiciones globales se normalicen, los precios caerán.
Su preocupación es que, de llegar a los US$ 100,000 millones, los ministros se atribuyan el éxito como logro de gestión y pierdan de vista lo medular: si para el 2027 los precios de los commodities se normalizan y el país no ha mejorado su productividad, enfrentará un escenario de contracción muy negativo.
A la misma observación llegó Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú: “Con los precios internacionales al alza, afortunadamente mantendríamos esa posición de romper un nuevo récord, pero siempre teniendo en cuenta que nos estamos favoreciendo por esos resultados a causa de los precios”.
“Porque si se ven los resultados de exportaciones en lo que se refiere a volúmenes, no nos está yendo tan bien. A partir de ahí seguramente el próximo Gobierno hará las políticas para asegurar un desarrollo, un crecimiento más sostenible en volúmenes de productividad, de competitividad. En realidad, es lo que nos falta en materia de comercio exterior”, agregó.
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Más allá del boom de los precios
Para evitar que la “victoria” actual oculte la necesidad de reformas estructurales, Zacnich señaló que uno de los principales activos del Perú es su política de apertura comercial, un elemento que no se debería ponerse en riesgo.
Recordó que la integración con los mercados internacionales y la estabilidad de los acuerdos han sido determinantes para que las exportaciones pasen de alrededor de US$ 7,000 millones a inicios del siglo a más de US$ 93,0000 millones en la actualidad.
“Otro aspecto que se debería seguir promocionando es la seguridad jurídica y la atracción de inversiones, porque nada de lo que hemos logrados en los sectores emblemáticos hubiera sido posible sin inversión privada. El próximo Gobierno deberá evitar las medidas que generen incertidumbre, la revisión de tratados y contratos o los cambios frecuentes de las reglas de juego”, indicó.
Y hay más: “No se debería hacer ajustes que hagan tambalear el libre desenvolvimiento económico; por ejemplo, el caso de un eventual salario mínimo muy elevado podría golpear al sector agroexportador; o, en el caso de la minería, los impuestos adicionales o la reducción de las concesiones mineras podrían afectar la inversión”.
Identificó, asimismo, algunos rezagos importantes en competitividad logística. Entre las prioridades apuntó a la modernización de los acceso al Callao, la construcción del antepuerto, una mejor articulación entre los puertos del Callao y Chancay y el fortalecimiento de la infraestructura aeroportuaria.
La digitalización de procesos, la eliminación de trabas burocráticas y el fortalecimiento de los mecanismos de facilitación del comercio también estuvieron en su radar.
Por su parte, Vásquez concordó en que el próximo mandato se debe concentrar en, primero, proteger la estabilidad jurídica a fin de generar confianza para la inversión y, segundo, en no descuidar las implicancias del Fenómeno El Niño, que podría tener efectos nocivos para el agro y la pesca.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







