
El mapa del Perú vuelve a llenarse de alertas a causa de los huaicos y deslizamientos. Las lluvias intensas han activado quebradas y obligado a cerrar tramos clave de la red vial. Así, regiones como Piura y Arequipa registran serias restricciones de transitabilidad.
Al panorama se suman, asimismo, crecientes advertencias sobre un despliegue largo de El Niño Costero. ¿Cuál es el impacto económico nacional y regional a la vista? Los expertos opinan.
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Shock sujeto a la evolución del fenómeno
Milton von Hesse, director ejecutivo de Von Hesse Consultores, y Eduardo Jiménez, jefe del Sistema de Información de Macroconsult, coinciden en que el efecto económico no puede estimarse aún porque el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) carece de una data actualizada.
“En 2016, el impacto calculado del Fenómeno El Niño fue alrededor de US$ 3,000 millones, que en este momento era el 1.5% del PBI. [...] En el caso de las regiones, lamentablemente en esta coyuntura no hay autoridades que estén haciendo los cálculos típicos de damnificados y de pérdidas materiales. Lo que sí queda claro es que en Arequipa se están identificando más pérdidas urbanas, mientras que en Piura aparentemente son más rurales”, sostuvo von Hesse.
Además, la dimensión del golpe estaría condicionado por la trascendencia del evento climático: leve, moderado o intenso.
Jiménez profundizó en la premisa: “La información que tenemos hasta el momento es que se trata de El Niño de intensidad débil y parece que está tocando el moderado. [...] Lo que nos preocupa, más que todo, es lo rápido que han cambiado las proyecciones. Hace dos semanas no estábamos hablando de esto, y dos semanas después estamos hablando de un evento que sigue empeorando”.
En línea con ello, anticipó un probable ajuste en el optimismo: “Una potencial revisión a la alza [de la estimación de 3.2 del PBI para este año], que era lo que esperábamos, quizás ya no se haga por el tema de los impacto de El Niño. Pero todo va a depender de la magnitud. [...] El Niño extremo, como el del 2023 o el del 2017, cambia completamente el escenario, se paralizan la costa norte y el centro del país”.
Por su parte, Guillermo Dulanto, profesor de Economía de la Universidad de Piura (Udep), precisó que, dados los antecedentes históricos, un fenómeno leve tiene efectos acotados, mientras que uno intenso podría restar hasta 1 o 2 puntos del PBI.
“Ahora el fenómeno es moderado y el impacto es menor. No llegaría ni siquiera a medio punto. Pero si esto se prolonga y se vuelve más intenso, sí afectaría”, indicó.

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Consideraciones sobre la mesa
El Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), tal como lo adelantó Gestión, había identificado en su momento 15.5 millones de personas en riesgo y 7.3 millones de hectáreas de uso agrícola en peligro de ser afectadas por huaicos e inundaciones.
Con el pasar de los días, más datos agudizan la preocupación: se incrementa el número de alertas de carreteras bloqueadas a causa de fenómenos naturales. Ayer (actualizado hasta las 4 p. m.) se registraron 19 alertas; en detalle, 15 de tránsito restringido y 4 de interrumpido.
A propósito de la circunstancia, en los últimos cinco años, los tres niveles de Gobierno (ministerios, regiones y municipalidades) han recibido —en conjunto— S/ 5,776.1 millones para proyectos enfocados en reducir la vulnerabilidad y atención de emergencias ante desastres. De este monto, han ejecutado el 73.5% y han dejado sin uso S/ 1,530.1 millones.
Hasta lo que va del 2026, hay disponibles S/ 729.5 millones para el fin mencionado, y al 23 de febrero ya se ha devengado un 8.6%.

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Los primeros perjudicados
Otro punto de convergencia entre los voceros es el agro como el sector más sensible. La pérdida directa de cultivos, los daños en los canales de riego y los problemas de comercialización por bloqueo de vías ralentizan su dinamismo.
“Piura es una región agrícola que tiene mucha absorción de mano laboral en el tema agrario. Tiene valles con el agro regulado, con canales. Hay pérdida de miles de hectáreas de arroz, banano orgánico y limón, los cuales se ven afectados no solamente por las lluvias, sino por las posteriores plagas”, subrayó el académico Dulanto.
A la fecha, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) ha informado la activación del seguro agrícola, un mecanismo que protege a los pequeños agricultores a la cabeza de hasta 10 hectáreas.
Sin embargo, hay un matiz importante, de acuerdo con Jiménez: una posterior disponibilidad de agua podría beneficiar a los cultivos si el evento no es extremo. “Pasado el evento, la cantidad de agua que queda en las zonas de cultivo ayudaría a elevar la productividad”, explicó.
Von Hesse complementó la idea: “La mayor disponibilidad de agua recarga acuíferos, llena los embalses que hay en toda la costa del país, pero si la temperatura alta sigue manteniéndose durante varios meses, empieza a afectarse el crecimiento vegetativo de los arándanos, las uvas y los mangos”.
En el otro lado de la balanza también se ubica la pesca. “Cuando suben las temperaturas del mar, los volúmenes de pesca se van hacia el fondo y, entonces, se afecta la captura”, acotó von Hesse, quien continuó con la enumeración: “La industria textil también se ve muy afectada, porque la campaña de invierno se prepara con varios meses de anticipación. Si no hace frío en el invierno, los stocks se quedan sin circular; por tanto, los comerciantes pierden dinero”.

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Niño Costero hasta fines de 2026
A mediados de este mes, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) cambió el estado de su sistema: pasó de vigilancia a alerta por El Niño Costero. Dicha anomalía climática está prevista para marzo y se extendería hasta noviembre, con un “pico” en julio.
Solo para los próximos días, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) pronosticó que continuarán las precipitaciones —nieve, granizo, aguanieve y lluvia— de moderada a fuerte intensidad en la sierra.
Además, se esperan lluvias localizadas de ligera a moderada intensidad en la costa de Tumbes y en la costa interior de Piura. También se registraría lluvia ligera y dispersa en el resto de la costa. Actualmente, estas zonas están bajo alerta naranja.
El pronóstico hidrológico estacional de Senamhi también indica que, durante el verano de 2026, los caudales de los ríos de la Región Hidrográfica del Pacífico, del Titicaca y del Amazonas presentarían una tendencia predominantemente dentro del rango normal a sobre lo normal.
“No obstante, considerando la estacionalidad climática, no se descartan episodios de lluvias de magnitud considerable en los próximos meses, lo que podría significar un riesgo potencial de incrementos de caudales y crecidas repentinas en la vertiente del Pacífico”, expresó la entidad.

Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.









