
La inteligencia artificial (IA) ya es una realidad en los procesos en las empresas peruanas. Tal tecnología se aplica en los reportes elaborados por gerencias, en presentaciones para Directorios y hasta en la preparación de ejecutivos antes de reuniones estratégicas. Sin embargo, hay un problema: la mayoría de organizaciones todavía no sabe cómo gobernarla.
Esa es la principal conclusión del estudio AI & Boards 2026 elaborado por EY Perú, basado en respuestas de 250 miembros de directorios y alta gerencia de distintos sectores económicos. El trabajo muestra que la discusión sobre si la IA sirve o no prácticamente ya terminó. El verdadero debate, ahora, es quién le pone reglas, límites y dirección dentro de las empresas.
“Hay intención, pero no hay acción”, señaló Beatriz Boza, socia de Gobierno Corporativo y Familias Empresarias de EY Perú y una de las responsables del estudio.
La contradicción es evidente. Mientras 78% de encuestados considera que la IA mejora la calidad de las decisiones estratégicas y 97% quiere aprender más sobre ella, apenas 10% afirma que su empresa tiene políticas aprobadas para regular su uso. Solo 24% ha encargado formalmente la supervisión de IA a un comité del directorio y 12% asegura haber implementado planes de mitigación de riesgos asociados. Para EY, el problema ya no es tecnológico, sino la capacidad de las empresas para traducir el interés por la IA en decisiones concretas.

La IA ya se instaló en las empresas
Uno de los hallazgos más interesantes del referido estudio es que la IA ya viene siendo utilizada dentro de organizaciones consideradas, incluso en espacios donde todavía no existen lineamientos claros para manejarla. El 36% de los encuestados reconoce que la gerencia usa IA para preparar materiales para el directorio y 30% admite utilizar herramientas de IA para prepararse antes de reuniones. Sin embargo, la supervisión formal sigue siendo limitada y muchas veces inexistente.
“Lo que vemos es que la inteligencia artificial ya se está utilizando, pero no de una manera regulada por la propia empresa”, indicó Boza.
En ese sentido, aparecen preocupaciones vinculadas con confidencialidad, protección de datos personales, riesgos legales o uso indebido de información sensible. La ejecutiva pone como ejemplo sectores como salud, servicios profesionales o finanzas, donde el uso incorrecto de plataformas abiertas de IA podría comprometer información crítica de clientes o usuarios.
Por ese motivo, EY insiste en que la discusión no debería quedar encapsulada en las áreas de tecnología. “Pensar que la IA es un tema de (área de) TI es el mayor error que puede cometer un directorio. La IA es un compañero de la toma de decisiones al más alto nivel en la empresa”, sostuvo Boza.
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El estudio también muestra que las herramientas más utilizadas son ChatGPT, Gemini y Copilot, aunque una quinta parte de los encuestados todavía afirma no usar ninguna IA o no saber exactamente cuál utiliza. Para Boza, eso demuestra que muchas organizaciones siguen en una etapa inicial de adopción, pese a que la tecnología ya se volvió cotidiana en el entorno empresarial.
Una brecha que no distingue edad o tamaño
A diferencia de otros procesos de transformación empresarial, EY encontró que el avance -o rezago- frente a la IA es bastante transversal. La firma hizo cortes por edad, experiencia en directorios, tamaño de empresa, sectores económicos y tipo de propiedad. El resultado fue prácticamente el mismo: no existen diferencias significativas entre jóvenes y mayores, empresas familiares y corporativas o directorios más experimentados frente a otros menos especializados.
“Esto nos agarró a todos por igual”, afirmó Boza, utilizando como analogía los primeros meses de la pandemia y la adaptación forzada al trabajo remoto. La ejecutiva sostiene que la IA está generando una situación parecida: todos entienden que el cambio llegó, pero todavía no existe claridad sobre cómo responder organizacionalmente.
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Incluso las compañías de mayor tamaño muestran más cautela que las medianas. Solo 18% de directores de empresas con facturación superior a US$ 500 millones utiliza IA para preparar reuniones, frente a 32% en empresas más pequeñas. Según Boza, muchas veces las organizaciones más grandes avanzan con mayor lentitud debido a que poseen estructuras más rígidas o mayor preocupación regulatoria.
Otro dato que llamó la atención de EY es que 66% de los directorios no sabe cuánto IA usa su competencia y 68% no ha recibido capacitación sobre el tema. Para la ejecutiva, eso evidencia una desconexión preocupante entre la velocidad del cambio tecnológico y la capacidad empresarial para reaccionar frente a él. “Hay deseo y demanda latente, pero todavía no demanda activada. Sé que esto es importante, pero todavía no me resulta prioritario”, resumió Boza.
Del miedo a la parálisis
El estudio recoge más de 250 comentarios abiertos de directores y ejecutivos. Ahí aparecen frases como “no tengo quién me enseñe”, “faltan recursos”, “el mercado todavía no la usa” o “no sé por dónde empezar”. Para EY, esas respuestas reflejan menos un problema tecnológico y más una dificultad organizacional para asumir el cambio. “El problema no es la intención. Lo que falta es arquitectura de gobierno”, mencionó Boza.

La ejecutiva considera que muchas empresas siguen enfrentando la IA desde el miedo o la cautela excesiva, pese a que el costo de quedarse atrás podría ser mucho mayor. En su opinión, el principal riesgo ya no es usar IA, sino paralizarse frente a ella mientras otras organizaciones avanzan más rápido. “Tenemos la oportunidad de subirnos a una ola que todo el mundo está surfeando al mismo tiempo”, afirmó.
EY sostiene que las compañías que logren integrar IA con rapidez y criterio tendrán ventajas importantes en productividad, velocidad de análisis y generación de nuevos negocios. Las demás correrán el riesgo de perder competitividad frente a empresas más ágiles y con mayor capacidad de adaptación.

Ahí también aparece otro desafío relevante: muchas empresas siguen viendo la IA únicamente como una herramienta de eficiencia operativa y no como una plataforma para desarrollar nuevos productos, servicios o líneas de ingresos. Hoy, apenas 54% de compañías incorpora IA dentro de su estrategia y solo 18% ayuda activamente a sus directivos a desarrollar agentes o herramientas basadas en inteligencia artificial.
El directorio como la “FIFA” de la IA
Para explicar el rol que deberían asumir los directorios, Boza recurre a una comparación deportiva. “Cuál es la cancha, dónde estamos jugando, cuáles son las reglas, le compete al directorio. El directorio es la FIFA. Si ven que la IA los hace más competitivos, entonces en el entrenamiento de toda la selección tiene que entrar esto. Tenemos que exigirle al equipo que cuando salga a jugar, juegue de esta manera. Y, por supuesto, tenemos que hacer benchmarking con los otros equipos que ya están utilizando IA en la cancha”, comparó.
Según EY, el desafío no pasa porque los directorios implementen directamente la tecnología, sino porque definan prioridades, límites y criterios para usarla dentro de la organización.
Boza considera que muchas compañías todavía funcionan bajo una lógica tradicional, donde todo debe estar controlado antes de actuar. El problema es que la IA obliga a experimentar más rápido, equivocarse más rápido y aprender también más rápido. “Estamos entrando a un mundo que ya no es lineal”, señaló.
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Por ese motivo, el estudio insiste en que los directorios tendrán que acostumbrarse a trabajar con mayor flexibilidad y velocidad. No se trata únicamente de reducir riesgos, sino también de identificar oportunidades de crecimiento antes que el resto del mercado. “Lo que tiene respaldo desde el directorio deja de ser un reto y pasa a ser una realidad”, finalizó Boza.
La pregunta, según EY, ya no es si la IA llegará a las empresas peruanas. Eso ya ocurrió. La verdadera discusión empieza ahora: quién va a gobernarla.
FICHA TÉCNICA
• Universo: 250 miembros de directorio y alta gerencia
• Trabajo de campo: entre el 12 de enero y el 5 de marzo de 2026
• Edad promedio: 58 años
• Perfil de encuestados: 58% vinculados a directorios y 42% a alta gerencia
• Sectores: servicios, minería/energía, consumo masivo, manufactura, agropecuario, construcción e inmobiliario, banca y finanzas
• Experiencia promedio: 14 años vinculados a directorios y participación en tres órganos de gobierno corporativo
• Metodología: encuesta cuantitativa complementada con más de 500 comentarios cualitativos








