
Los años que siguieron a la pandemia fueron agobiantes para los hogares, con los empleos, salarios y capacidad de pago lastrados por una economía debilitada por las secuelas de las restricciones sanitarias y, luego, por la convulsión política y perturbaciones climáticas, ¿qué se observa ahora?
Una inflación galopante entre los años 2022 y 2023 también presionó la situación financiera de las familias y, con todas esas adversidades, los problemas de pago se agudizaron y empujaron a los deudores a retrasarse en el cumplimiento de los créditos otorgados por la banca. Así, la morosidad tocó su punto más alto en más de una década en la primera parte del 2024.
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La superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) tiene un indicador algo más ácido que la mora, al que denomina ratio de incumplimiento. Este mide los préstamos colocados por el sistema financiero que tienen un atraso en el pago –por parte de los deudores– de más de 90 días en el lapso de los últimos 12 meses, como proporción del total de créditos.
El referido índice alcanzó un pico de 10% a mediados del 2024 en los préstamos de consumo, pero desde entonces declina hasta el actual nivel de 6.2%.
Cuotas
Alineado a esta trayectoria, otro indicador que refleja la carga de deuda que soportan las familias, la relación entre la cuota de los créditos que pagan cada mes entre sus ingresos o salarios, se aligeró desde un máximo de 29.4% en el 2023 hasta 25% al cierre del año pasado. Sergio Espinosa, superintendente de la SBS, señaló que dicho porcentaje es el menor registrado desde el 2018, y atribuyó su evolución a una mejora en la actividad económica y empleo, aunque también al avance de los créditos digitales, como los que se ofrecen en las billeteras móviles, pues son de menor monto, de S/ 200 o S/ 300 inclusive.
“No hay a la vista un problema de endeudamiento, en general”, aseguró.
El crecimiento del empleo formal y remuneraciones, una inflación aún baja, así como las cuotas más pequeñas que vienen con los créditos digitales explican la reducción de la carga financiera para los hogares, detalló el jefe de investigación económica de la SBS, Renato Ravina.
Esta evolución se verifica en la mayoría de quintiles de ingresos de la población, incluido el 1, que agrupa a la población con menores remuneraciones, sostuvo.
Para los bancos, el umbral del 30% en la relación entre cuota e ingreso marca una alerta de que existe una situación de exceso de endeudamiento y de potencial aumento de morosidad.
En los últimos años, billeteras como Yape y otros aplicativos de bancos irrumpieron en la escena económica nacional con préstamos de bajo monto, de S/ 200 a S/ 300, que ganan cada día preferencia entre el público por su inmediatez y facilidad de acceso.
Recientemente, también algunas entidades financieras empezaron a canalizar créditos de importes bajos a través de WhatsApp. Esa tendencia moderó el monto de financiamiento que solicitan las personas y derivó en una menor carga financiera para los hogares, pues tradicionalmente se recurría a las oficinas bancarias para pedir préstamos más elevados.

Consumo
A tono con las anteriores mediciones, los hogares exhiben una mayor capacidad de pago que se traduce, por ejemplo, en un crecimiento anual de los créditos de consumo de 8% a marzo, dijo Ravina.
En este punto, refirió que los préstamos minoristas, como los de consumo y a micro y pequeñas empresas son más procíclicos, lo que implica que reaccionan más rápido al ritmo al que avanza o se debilita la actividad económica.
De esta forma, mientras que la economía creció 3.5% en el primer trimestre, los préstamos minoristas empresariales (a micro y pequeñas empresas) se incrementaron a tasa anual de 9.5%, mientras que los mayoristas (destinado a grandes empresas y corporaciones) lo hicieron en solo 2.5%.
Por su lado, el superintendente de banca y microfinanzas, Jorge Mogrovejo, precisó que también aumentan los depósitos en el sistema financiero, en particular ahorros y cuentas a la vista, al tiempo que la morosidad desciende y se traduce en un menor gasto de provisiones –por riesgo de incobrabilidad de créditos–. Esto último, a su vez, redunda en una mayor rentabilidad patrimonial de las instituciones financieras, con un promedio 20.19% en el primer trimestre, añadió.
Estrés
No obstante, la SBS contempla factores de estrés posibles que podrían afectar al sistema financiero a través de mayor conflictividad social e inestabilidad política, deterioro de la confianza empresarial, intensificación del fenómeno de El Niño costero y una rebaja potencial de la calificación de riesgo soberano (del país), refirió el gerente de estudios económicos de la superintendencia, Manuel Luy.
A estos se suman choques externos, como una eventual prolongación de la guerra en Irán, tasas de interés más altas a nivel global por presiones inflacionarias, condiciones climáticas adversas y un menor crecimiento de EE.UU. y China, principales socios comerciales del Perú, dijo.
En el escenario base, el índice de incumplimiento de créditos, que hoy está en 3.2%, bajaría a 3%; en el de estrés, subiría a 3.7%, y en el de estrés severo, a 4.1%. Incluso, en escenarios de estrés el sistema financiero mantendría adecuados niveles de solvencia, afirmó Luy. En el peor de los casos, el índice de capital global descendería de 16.4% a 14%, aún por encima del mínimo requerido por la regulación de la SBS (10%), manifestó.

Expectativas
Sin embargo, reconoció que, a consecuencia de la incertidumbre por los comicios –que impera desde mediados de abril– las expectativas económicas de consumidores y empresas muestran un reciente “empeoramiento”. Empero, esto se viene notando “un poco después” de lo usual en los procesos electorales previos, acotó.
“Básicamente, eso (que identificamos) es (una) toma de cautela, que se produce ante la incertidumbre. Hasta la última información de abril, que ya está cerrada en la parte de desembolsos, no hemos observado diferencias significativas (con respecto a lo normal)”, explicó el alto funcionario.
Pero, de prolongarse esta tensión, “típicamente, los primeros segmentos que se ven afectados (por el ruido político) en morosidad son los minoristas; son los más sensibles al ciclo económico”, añadió.
En tal sentido, detalló que primero reaccionarían los rubros de consumo y microempresa y “bastante después” los corporativos e hipotecarios.
“Cuando estamos a puertas de una definición electoral, siempre hay algún tipo de paréntesis, sobre todo vinculado a las decisiones de inversión”, expuso Sergio Espinosa, jefe de la SBS, aunque en su opinión esa “ralentización” no sería tan relevante como en ciclos políticos anteriores.
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Solicitudes de nuevos bancos en pausa
La incertidumbre política actual ocasiona una pausa en el ingreso de solicitudes de licencia (de organización y funcionamiento) de empresas financieras para entrar al mercado peruano.
Así lo manifestó el superintendente de la SBS, Sergio Espinosa, quien explicó que ese tipo de decisión contempla una serie de parámetros que “sin duda” incluye el tema electoral.
“Evidentemente, el contexto político condiciona decisiones en este momento o por lo menos las posterga”, afirmó.
“No hay ninguna solicitud nueva (además) de las que hemos mencionado anteriormente”, aseveró Espinosa, al detallar que al momento se tiene en proceso dos solicitudes de bancos, una de una financiera, “varias” de empresas emisoras de dinero electrónico y dos de empresas de seguros. “Hay un buen volumen (de solicitudes)”, expresó.
El superintendente enfatizó, además, que el proceso de digitalización y automatización que vive hoy el mundo facilita a los nuevos competidores “empezar desde cero”, pues ya no se requiere necesariamente invertir en agencias físicas.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








