
Perú entró al momento álgido de las elecciones y, sobre todo, al inicio de un nuevo capítulo para el país y su economía con un nuevo Gobierno que tendría que durar –se espera– cinco años.
En este contexto, Gestión conversó con Alexander Müller, economista jefe para la región Andina, Centroamérica y Caribe del Bank of America (BofA), para saber qué es lo mínimo necesario para que se vuelvan a prender los motores de le economía a menos de seis meses de la salida de José Jerí del Gobierno.

Si tuviera que hacer un balance del 2025, ¿qué destacaría?
Perú, en este momento, está destacando con respecto a los pares [de la región], en gran parte por el aumento de los precios de exportación. Eso es tremendamente potente para mejorar las condiciones macroeconómicas […] El crecimiento económico ha estado sorprendiendo al alza consistentemente, salvo en noviembre que hubo un dato debajo de lo esperado.
En general, fue un 2025 con un crecimiento que ha sorprendido al alza. […] Tienes una balanza comercial superavitaria, que ha fortalecido también la balanza de pagos y las reservas internacionales. Hay un superávit de cuenta corriente también de 2 puntos del PBI, hay pocas economías en Latinoamérica que tienen superávit de cuenta corriente.
Los precios de metales fuertes tienen una repercusión fiscal clarísima. Eso está ayudando no solo a que se disminuya el déficit fiscal, sino también a reducir la deuda pública. El ratio de deuda pública ha bajado en el 2025, a pesar de que el déficit fiscal sigue siendo un poco más del 2% del PBI. Por el lado de la inflación, está ligeramente debajo del [centro] de la meta del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP).
Mencionó la baja deuda pública. ¿Es un riesgo que para los candidatos esto signifique una puerta abierta a endeudarse más?
El Consejo Fiscal está haciendo una labor excelente en crear conciencia […] Ellos han hecho estimaciones de que las leyes aprobadas por el Congreso de la República en los últimos 18 meses pueden generar hasta un gasto adicional de 3% del PBI en el largo plazo.
Los candidatos están al tanto de eso y obviamente deberían reducir el apetito por hacer políticas populistas y seguir desbocando el gasto.
El próximo presidente, si es una persona sensata, va a tener que enviar algunas de las leyes [que generan gasto] al Tribunal Constitucional (TC) para evitar que sucedan o hacer un plan de ajuste fiscal para evitar que el gasto se salga de control […].
¿Enviar estas leyes al TC debería ser la prioridad de la agenda del nuevo Gobierno para cuidar las cuentas fiscales?
Esto debería ser una parte de la estrategia fiscal del siguiente Gobierno. Pero, también se puede trabajar en varios otros frentes. A Perú si uno lo compara con países vecinos, tenemos bastante flexibilidad y margen de maniobra […]
En Perú el gasto flexible es bastante más de la mitad. Hay margen de maniobra para poder hacer ajustes al gasto discrecional. También se podría considerar una reforma fiscal para subir los ingresos. Este tema es un poco más sensible, pero habría que explorarlo.
Sumaría, además, que hay mucho espacio en el país para mejorar la fiscalización porque hay mucha informalidad.
Habría que trabajar en esos frentes: modular el gasto discrecional, mejorar la fiscalización, considerar una reforma tributaria, fiscal, y llevar los gastos al Tribunal Constitucional.
“Lo más importante es un MEF proactivo que busque frenar la presión asociada a las leyes que ha aprobado el Congreso que pueden hacer que el gasto suba [...]”.
¿Cómo evalúa actualmente las cuentas fiscales del país?
Mirando los números, sin duda la posición fiscal es fuerte. Solamente hay dos países en Latinoamérica que tienen la deuda debajo del 40% del PBI: Perú y Guatemala. Chile estuvo ahí, pero ya no. Claro, si uno mira la deuda neta, es más baja porque tienen muchos activos.
Pero la combinación en Perú de deuda en alrededor de 30% del PBI y un déficit de apenas 2%, eso es una posición bastante fuerte.
Los precios de metales sin duda tienen una incidencia, pero también existe la expectativa de que estos precios se mantengan altos.
¿Cuál es el mejor escenario después de las elecciones?
Va a depender en que el nuevo Gobierno sea muy respetuoso de los principios democráticos y haga reformas que fortalezcan la economía. En el lado de las reformas hay muchos frentes en los que se puede avanzar en infraestructura, educación, en salud, en fortalecer las cuentas fiscales [...]
En general, [apuntar] a reformas que mejoren la productividad y fortalezcan las instituciones. Hay un menú bastante amplio de reformas que se pueden hacer, pero se necesita capital político y consensos.
La inseguridad es otro tema donde se necesita tomar acción.
¿Cree que la inseguridad ciudadana se ha logrado reducir? ¿Cómo se ve afuera?
Es el problema más latente entre los peruanos. Cuando leo sobre las elecciones, los dos grandes temas son la inseguridad y la corrupción, que es lo que le preocupa más a la ciudadanía. Desde el punto de vista de las inversiones extranjeras, la inseguridad puede ser un desincentivo, pero creo que el Perú todavía no ha llegado a esos umbrales.
[La situación] ha empeorado bastante comparado con los últimos diez años, pero no creo que haga que el Perú sea un país ingobernable en el que no se pueda invertir. Es un problema que puede empeorar, pero actualmente la inversión extranjera va a seguir llegando.

“Esperamos tres recortes de la tasa de la Reserva Federal (FED), empezando en junio. Jerome Powell va a salir en mayo y va a haber un nuevo presidente”.
¿Cuáles son esos factores de riesgo que tiene hoy el Perú y que ustedes monitorean?
Te hablaría de cinco factores de riesgo que estoy mirando. Uno son las elecciones, porque no se puede descartar que suceda algo similar a lo del 2021.
Luego, las leyes que aprobó el Congreso con costo fiscal en los últimos 18 meses, eso es un riesgo para los próximos años que el siguiente presidente va a tener que enfrentar.
En tercer lugar, pondría a la inseguridad. Es un problema que ha empeorado, aunque todavía no está en un nivel que genere tanto impacto macroeconómico como ha pasado en otros países de la región.
En cuarto lugar, pondría a Petroperú. Sería un error de política económica si el Gobierno no le paga a los inversionistas internacionales, a los tenedores de bonos. Afectaría la reputación del país.
En quinto lugar, pondría los retiros de las AFP. Lo que ya sucedió y también nuevos. A Perú le costó 30 años construir ese ahorro privado que es la gasolina, el combustible, del mercado de capitales.
S&P ponía foco en un reporte en la eventual salida de Julio Velarde del BCR. ¿Es una preocupación, genera riesgo, incertidumbre, su eventual salida este año?
No es una preocupación para nosotros porque pensamos que hay gente en el BCR muy capaz de asumir esa posición y generar tranquilidad y confianza en los mercados.
Está el gerente general, Paul Castillo, el gerente de Estudios Económicos, Adrián Armas, y otros economistas peruanos también muy buenos que podrían cumplir ese rol.
El BCR tiene una institucionalidad que trasciende las personas [...] Cuando se elija al nuevo presidente, no lo veo como un riesgo importante.
Tenemos más de 30 candidatos, muy diversos. ¿Las elecciones les genera ahora mismo ruido a los inversionistas? O, ¿el verano se ve bastante tranquilo?
Por ahora “el efecto es mudo”. No noto ningún efecto negativo de las próximas elecciones generales en los mercados de activos financieros, pero eso puede cambiar muy rápido dependiendo de las encuestas o de lo que digan los candidatos.
Resistente. Alexander Müller subrayó que la política macroeconómica ha demostrado ser tremendamente resistente y robusta a cambios políticos.
Default de los tenedores de bonos internacionales preocupa
Uno de los factores de riesgo para el BofA es Petroperú. A consideración de Alexander Müller, “sería un error de política económica si el Gobierno no le paga a los inversionistas internacionales, a los tenedores de bonos. Afectaría la reputación del país”.

¿Qué es lo que más les preocupa de Petroperú?
A mí lo que más me preocupa es la posibilidad de un default a los tenedores de bonos internacionales. Como decía, sería un error de política económica. Me parecería que sería una decisión más con el estómago que con la cabeza.Un país de grado de inversión como el Perú no puede permitir que una compañía pública haga default. Eso es muy raro de ver (Kazajistán y el banco BTA es un ejemplo).
En los países que no tienen grado de inversión y se manejan mal uno puede encontrar casos donde las compañías públicas del Estado quiebran y le hacen default a los tenedores de bonos.
En la política pública a uno le enseñan a distinguir entre batallas de necesidad y batallas de elección. Defender la reputación del soberano, del Gobierno peruano es una necesidad. Dejar que Petroperú quiebre es como una elección.
La presidenta de Petroperú y la ministra de Economía decían que no han podido pagar, pero “hay intención de pago a los acreedores” y un operador quitó la intención de llevar a la petrolera a proceso concursal. ¿Cómo lograr convencer también a un nuevo gobierno que continúe con el DU?
Hablo constantemente con inversionistas internacionales y el DU aún deja muchas preguntas sin responder. Creo que el problema del decreto de urgencia es que no indica nada sobre la deuda. Se habla de “partir” los activos en unidades de negocio. Pero, falta la parte de qué van a hacer con la deuda.

Editora de Economía y coordinadora de ESG del diario Gestión. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Con casi 10 años de experiencia profesional en el rubro.








