
Las empresas peruanas ya incorporan herramientas de inteligencia artificial (IA) a un ritmo comparable con otros mercados de la región. Sin embargo, el siguiente paso ya no consiste en acelerar su adopción, sino en establecer reglas claras para su uso, proteger la información sensible y fortalecer la gobernanza dentro de las organizaciones. Ese fue el principal consenso del conversatorio “Conexiones que Transforman III- Desafíos de la IA: Mercado laboral Chile y Perú”, organizado por la Cámara Chileno Peruana de Comercio.
El encuentro reunió en Lima a Álvaro Collas, managing director de ZRG Hispanoamérica; Roberto Lewin, socio laboral de Garrigues Chile; José Raúl Vargas, gerente general de Sky Airline Perú; y Gilbert Leiva, presidente de I-ED Educación Digital. Además, contó con la participación de Jaime de Orbegoso, presidente del directorio de la Cámara Chileno Peruana de Comercio. Ellos analizaron el impacto de la IA sobre el empleo, los directorios y la competitividad empresarial en ambos países.
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Una integración empresarial cada vez más estrecha
La realización del encuentro en Lima no fue casual. Jaime de Orbegoso explicó que la Cámara viene impulsando espacios de intercambio debido al creciente interés de las empresas peruanas por expandirse hacia Chile y a una integración empresarial que, afirmó, se acelera año tras año.
“Estamos viendo una tendencia a la regionalización de empresas. Perú ahora está en esa misma línea, y en todos los niveles de tamaño de empresa, no solamente las grandes empresas”, afirmó el también presidente del consejo consultivo editorial de El Comercio, para Gestión.
Explicó que la Cámara busca facilitar el ingreso de compañías peruanas al mercado chileno, acompañarlas en ese proceso y generar espacios donde empresarios y ejecutivos de ambos países compartan experiencias y casos de éxito.
“Nosotros allá somos muy receptivos, los acompañamos, los acogemos, les abrimos puertas. Esa es nuestra labor. Al venir acá estamos generando estos espacios de intercambio de personas y de intercambio de experiencias”, señaló. Añadió que hoy existe una mayor movilidad de talento e inversiones entre ambos mercados, con empresas peruanas creciendo en Chile y compañías chilenas confiando posiciones estratégicas a ejecutivos peruanos.

Incluso destacó que esta mayor integración abre oportunidades en sectores como la minería, donde Perú y Chile concentran buena parte de los recursos mundiales de cobre, mineral clave para el desarrollo de la inteligencia artificial, la electrificación y los centros de datos. “Eso le va a dar al Perú, en este conjunto que se forma con Chile, una posición a nivel global muy relevante”, indicó.
El verdadero desafío está en gobernar la IA
Aunque durante el conversatorio se recordó que Chile mantiene una ventaja en indicadores de preparación y regulación de la IA, Orbegoso sostuvo que la diferencia no está en el uso cotidiano que hacen las empresas de esta tecnología.
“Las empresas acá están al mismo nivel de utilizar las herramientas. Lo que no está es la regulación para evitar que se filtren datos o que te llegue algo hecho con herramientas de IA que te genere un perjuicio y no esté regulado”, sostuvo.
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En ese sentido, consideró que el principal reto para Perú es avanzar hacia un marco regulatorio que otorgue mayor seguridad jurídica, pero sin esperar a que ello ocurra para actuar. “Es importante que, independientemente de que haya una regulación o no a nivel país, se implementen mecanismos de gobernabilidad interna en las compañías. Es mejor implementar las políticas que dejar que cada quien haga lo que quiera”, recomendó.
Una visión similar expuso Roberto Lewin, de Garrigues Chile, quien advirtió que uno de los mayores riesgos actuales es que los trabajadores utilicen herramientas de IA sin lineamientos claros. “De repente cargaban información del cliente súper sensible, súper confidencial, metiéndola a una nube donde ya quedó a disposición de la humanidad entera”, ejemplificó al explicar los riesgos asociados al uso descontrolado de estas plataformas.
Para evitarlo, planteó que las organizaciones primero identifiquen todas las herramientas que realmente utilizan sus colaboradores, luego establezcan reglas internas, capaciten a los equipos y revisen permanentemente esas políticas. “Esto tiene que ser circular. Siempre hay que estar revisando constantemente, porque el cambio en la inteligencia artificial es impresionante”, señaló.
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Los directorios también deben cambiar
Desde la perspectiva del gobierno corporativo, Álvaro Collas sostuvo que la IA representa un cambio distinto al que supuso la transformación digital hace una década, pues ahora todos los directores deben desarrollar capacidades para entender esta tecnología.
“El directorio no tiene que construir nada con IA, sino gobernar cómo las personas y los modelos deciden generar resultados juntos”, afirmó. Añadió que ya no tiene sentido que exista un único “campeón de IA” dentro del directorio.
“Todos los directores tienen que saber sobre IA en las áreas en las que ellos son expertos y en sus competencias”, sostuvo, al advertir que la inteligencia artificial terminará siendo un componente transversal en las decisiones estratégicas de las empresas.
José Raúl Vargas, de Sky Airline Perú, coincidió en que Chile inició antes este proceso y mantiene ventajas regulatorias, pero aseguró que la velocidad con la que las empresas peruanas están incorporando la IA permitirá cerrar rápidamente esa diferencia.
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“Yo sí veo la curva de adopción en Perú mucho más acelerada. Creo que en el corto plazo vamos a estar con un nivel de madurez de uso de inteligencia artificial muy similar”, afirmó.
El ejecutivo añadió que la IA ya está modificando la forma en que las empresas toman decisiones, incluso en procesos cotidianos. “Ahora la primera pregunta que se hace es: ¿y lo puedes hacer con alguna herramienta de inteligencia artificial?”, comentó .
El consenso del encuentro fue que la IA dejó de ser una tecnología del futuro para convertirse en una herramienta cotidiana en las empresas. Sin embargo, los panelistas coincidieron en que su aprovechamiento dependerá cada vez más de la capacidad de las organizaciones para establecer reglas claras de uso, fortalecer la gobernanza y preparar a sus equipos para este nuevo escenario. “Es mejor implementar las políticas que dejar que cada quien haga lo que quiera”, concluyó De Orbegoso.






