
La entrada en vigencia del nuevo Plan Contable General Empresarial (PCGE) 2026 no implicará únicamente modificar el catálogo de cuentas que utilizan las compañías. Las empresas también tendrán que revisar sus procesos, sistemas, políticas contables y capacitar a sus equipos para llegar preparadas a 2028, cuando su aplicación será obligatoria.
El proceso podría representar inversiones que van desde S/1,500 para una micro y pequeña empresa (MYPE) hasta S/150,000 o más en una gran empresa, según la estimación referencial del contador público Luis Ubillús, CEO de LC Asesoría & Consultoría.
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El monto dependerá de diversos factores como el tamaño de la empresa, el volumen de sus operaciones, la complejidad de sus sistemas y el nivel de adecuación que se requiera.
| Tamaño de empresa | Perfil tecnológico y contable | Rango de inversión estimado soles | Principales conceptos incluidos | ||||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| MYPE (Micro y Pequeña Empresa) | Utilizan software contable en la nube o sistemas estándar (ejemplo: Concar, Siscont, NubeCont, sistemas básicos). | S/ 1,500 – S/ 5,000 | Actualización de catálogos en plataformas cloud, parametrización básica y capacitación corta para el contador o asistentes a cargo. | ||||||||||||
| Mediana Empresa | Operan con ERPs intermedios (ej. Odoo, Anka ERP, software local robusto) con múltiples centros de costos. | S/ 10,000 – S/ 35,000 | Consultoría contable externa, reconfiguración de tablas de migración, ajustes al ERP y capacitación transversal de equipos. | ||||||||||||
| Gran Empresa | Utilizan ERPs corporativos complejos (ej. SAP, Oracle, sistemas altamente personalizados). | S/ 50,000 – S/ 150,000+ | Horas de consultoría de partners certificados, auditoría integral de políticas contables bajo NIIF, pruebas piloto y gestión del cambio a escala. | ||||||||||||
Fuente: estimación referencial del CPC Luis Ubillús. Los montos pueden variar según la complejidad de cada empresa.
¿EN QUÉ TENDRAN QUE INVERTIR LAS EMPRESAS?
La adecuación al PCGE 2026 involucra varios componentes. De acuerdo con Haydee Injante, abogada tributarista de la consultora Enfoque Contable, las compañías deberán considerar, entre otros aspectos, la actualización o parametrización del software contable y de los sistemas ERP.
Además de la capacitación de personal, la revisión del plan de cuentas y, dependiendo de la complejidad de cada organización, la contratación de asesoría externa.
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A ello se suma un costo interno que muchas veces no se presupuesta: las horas de trabajo destinadas a revisar saldos, realizar pruebas, validar interfaces y verificar que la migración de información sea correcta.
“El error sería considerar que se trata solamente de un cambio de nomenclatura. Una modificación del plan contable termina impactando procesos, sistemas, controles y personas”, sostuvo Injante.
La especialista precisó que no todas las empresas necesariamente tendrán que realizar grandes inversiones tecnológicas. Añadió, que algunas podrán efectuar la adecuación con sus propios equipos y proveedores de software.
Por eso, el costo dependerá directamente de la complejidad de las operaciones y del nivel de preparación con el que cada empresa llegue a la transición.
¿POR QUÉ EL COSTO SERÁ DISTINTO ENTRE EMPRESAS?
La inversión no será igual para todas las empresas, ya que la complejidad de la adecuación dependerá del tamaño de la compañía, el volumen de sus transacciones y el tipo de normativa contable que aplique.
“La complejidad siempre va en tamaño de la empresa, tamaño de los procesos (transacciones) y complejidad de la normativa en referencia NIIF Pymes y NIIF completas”, explicó Ubillús.
En el caso de los negocios pequeños, añadió, el nivel de informalidad que existe en el país puede dificultar los procesos de adecuación e implementación.
¿CUÁNDO DEBERÍAN EMPEZAR A PREPARARSE PARA ESTE CAMBIO?
Aunque la aplicación obligatoria del PCGE 2026 está prevista para el 1 de enero de 2028, ambos especialistas consideran que las empresas no deberían esperar hasta ese momento para iniciar el proceso.
Según Ubillús, las empresas deberían implementar un plan de transición durante 2026 y 2027. En ese periodo, tendrían que estudiar la nueva estructura del PCGE para identificar las cuentas que se incorporan, modifican o eliminan frente al esquema de 2019.
El proceso también contempla elaborar una tabla de equivalencias para mantener la trazabilidad de la información histórica y comparar los estados financieros, además de actualizar los sistemas y ERP, revisar los manuales y políticas internas y capacitar al personal.
Por su pate, Injante recomendó que el primer paso no sea contratar inmediatamente un nuevo software o una consultoría, sino realizar un diagnóstico de la situación actual.
“Primero debe conocer qué sistema contable utiliza, cómo está estructurado su plan de cuentas, qué desarrollos propios tiene, qué información se genera automáticamente y qué procesos dependen de esa estructura”, señaló.
Con ese diagnóstico previo, la empresa podrá determinar si necesita desarrollar sistemas, contratar asesoría, capacitar al personal o realizar determinadas parametrizaciones.

UN RIESGO QUE TAMBIÉN ALCANZA A SUNAT
La transición al PCGE 2026 también requerirá revisar la relación entre la información contable y tributaria. La abogada tributarista Haydee Injante explicó que el nuevo plan contable no modifica por sí mismo las obligaciones tributarias ni crea nuevos tributos.
Sin embargo, una migración mal ejecutada puede generar diferencias entre los registros contables, los comprobantes de pago, los registros electrónicos y las declaraciones presentadas ante SUNAT.
La especialista señaló que, durante una fiscalización, la información contable puede ser revisada como sustento de las operaciones de una empresa.
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Por ello, consideró fundamental mantener la trazabilidad de cualquier reclasificación o migración, de modo que pueda reconstruirse el origen, la naturaleza y el tratamiento de cada operación.
Desde el punto de vista de la implementación, el CPC Luis Ubillús identificó otros riesgos, como arrastrar subcuentas eliminadas en el nuevo PCGE, utilizar terminologías incorrectas, generar asientos contables erróneos, producir inconsistencias en los libros electrónicos o mantener cuentas que ya no correspondan con la normativa vigente.
Estos errores, advirtió, pueden terminar distorsionando los estados financieros y generando contingencias tributarias.
Injante añadió, que las diferencias entre el tratamiento contable y tributario ya existen y no nacen con el nuevo PCGE, debido a que cada uno responde a normas distintas. Sin embargo, durante una transición aumenta el riesgo de que esas diferencias no sean correctamente identificadas o conciliadas.
Por ello, la especialista recomendó que la migración contable vaya acompañada de una revisión tributaria, para evitar inconsistencias y asegurar que la información pueda ser sustentada ante una eventual fiscalización.
ESPERAR PUEDE SALIR CARO: ¿QUÉ DEBEN HACER LAS EMPRESAS?
Ambos especialistas coinciden en que las empresas deberían empezar a prepararse desde ahora y no esperar hasta 2028. Ubillús advirtió que postergar la adecuación representa “un riesgo operativo y tributario inaceptable”.
Por su parte, Injante recomendó comenzar con un diagnóstico del sistema contable, plan de cuentas y procesos actuales, antes de decidir si será necesario invertir en software, consultoría o capacitación.
“Esperar al último momento puede convertir una adecuación manejable en un proyecto costoso y apresurado”, sostuvo.
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Así, el objetivo no será solo cumplir con la obligación desde 2028, sino llegar a esa fecha con los sistemas, procesos y equipos preparados para evitar errores y costos de última hora.

Periodista por la Universidad Jaime Bausate y Meza. Experiencia en prensa digital, radio, televisión y comunicación corporativa. Actualmente se desempeña como redactora web.







