
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP difundió hace unas semanas, en consulta pública, el proyecto de reglamento para el Banking as a Service (BaaS), sistema que permite a empresas que no son bancos ofrecer servicios financieros dentro de sus apps o plataformas, pero bajo supervisión de la SBS para ordenar este nicho.
Nazart Jara, chief technology officer de LigoPay, señala que, si bien el modelo BaaS puede resultar poco familiar, ya opera en experiencias digitales cotidianas como apps que permiten transferencias inmediatas hasta plataformas que integran pagos o cuentas digitales en sus servicios, entre ellas las billeteras digitales, webs de e-commerce, soluciones de pago inmediato y tarjetas vinculadas a apps, principalmente.
Agrega que en el BaaS una entidad financiera autorizada permite que terceros —como fintechs, comercios, marketplaces, billeteras digitales o plataformas tecnológicas— incorporen servicios dentro de sus propios canales digitales bajo la regulación y óptica de la SBS.
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Los sectores con mayor potencial para aprovechar el BaaS
Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la UPC, añade que la lógica del BaaS es llevar a la banca al punto donde el usuario está interactuando, y no obligarlo a entrar siempre al canal tradicional de una entidad financiera.
A su criterio, los sectores comerciales con mayor potencial de aprovechar esta tecnología son los que tienen alto volumen de usuarios, información transaccional y necesidad de pagos o financiamiento dentro de su propia operación.
Por ejemplo:
- Comercio electrónico
- Retail
- Telecomunicaciones
- Transporte
- Apps de delivery
- Educación
- Salud
- Seguros
- Turismo
- Plataformas de servicios

Las mypes también pueden sacarle el jugo al BaaS, ya que podrían integrar cuentas, pagos, adelantos de efectivo, factoring, líneas de crédito o herramientas de cobranza directamente en su sistema —prosigue—, lo que permitiría evaluar mejor el comportamiento comercial del emprendimiento y ofrecer productos financieros más ajustados a su realidad.
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Ello se realiza mediante interfaces tecnológicas, como APIs (interfaz de programación de aplicaciones), que conectan la infraestructura regulada del banco con la experiencia comercial de una empresa no bancaria.
“El usuario podría acceder a una cuenta, un crédito, una tarjeta, un pago o una solución financiera desde una aplicación que no necesariamente pertenece a un banco, pero detrás de esa operación, existe una entidad financiera supervisada”, comenta a Gestión.
Ventajas frente a la banca tradicional
Jara aclara que el desarrollo de servicios financieros usualmente implica largos periodos de programación, elevados costos de infraestructura y exigencias regulatorias complejas; frente a esto, el sistema BaaS permite que las empresas se conecten a una infraestructura ya existente y reduzcan sus tiempos de implementación significativamente.
De esa manera, una app de delivery podría integrar billeteras digitales; un marketplace, pagos inmediatos y una fintech de créditos y factoring, automatizar procesos de desembolso, cobranza y conciliación, que tradicionalmente “suelen gestionarse de forma manual”.

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Recuerda también que el proyecto de reglamento de la SBS determina que, pese a que terceros tecnológicos participen, la responsabilidad frente a los clientes la seguirá teniendo la entidad financiera que ofrece el servicio.
“Las empresas no buscan solo conectar una API. Necesitan plataformas capaces de escalar, operar con altos estándares de seguridad y adaptarse rápidamente a nuevas exigencias regulatorias”, soslaya Jara.
Beneficios para el usuario e impacto en la inclusión financiera
- Conveniencia. Según Ojeda, el usuario podrá pagar, financiar compras, abrir cuentas digitales, recibir devoluciones, obtener una tarjeta o solicitar un pequeño crédito dentro de una misma experiencia digital.
- Velocidad. Con los datos y procesos integrados, la evaluación y contratación de ciertos productos será más ágil, especialmente beneficiaría a créditos de bajo monto, pagos inmediatos o soluciones para pequeños negocios.
- Personalización. Con el uso adecuado de la información transaccional, las ofertas pueden ajustarse mejor al perfil del usuario, sus ingresos, hábitos de pago o necesidades reales. “Productos más pertinentes y, eventualmente, más competitivos”.
- Mayor competencia. Ojde argumenta que si más empresas pueden distribuir servicios financieros bajo esquemas regulados, el usuario podría tener más alternativas, mejores experiencias digitales y potencialmente menores costos.
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Ojeda concluye que el BaaS puede ayudar en la inclusión financiera, pero no de manera automática, ya que tiene potencial para ampliarla al reducir barreras de acceso a servicios financieros, pero solo en usuarios que quizá no interactúan frecuentemente con un banco, aunque sí tienen billetera digital o una app de comercio o marketplace.
“Puede facilitar el acceso de personas y mypes a productos financieros de menor escala, más simples y mejor integrados a sus actividades diarias”, sustenta.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.







