
Miles de velas iluminan teatros e iglesias mientras un cuarteto de cuerdas pasa de Vivaldi a Coldplay o Bad Bunny. Lo que para el público es una noche de desconexión inmersiva, para la plataforma global Fever constituye la validación de un modelo en aceleración comercial. Creado hace aproximadamente siete años y con presencia en más de 100 ciudades a nivel mundial, Candlelight desembarco en Perú a fines del 2025. A ocho meses de su llegada, la compañía no solo ha incrementado la frecuencia de su formato insignia, sino que utiliza al país como un mercado de pruebas para desplegar su ecosistema de entretenimiento en vivo.
El crecimiento de la propuesta se refleja en el ritmo de su programación. Tras haber debutado en Lima con cuatro funciones en diciembre pasado, la operación alcanzó solo en el mes de julio las 15 fechas en la capital —registrando jornadas de hasta tres funciones continuas en una sola noche— y ya se despliega en Arequipa, Cusco, Trujillo, Chiclayo y Huancayo.
“Arrancamos por Lima y la respuesta ha sido sumamente positiva. Hoy ya contamos con seis ciudades activas con talento y programación local”, destacó a Gestión Catarina Pacini, Project Manager de Candlelight para Colombia & Perú, tras señalar que la recepción del público local impulsó los planes de expansión regional de la firma.
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El algoritmo tras la elección del repertorio
Detrás de la atmósfera tenue del espectáculo, opera una infraestructura tecnológica que guía la toma de decisiones de la empresa. “Fever es una plataforma de ticketing que usa la tecnología y los datos para recomendarle a los usuarios eventos según sus gustos, pero también para entender qué quiere ver la gente en cada ciudad”, explicó Pacini.
El análisis del historial de búsquedas y compras en la aplicación (fever.pe) permite identificar qué artistas, géneros musicales y recintos registran mayor demanda en cada plaza. En el caso de Perú, esta herramienta ha mostrado comportamientos diferenciados: mientras en varias ciudades del interior la preferencia se inclina por repertorios tradicionales como Vivaldi o Mozart, en Lima las ventas se han impulsado por tributos a íconos contemporáneos como Queen, Adele, Coldplay, Taylor Swift y la adaptación en cuerdas de Bad Bunny.
A la par, la plataforma integra estos algoritmos para recomendar experiencias de forma personalizada según los hábitos de consumo digital de cada usuario. Esta estrategia ha permitido acercar el formato a un público mayoritariamente menor de 40 años.
“Buscamos acercar el género a personas que usualmente no estaban tan cercanas a él. Ver que un tributo a Bad Bunny en cuerdas funciona demuestra cómo la tecnología nos ayuda a conectar con nuevas audiencias”, comentó la ejecutiva.
Recintos reducidos como “laboratorios”
La elección de los escenarios responde a una estrategia de segmentación por aforos y zonas geográficas. En Lima, la marca ha diversificado sus sedes pasando por el Teatro Municipal de Surco, el Teatro NOS en San Isidro (entre 500 y 600 espectadores) y el histórico Teatro Manuel A. Segura, donde se han registrado fechas de hasta 700 asistentes.
Sin embargo, para la compañía, los locales de menor tamaño cumplen un rol estratégico. “Los recintos más chiquitos nos apoyan para testear nuevos repertorios”, reveló Pacini. Espacios de aforo acotado —como el auditorio del Museo de Arte de Lima (MALI), para 240 personas, o la incorporación del Teatro Británico en Miraflores proyectada para noviembre— funcionan como escenarios de prueba para evaluar la respuesta ante nuevos arreglos musicales antes de llevarlos a recintos de mayor capacidad.
Esta dinámica abre además la opción de desarrollar contenido con identidad local, en línea con proyectos que la empresa opera en la región, como noches de tango en Argentina, vallenato en Colombia o samba en Brasil.
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La experiencia Candlelight
Para la empresa, el atractivo de la propuesta responde también a una búsqueda del consumidor por formatos de entretenimiento breves y de desconexión urbana. Los conciertos tienen una duración de entre 60 y 70 minutos, espacio en el que se sugiere no usar celulares para propiciar la atención en el espectáculo.
A esto se suma un componente interactivo. Durante la función, los músicos dialogan con la audiencia para explicar el contexto histórico de las obras o los detalles técnicos de cada arreglo antes de interpretarlo.
“No estamos hablando solo de un concierto, sino de una experiencia inmersiva que busca que el asistente se olvide de todo durante una hora”, resaltó Pacini.

Modelo asset-light sustentado en talento local
A diferencia de las giras internacionales tradicionales que implican traslados logísticos de gran escala, el modelo de producción de Candlelight se ejecuta con equipos locales en cada ciudad. Los músicos son contratados directamente en cada plaza —perteneciendo en su mayoría a las orquestas sinfónicas de la zona—, mientras que la logística, la escenografía y el montaje de las miles de velas LED por función se realizan con personal residente.
En recintos de mayor escala como el Teatro Segura, la preparación previa requiere hasta cuatro horas de armado técnico y un equipo de campo de aproximadamente 15 personas por jornada.
“No trabajamos bajo el esquema de una gira tradicional, sino con una producción integralmente local. Esto nos permite responder a la demanda y habilitar nuevas fechas sin depender del traslado de grandes comitivas desde el extranjero”, destacó Pacini.

Fever activa su ticketera y evalúa nuevas marcas
La continuidad de Candlelight forma parte de un plan de mayor alcance para Fever en Perú, dentro de una red regional que abarca nueve países en Latinoamérica. La empresa ya activó oficialmente su plataforma de ticketing en el país para comercializar no solo sus producciones propias, sino también para prestar el servicio de venta de entradas e intermediación tecnológica a eventos, festivales, museos y experiencias organizadas por terceros.
“Con la apertura de Candlelight entramos como empresa total a Perú. Estamos trabajando para traer nuevas experiencias y formatos en los próximos meses”, adelantó la vocera. En esa línea, la compañía evalúa el lanzamiento de Candlelight Ballet —que suma bailarines en escena—, la experiencia gastronómica Dining in the Dark y activaciones B2B junto a marcas internacionales.
Con este movimiento, el ingreso de Fever suma un nuevo competidor al mercado de boletería e industria del entretenimiento en el país. Al combinar el análisis de datos de su plataforma con una estructura operativa local, la compañía busca probar el potencial de descentralizar la oferta cultural fuera de Lima, mientras mide la respuesta del público local ante el paulatino desembarco de nuevas marcas de su portafolio.
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