
Terpel completó su salida del negocio de estaciones de servicio en el Perú tras entregar a Primax su última estación, ubicada en Chorrillos. Con este proceso concluido, la compañía de origen colombiano concentra ahora su operación local en lubricantes —bajo la marca Mobil— y en la venta mayorista de combustibles, mientras prepara una nueva etapa de expansión en otras categorías.
El reenfoque ocurre en un contexto en el que ambos negocios mantienen una evolución positiva. Durante el primer semestre del 2026, la demanda de lubricantes creció al menos 4% frente al mismo periodo del año anterior, mientras que el negocio de combustibles avanzó a doble dígito, pese a las restricciones de importación.
Luciano Macías, gerente general de Terpel Perú, señaló que el año estuvo marcado por el ciclo electoral, las restricciones de gas y el encarecimiento del crudo. El impacto de las elecciones, precisó, se observó principalmente en la inversión empresarial y no tanto en el consumo. Concluido el proceso electoral, añadió, las perspectivas mejoraron.
Lubricantes bajo presión por Ormuz y Panamá
El cierre del estrecho de Ormuz, que empezó a partir del 28 de febrero, tuvo un efecto directo en los costos locales. Según Macías, el precio de la gasolina llegó a subir cerca de 50% en su pico, aunque luego retrocedió. En lubricantes el impacto fue mayor: los costos de los aceites básicos se elevaron entre 50% y 100% en el primer semestre, mientras que las alzas trasladadas al mercado se ubicaron entre 20% y 30%.
El ejecutivo explicó que al menos 30% de una materia prima necesaria para los lubricantes no está disponible actualmente en el mercado mundial. La escasez de crudo también ha llevado a algunos productores a priorizar el diésel sobre la elaboración de bases lubricantes. A ello se suman las restricciones del Canal de Panamá, asociada al fenómeno de El Niño, que generan mayores tiempos de espera y costos logísticos.
“Estamos en la tormenta perfecta en el mundo de lubricantes”, resumió Macías.
Pese al incremento de costos, Terpel asegura que no trasladó toda la subida al consumidor. La empresa sostiene que buscó contener los precios y mantener el abastecimiento de sus clientes.

La fórmula de Terpel ante el fenómeno de El Niño
Frente a un eventual escenario climático adverso, Terpel ejecuta dos planes de contingencia. El primero es logístico: abrirá bodegas en distintos puntos del país, tanto en el norte como en el sur, para contar con inventario adicional ante posibles interrupciones de las carreteras.
El segundo es técnico. Terpel desarrolló formulaciones alternativas para usar distintas fuentes de suministro en la fabricación de sus lubricantes.
“Significa generar fórmulas nuevas, nuevos análisis de laboratorio, nuevas pruebas de desempeño, asegurar que los productos que traemos no solamente cumplan, sino que superen a los que anteriormente fabricábamos”, señaló Macías.
Macías reconoció que el encarecimiento y las restricciones logísticas podrían afectar el consumo general, aunque descartó una lectura pesimista: la expectativa es sostener los niveles del año pasado, aunque no se repetiría los ritmos de crecimiento recientes.
Terpel y su inversión en el Callao
La planta de Terpel en el Callao —que está en operación desde 2018— acumuló una inversión cercana a los US$ 18 millones en equipos de mezclado en línea, tuberías conectadas al puerto para la recepción de bases, un sistema de manejo de inventarios que permite a los clientes rastrear sus pedidos y robots en la operación.
Ahora la compañía prevé destinar al menos US$ 15 millones adicionales a esta planta en los próximos diez años.
“Más allá de los temas circunstanciales y puntuales que tenemos en este momento, las perspectivas que tenemos para Perú son muy, muy positivas. Por esa razón continuaremos invirtiendo”, afirmó el gerente general.
Actualmente, la planta produce el 90% de los lubricantes que Terpel comercializa en el país. El 10% restante se importa debido a que corresponde a aplicaciones cuya escala no justifica una producción local. Desde el Callao, además, la empresa exporta a Ecuador, Bolivia, Colombia, Centroamérica y ocasionalmente Chile.

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¿Qué venderá ahora Terpel en Perú?
La salida del negocio de estaciones de servicio (grifos) forma parte de un reenfoque estratégico que busca transformar a Terpel en un “ecosistema de movilidad, energía y conveniencia”.
En lubricantes, la compañía prepara su ingreso a nuevas categorías de fluidos, como solventes, refrigerantes y productos para el tratamiento de gases de escape. También evalúa servicios vinculados con la analítica de datos para determinar la vida útil del aceite.
En combustibles, donde atiende a estaciones de bandera blanca y clientes industriales, prepara productos con microfiltración y aditivación específica, además de una plataforma móvil para que sus clientes mayoristas gestionen sus pedidos.
La empresa también analiza alternativas para participar en el mercado energético peruano, aunque estos proyectos todavía se encuentran en etapa de estudio. En electromovilidad, cuenta con infraestructura de carga Voltex para vehículos ligeros.
Terpel ve un Perú “privilegiado”, aunque advierte dos riesgos
El repliegue de Terpel de los grifos contrasta con la posición que ha ganado en lubricantes. Con la marca Mobil, la compañía alcanza una participación de poco menos de 40% del mercado, frente a algo más de 30% en 2024. Su mayor espacio de crecimiento está en el consumo de personas, segmento que trabaja con una red de ocho distribuidores que no planea ampliar, sino optimizar.
La minería es su principal cliente industrial, seguida por sectores como cemento, manufactura y pesca. En el segmento de consumo atiende a propietarios de automóviles y motocicletas, además de mantener una posición de liderazgo en vehículos pesados.
Para los próximos meses, Macías identifica dos riesgos principales: un eventual repunte del petróleo por encima de los US$100 por barril y una mayor escasez de bases lubricantes de los grupos II y III, escenario que podría verse agravado por las restricciones del Canal de Panamá.

Periodista de Negocios. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación. Inició su carrera en Diario El Gobierno y desde 2023 trabaja en Diario Gestión, donde se ha especializado en temas industriales, tecnológicos y educativos. Ha ganado el premio Periodista "Revelación 2024" en ciberseguridad de ESET Perú.







